Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No a la Media Vuelta
Eduardo García Gaspar
6 octubre 2011
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Los tiempos actuales, de demasiada televisión y escasa razón, cometen el error de exaltar la mediocridad como un logro digno de recibir honores.

Quienes quieren, por ejemplo, que todos tengan educación universitaria hacen eso: rinden pleitesía al abandono de méritos académicos que son necesariamente minoritarios.

Otro ejemplo. Creo que usted estará de acuerdo en la exaltación que en la actualidad se le da a la tolerancia. Se le admira y coloca en un nicho especial.

Es material de libros de texto, columnas de opinión, discursos políticos, en donde se hacen llamados a ser tolerantes, a respetar la diversidad, a ser multiculturales. En el mejor de los casos se entiende como el respeto a los demás.

Sin embargo, debe verse que la invitación a ser tolerantes es un llamado a la indiferencia frente al resto. Si en los demás ves algo que repruebas, se nos dice, sopórtalo sin actuar en contra.

Y es que eso es tolerancia, el soportar lo que se reprueba. Soportar es un llamado a quedarse quieto y se satisface con un simple mirar hacia otro lado, o un darse media vuelta.

No es que la tolerancia sea mala en sí misma. No lo es. Sin embargo, tiene un problema. Es mediocre. Se queda a la mitad del camino. Reconoce la realidad inevitable de encontrarnos en nuestra vida a personas y cosas que reprobamos y nos pide que ante eso permanezcamos pasivos, inertes. Que dejemos que exista eso que reprobamos.

Es un reclamo que exalta a la indiferencia.

Esa llamada a la indiferencia es lo que ahora se considera virtuoso y digno de convertirse en una actitud muy loable. Pero es mediocre y anodino. No puedo entender cómo puede ser digno de elogio y admiración el desarrollar una actitud de desinterés y neutralidad.

¿Encuentras algo que consideras reprobable o indeseable? Se nos responde que lo veamos con una apatía respetuosa, un despego reverencial.

Podía ser de otra manera, no mediocre, que no se quedara en la devoción a la neutralidad. Y es aquí donde encuentro una buena muestra del genio del Cristianismo.

No se queda en la veneración a la media vuelta que así pretende no ver. Va mucho más allá. No quiere neutralidad, quiere acción. Nos pide hacer lo difícil: amar a nuestros enemigos. No pide ignorarlos, exige amarlos.

Es un contraste notable. Nuestros tiempos alaban la mediocridad del quedarse quietos, en medio de lo que reprobamos, y a eso lo considera realmente meritorio. No es atrevido, no nos pone un reto sustancial.

ideal de la tolerancia exaltada a virtud es la inmovilidad, la calma artificial que otorga la media vuelta y el no ver. El Cristianismo, por el contrario, pide acción y aborrece la inmovilidad. No quiere que demos la media vuelta, quiere que tengamos afecto por los demás.

Nos pide, el Cristianismo, amar y nos dice que eso será fácil si amamos a los que nos aman. No tiene gran mérito eso y nos reta: debes amar a quienes no te aman, amar a los que son tus enemigos, a todos. Y ese amor debe traducirse en acción.

No es un asunto de palabras, sino de actos. Darse la media vuelta es quizá ser tolerante, pero no es afecto ni amor.

¿Debes perdonar al que te ofende? El tolerante se sentiría satisfecho con dar la media vuelta e ignorar la situación. El Cristianismo pide mucho más: no sólo no debemos dar la media vuelta, debemos perdonar con desinterés e insistencia, “setenta veces siete”.

No hay mediocridad en este llamado, hay esfuerzo, cuesta trabajo, no siempre puede hacerse… pero es poner la vista en alto, no en el suelo.

Es lo anterior, pienso, algo que bien merece una segunda opinión. Debe señalarse esa especie de renuncia a lo realmente meritorio y la conversión de la mediocridad en una virtud deseable y admirada. En este caso es muy claro cómo al exaltar la tolerancia se alaba el quedarnos a mitad de camino, llegando a considerar virtuosa a la indiferencia y la pasividad. Es la exaltación de un mundo sin ideales que valgan la pena.

Hay algo interno, común a todos, que nos dice en lo profundo que dar la media vuelta, dejando de ver lo que pensamos es indeseable, es malo.

No es una buena cosa el ser tolerante dejando al herido tirado en el camino. Es mejor ser como el samaritano, que actúa, con afecto incluso hacia los extraños y sospechosos. Una visión que sí nos exige, que nos reta.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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