Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más Educación, Más Estupidez
Eduardo García Gaspar
5 abril 2011
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
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Otra de la tentaciones que son irresistibles es la de ver el fondo de las ideas que se repiten una y otra vez. Más que ideas, frases hechas que se martillan y recalcan con tal insistencia que son tomadas como verdades absolutas.

Verdades absolutas que en realidad no soportan el más mínimo escrutinio.

No hace mucho que en las cartas a la redacción de un periódico, alguien escribió que los problemas de la sociedad se resolverían con “una mayor educación, actividad a la que los gobiernos deberían dedicar más dinero”.

Propuestas similares se afirman una y otra vez, con frecuencia sostenida, creyendo que en la frase “más educación” hay una especie de magia que por un extraño mecanismo resulta en un estado final casi utópico para un país.

Y, claro está, el medio para hacerlo está en manos del gobierno: gastando más en educación todo terminará en un paraíso.

Hay un detalle pequeño en esto: al no definirse qué es “educación”, la propuesta de que tener más de ella es lo mejor que puede sucedernos, tiene la misma solidez que decir que más consumo de brócoli salvará al mundo. Al menos el brócoli es algo concreto, pero eso de ‘educación” es demasiado impreciso.

Tome usted a la realidad. Nunca en toda nuestra historia ha habido tanta educación, así en general, y nuestro mundo sigue sufriendo de imperfecciones notables.

Tome usted al siglo 20 como un ejemplo de atrocidades terribles, un tiempo con más educación que siglos anteriores.

Mientras no se tenga más precisión en el significado de “educación”, la receta de dar más de ella es igual a incrementar la dosis de una medicina desconocida para liberarse de toda enfermedad existente.

Y eso sin mencionar que dejar la educación en manos de los gobiernos es confiar una responsabilidad tremenda es una institución célebre por su ineficiencia e irresponsabilidad.

¿Qué es educación al final de cuentas?

Por una parte, sin duda, es el aprendizaje de toda una serie de conocimientos especializados que permiten a las personas crear riqueza para ellas y para otros. El trabajo de un ingeniero es un ejemplo claro y una ilustración de lo que producen las universidades: personas con gran productividad en campos de especialización, como contadores, o químicos.

Pero eso es una parte, importante, pero sólo una parte de la educación. Las otras partes son, me imagino, las que fallan en nuestros tiempos. No sé cómo definirlas con exactitud, pero tienen que ver con al aprender a vivir plenamente, es decir, conforme a nuestra propia naturaleza humana: libre, con uso de razón.

Por ejemplo, si tenemos la capacidad de pensar, buena parte de la educación debe dedicarse a desarrollar esa habilidad: solución de problemas, razonamiento matemático, lógica, todas esas cosas que afinen las habilidades de la razón y creen un hábito de curiosidad intelectual.

La escasa venta de libros, en México, es un indicador del fracaso notable en esta educación de la razón.

Si somos personas libres, otra buena parte de la educación tendría que ser dedicada al aprendizaje de cómo usar esa libertad. Es una educación sobre lo que debe ser y lo que no debe ser. Es una educación ética y moral, en buena parte religiosa también, que crea hábitos de responsabilidad, prudencia, esfuerzo, disciplina. Me parece claro que en este sentido la educación ha tenido una falla colosal.

Y, si somos humanos viviendo en este mundo, por supuesto conocer la realidad es básico. Esta es la educación sobre temas de ciencias naturales y similares. Pero sobre todo, historia, mucha historia, y creaciones humanas: arte, ciencia, filosofía, economía.

Son conocimientos que permiten entender y gozar la existencia humana. Más que educación en este campo, me parece que ha habido adoctrinamiento de ideas políticamente correctas.

Cuando alguien me dice que la gente debería leer más libros, suelo responder con una pregunta, ¿qué libros? No son todos igual de deseables.

Cuando alguien dice que viviríamos mejor si se tuviera más educación, habrá que interrogarle, ¿qué educación?

Porque, dados los resultados, la educación actual ha fracasado. No vayamos a dar más de la misma educación fallida.

Mucho me temo que la gran parte de la educación que reciben los menores está en manos de incapaces que teniendo altas miras, embrutecen al alumno.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema general en ContraPeso.info: Escuelas y en ContraPeso.info: Clisés.

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