Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ni Siquiera a Ése
Eduardo García Gaspar
8 abril 2011
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: , , ,


El contraste es muy bien visto en las notas noticiosas durante la campaña de Obama para la presidencia. Un tema específico fue el de Guantánamo, un símbolo de la política exterior de Bush y al que Obama atacó diciendo que cerraría ese lugar.

La promesa incluía el cierre, pero también el juicio civil de los prisioneros, apresados sin el protocolo legal obligatorio para un civil.

Eran ataques legales, morales, pero también de naturaleza estratégica: Guantánamo alimentaba el reclutamiento de terroristas y su actividad, más la alimentación de una mala imagen de EEUU en el mundo.

Ese era el tiempo de las campañas electorales, esos tiempos en los que todo puede decirse, prometerse y anticipar si se llega al poder. Ya bien entrada la presidencia de Obama, estamos en los tiempos de la realidad, cuando las promesas no llegan y los compromisos no se cumplen y las anticipaciones se rompen.

Guantánamo no ha sido cerrado. Más aún, se ha dado la orden de juzgar a los prisioneros no en tribunales civiles, sino militares, como se hubiera hecho durante la presidencia anterior.

Total, la realidad gana y las promesas pierden. No es tan malo como parece, pues Obama, en esto al menos, da la impresión de aceptar esa realidad.

Un caso más que bien vale una segunda opinión para demostrar lo innegable: las promesas electorales de cualquier candidato son cosa muy distinta a lo que en realidad sucederá en el poder. Este fenómeno se repite una y otra vez, con una constancia tan colosal que no deja lugar a dudas.

La lección para el ciudadano es la natural: debe dejar de ser el ingenuo inocente que cree en su favorito como si sus discursos fueran escrituras sagradas. Hablo de que el votante no le crea siquiera a ese por quien votará.

Por supuesto ese ciudadano no cree en los opositores de su favorito. Y a él le aconsejo que no crea siquiera en lo que promete ese favorito suyo.

Lo que el candidato favorito de cada quien promete debe ser clasificado como palabrería, rollo, medias mentiras. Lo mismo que Obama y Guantánamo. Lo mismo que ha sucedido con candidato tras candidato, una y otra vez.

El caso de Obama y Guantánamo, contiene otra lección muy obvia y aplicable principalmente a los medios.

Sabiendo que en lo general la inclinación de las simpatías en los medios se inclinan marcadamente por los Demócratas en los EEUU, era previsible que sucediera lo natural.

• Si el presidente es Republicano y mantiene Guantánamo, el alud de críticas en los medios es de esperarse. Normal.

• Pero lo interesante es cuando un presidente Demócrata hace lo mismo. El alud de críticas se convierte en un número reducido de reportajes con la noticia y una buena cantidad de explicaciones.

Es el fenómeno de la justificación del favorito que no ha dado resultados. Y eso que hacen los medios también lo hace el ciudadano.

Si su favorito gana y no da resultados, la admiración anterior se vuelve ahora un caudal de explicaciones y justificaciones que quieren decir, al final, que la culpa no es del favorito.

En las elecciones pasadas en México, dos candidatos presentaron una pelea muy cercana, ganada con un mínimo de votos. Los dos prometieron muchas cosas. El que ganó, como siempre, no ha dado los resultados que prometió. Normal. Y el que perdió hace más promesas. Dice que con él las cosas habrían sido mejores. Más promesas.

Tomar el caso de Obama y Guantánamo no debe quedarse en un comentario del incumplimiento de promesas. Debe ser mucho más que eso.

Debe ser una ocasión de aprendizaje para todos, en todas partes donde existan políticos en campaña: ellos prometerán lo irrealizable, asumirán compromisos con lo imposible y propugnarán lo inalcanzable.

Harán eso porque cuentan con que el ciudadano sea ingenuo, crédulo y cándido. Un bobo buena persona que sin pensar crea toda promesa si viene de su favorito.

La democracia, por el contrario, necesita ciudadanos que usen su razón, que sean realistas e incrédulos. Lo mejor que le puede suceder a una democracia es una buena dosis de escepticismo en los candidatos a puestos de elección popular.

Haga usted una lista de gobernantes de su país y dígame si no tengo razón. Compare lo que dijeron en su campaña contra los resultados que dieron. Crea usted en la democracia, pero sea escéptico de los gobernantes.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Democracia y en Contrapeso.info: Elecciones.

Sobre el actual presidente de EEUU, puede verse ContraPeso.info: Obama. O bien, ContraPeso.info: Gobernantes Imperfectos.

La idea puede ser vista como un Ciclo: Ilusión-Desencanto, en el que la primera fase es un estado exuberante de grandes expectativas que en la segunda fase se convierten en un ánimo de desencanto y decepción.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Ni Siquiera a Ése”
  1. Corina Dijo:

    Gracias a Dios que no se ha cerrado la prisión de Guantánamo, y que el principal autor intelectual de Septiembre 11 va a ser juzgado en una corte militar y no en una civil, pues se cometieron actos de guerra, asesinando inocentes, de esa manera declaró la guerra los extremistas musulmanes. De juzgar a estos criminales en una corte civil sería una burla para los familiares que perdieron a sus seres queridos en Septiembre 11, y una clara señal de debilidad del gobierno de Estados Unidos como ha sido hasta ahora la administracion de Obama.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras