Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Miel y Hiel en Oídos
Eduardo García Gaspar
9 agosto 2011
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una buena manera de comprender mucho de lo que sucede. Y lo que sucede es un choque de diferentes maneras de pensar con respecto a cómo hacer que la economía mejore.

Es claro que eso es lo que todos desean, que aumente la prosperidad. La discusión es cómo lograr eso. En términos generales, hay dos posiciones claras.

Una posición es la sustentada en apoyar la demanda. La otra es la que dice que lo que hay que apoyar es la oferta.

Esas son las dos grandes fuerzas económicas, los que compran y los que venden. No son gente diferente, son las mismas personas, que a veces actúan como compradores y otras como productores (algo que muchos suelen olvidar).

La actualidad muestra un ejemplo de una de esas opiniones, la de apoyar a la demanda. Desnudo el asunto, lo que propone es poner dinero en manos del comprador.

Su teoría es sencilla: un comprador con más dinero en las manos es un tipo que gastará más y gastando más elevará la demanda de eso que compra. Si eso se hace en toda la economía, ella se reactivará.

Eso dicen. Eso hacen también. El caso del gasto gubernamental extraordinario en los EEUU es eso precisamente. Intentó colocar más dinero en diversas partes para fomentar la demanda, como la compra de automóviles nuevos.

La idea es muy atractiva para los gobiernos pues sus gobernantes sienten una pasión por gastar más. Y si les dicen que gastar más es bueno para la economía, esa opinión es miel en sus oídos.

Vamos ahora a la otra opinión, que es la opuesta. Ella afirma que no debe darse apoyo a la demanda, que lo que debe apoyarse es la oferta.

Es decir, lo que merece ser promovido es la creación de bienes, su producción y la innovación para hacerlo. Si la opinión anterior apoya el fomento a la demanda agregada, esta opinión apoya a la oferta agregada.

¿Cómo promover a la oferta de bienes? Es un asunto de incentivos que tiene ejemplos claros en impuestos bajos, para todos, incluyendo a los de mayores ingresos.

Con impuestos más bajos, todos tienen más razones para invertir y trabajar, es decir, crear oferta. Igualmente, se deben minimizar los costos de obtención de permisos, licencias y trámites de gobierno, que suelen tomar demasiado tiempo y por eso cuestan.

Abaratando el costo de producción, se razona, todos tienen mayores incentivos para producir y elevar la oferta agregada: productos mejores, bienes más baratos, adelantos tecnológicos más frecuentes.

Esto coloca más dinero en manos de los productores, empleados y trabajadores, que tendrían así más para comprar lo que otros producen.

Pero esta posición tiene un defecto. La posición que dice que todo mejorará con mayor gasto de gobierno, dije, es como miel en los oídos de los gobernantes. Tienen ellos una pasión desordenada por gastar y esa opinión les da una justificación para hacerlo.

Pero la posición opuesta es hiel en sus oídos.

El fomentar a la oferta y no a la demanda tiene una consecuencia indeseable para el gobernante: le quita la posibilidad de gastar, en realidad le retira dinero del bolsillo.

Y eso es alarmante para el político cuya razón de ser es, por lo visto, gastar dinero ajeno. Por eso, es poco sorprendente que un gobierno, por ejemplo el de Obama, haya querido tener una recuperación económica aumentado su gasto.

Esto es lo que bien creo que vale una segunda opinión: por naturaleza, inclinación, gusto y pasión, los gobernantes adoptarán políticas económicas basadas en el gasto de gobierno dirigido a aumentar la demanda agregada.

El gobernante que apoye el fomento a la oferta agregada será una notable excepción.

El problema no existiría si diera resultados el fomentar a la demanda con más gasto de gobierno. No sólo tiende a no dar resultados, sino que crea problemas sustanciales, como el que vivimos ahora: deudas soberanas que pueden caer en quiebra. El caso de EEUU es un clásico en este momento.

Usted puede decidir hacia cual de esas dos posiciones se inclina. Pensar en esto es un buen ejercicio. Por mi parte, creo incentivar al que produce pan es mejor que dar dinero al que quiere comprar un pan que puede no existir hasta que alguien lo produce.

La demanda siempre existe, pero no los bienes que satisfacen necesidades.

Post Scriptum

Lo que llamé fomentar a la oferta agregada es lo que se conoce como supply-side economics. Hay mas ideas en ContraPeso.info: Incentivos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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