Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más y de lo Mismo
Eduardo García Gaspar
11 enero 2011
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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La ocasión fue una más de un patrón de conductas políticas predecibles. Como una crónica anunciada de un discurso pronosticado con facilidad.

Sucedió en los primeros días de este mes y, aunque los sucesos sean mexicanos, muestran un asunto político universal.

Los datos de reportes son los siguientes.

Humberto Moreira Valdés renuncia a ser gobernador de Coahuila. Lo hace para ser presidente de su partido, el PRI. Moreira da un discurso como el único candidato a ese puesto. Lo interesante no es es esto.

Lo interesante es lo que Moreira dice en su discurso como candidato. Habla de ¨rescatar a los Pinos”, lo que traducido al lenguaje normal es igual a decir que desean quitar al PAN de la presidencia y poner un presidente del PRI.

Esto confirma una realidad: los partidos políticos son clubes con un objetivo central, conseguir el poder. El resto es secundario.

Se pone más interesante el asunto por causa del lenguaje que emplea Morerira.

Dice que de la presidencia hay que sacar “víboras prietas y tepocatas”. La expresión, reconoce el mismo Moreira, ha sido usada antes por un miembro del PAN, el presidente Fox cuando era candidato y hablaba del PRI.

La palabra “tepocata” no tiene un significado claro y sólo puede ser interpretada en el contexto, como alimaña, bicho, animal, todo con connotaciones negativas, quizá asociado el asunto con culebras y serpientes. Pero sí tiene un significado en el contexto político, el de mantener un nivel primitivo en la discusión política.

Moreira dijo también que su partido está unido, una afirmación estándar que es parte del paisaje político normal. Y dijo también que su partido trabaja para construir un proyecto social que la nación necesita. Otra afirmación estándar y uniforme en discursos políticos de cuño normal y acostumbrado.

Dijo otra cosa, que

“En el PRI siempre hemos buscado el diálogo. Nunca hemos estado en la riña cuando contestamos y defendemos, por ello insto a las autoridades federales a asumir su labor de gobernar y lograr un acuerdo nacional que ayude a sacar adelante al país”.

Cualquier lector con sentido común se preguntará si realmente existe esa búsqueda de diálogo con los otros, a los que califica de “víboras prietas y tepocatas”. No me parece lógico decir que se está desea dialogar con alimañas a las que hay que sacar de la presidencia.

Total, una ocasión más de la política mexicana.

Un episodio nacional que es parte de un mismo patrón de conducta. Hablar de unidad de partido, de sacar a la oposición de la presidencia, de tener un proyecto social de gobierno (la palabra “social” no podría faltar) y, el otro elemento, insultar a la oposición (lo mismo que hizo Fox).

Creo que esto es lo que merece una segunda opinión, el apuntar que poco o nada ha cambiado. Los usos y costumbres de la política se mantienen. No hay adelantos, no hay cambios, ni innovaciones, ni renovación. Todo sigue igual en el mundo político, donde su razón de ser es llegar al poder.

No hay otra meta y eso es precisamente lo que necesita ser expuesto. Cuando la meta es llegar al poder, en este caso a la presidencia, el político entiende su labor como una guerra en contra de los opositores. Una guerra real que se gana o se pierde el día de las elecciones. Perder significa casi morir.

Por eso, los estados mentales de los políticos en campaña se alteran notablemente. En serio, ellos viven en un clímax de tensiones extremas que les manda a actuar radicalmente, como insultar a la oposición y como usar palabras desgastadas que evitan el tener que pensar.

Moreira no es la excepción, es la regla del comportamiento que todo lo sacrifica con tal de llegar a su objetivo.

¿Cómo actuar en estos casos? De la manera conocida, de acuerdo con usos y costumbres, como lo han hecho antes. Por eso es difícil esperar cambios e innovaciones. El fenómeno es universal: los gobiernos no han pasado por mejoras sustanciales, siguen cometiendo los mismos errores de hace siglos.

Es cierto que las caras cambian, lo que es inevitable. Las personas mueren. Pero lo que no cambia es eso de usos y costumbres de la política. Mismas ideas, mismas conductas y si hay originalidad, ella se dedica a crear nuevas formas de ataques entre sí, con palabras como “tepocatas”.

Es la única innovación que podemos esperar, el resto sigue igual. Sean los que sean.

Post Scriptum

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