Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Sabemos la Respuesta
Eduardo García Gaspar
21 diciembre 2011
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Quizá sea el problema más profundo que tengamos las personas religiosas. No hace mucho fue tratado en una conversación.

Las personas lo plantearon descarnadamente: mencionaron a una persona, un comprobado mal hombre en todos sentidos, que sin embargo, gozaba de salud y una fortuna considerable.

Fue inevitable contrastar esa situación con la de quienes siendo personas buenas en todo sentido, no gozan de esos bienes. Al contrario, están enfermas, son pobres.

La curiosidad es inevitable. La pregunta no puede dejar de ser hecha. ¿Cómo es posible que quienes son malos se encuentren en condiciones envidiables y quienes son buenos en situaciones trágicas?

La persona no religiosa no pasa muchos apuros con la pregunta. Se limita a comentar con cierta filosofía que el mundo no es justo. Con eso cierra la pregunta y pasa al tema siguiente.

Pero la persona religiosa se acongoja al enfrentar esa realidad. ¿Cómo justificar más o menos razonablemente esa situación?

Puede, por supuesto, encontrar cierto consuelo al saber que el problema es uno que ha ocupado a muchas mentes.

Las ha ocupado y las ha preocupado. Tratar el tema es una buena ocasión para una segunda opinión.

Lo primero que hay que hacer es plantear el asunto de manera comprensible: si Dios es por definición un ser todopoderoso y bueno, resulta contradictorio que en el mundo por él creado exista sufrimiento e injusticia. Es un problema de contradicción.

De un lado, tenemos lo innegable, un mundo real en el que el sufrimiento abunda y no parece haber una sana correspondencia entre la bondad de las conductas y los frutos materiales recibidos.

De otro lado, está la idea de un Dios justo, sabio, amoroso, creador del mundo, la bondad personificada. La contraposición es gigantesca.

¿Cómo puede un Dios infinitamente bueno tolerar el sufrimiento en el mundo que él ha creado?

Hasta donde he leído, nadie tiene la respuesta. No es eso malo, al contrario, puede ser bueno. Por lo pronto será una sana actitud responder que no tenemos la respuesta, que no sabemos la razón. La actitud es saludable porque impone humildad y la humildad es mucho mejor consejera que su opuesto, la soberbia.

Eso me lleva a una respuesta frecuente que ciertas personas dan: en este mundo hay sufrimiento porque Dios no existe y no ha creado este mundo.

Estos son los únicos que conozco que sí tienen una respuesta definitiva y total. Por mi parte, prefiero la otra actitud, la humilde, porque abre un camino a la curiosidad mental dejando la pregunta abierta y permitiendo explorar más la idea de Dios.

Los que creemos en Dios, al menos en su sentido cristiano, tenemos la convicción de que es el ser superior, infinitamente sabio, justo, poderoso. Que es el creador del universo. Que todo lo sabe.

Esto último tiene sus consecuencias no muchas veces expuestas. Por lo pronto impone una duda: ¿puede la razón humana tener la capacidad de comprender a una razón divina e infinita?

Un rabino lo ha expresado muy bien, Daniel Polish:

“Yo no creo en un Dios cuya voluntad o motivos son perfectamente claros para mí. Y como una persona de fe, tengo grandes sospechas de quienes piensan tener ese conocimiento”.

Esto aclara mucho las cosas. Sólo quien piensa tener una sabiduría infinita, como la de Dios, puede reclamarle la injusticia y el sufrimiento en el mundo.

El planteamiento del asunto sufre así un giro sustancial. Sí, existe una discordancia, la de un Dios bueno y un mundo con sufrimiento.

Explicar eso requeriría que el ser humano tuviera una inteligencia igual a la de Dios, pero como no la tiene, la respuesta le es imposible. Los humanos debemos vivir con esa duda racional. No poseemos la capacidad para explicarla.

¿Qué nos queda entonces? La persona religiosa no queda abandonada a la desesperación de no saber la respuesta. Creyendo que Dios es infinitamente bueno y amoroso, se debe haber preocupado por sugerirnos respuestas.

¿Dónde están ellas? El cristiano las encuentra en las escrituras de su religión y no son escasas.

Las respuestas necesitan fe en esas escrituras y su promesa de un mundo futuro perfecto y sin fin. Necesita fe en eso, pero quien no tiene creencias religiosas también necesita fe para creer en lo opuesto y suponer que este mundo es todo lo que existe.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Dios y en Contrapeso.info: Fe.

La cita del rabino está en Martin, J. (2010). The Jesuit Guide to (Almost) Everything: A Spirituality for Real Life. HarperOne, p. 286.

Hace ya tiempo, un amable lector me escribió diciendo que mis columnas eran de su agrado, que las segundas opiniones sobre temas políticos y económicos le parecían bien escritas y razonadas. A eso añadió una queja: no debían incluirse temas religiosos, los que pertenecen sólo al fueron personal, no al público.

Entiendo esa manera de razonar, pero pienso que está equivocada de cabo a rabo. Los temas religiosos tienen una alta prioridad en nuestra vida y deben ser tratados abiertamente, como lo intento hacer aquí y como lo hace también un ateo. Relegarlos a la inexistencia práctica es uno de los mayores errores que pueden cometerse.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “No Sabemos la Respuesta”
  1. arturo valencia ortiz Dijo:

    de acuerdo, quien pretende la soltura del pensamiento, no debe poner vetos a ningún tipo de tema.el religioso es uno de los pilares mas interesantes complicados, pero también el que nos debe llevar mas rápido a la tolerancia.menciona el articulo que las personas no religiosas no pasan muchos apuros con la pregunta. disentimos ya que los que no somos religiosos,llevamos como consecuencia el deber de afrontar nuestros actos y no dejar su evaluación a un ente superior, es decir debemos entender el bien como tal y lo que llaman los religioso, pecados; pues son fracturas en el comportamiento personal y social. la otra problemática es que en el hispano parlante la figura religiosa predominante es cristianismo y ello muchas veces cierra las otras visiones





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