Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Tan Simple
Leonardo Girondella Mora
7 septiembre 2011
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos, Y FABULAS E HISTORIAS
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La historia es la misma —aunque con variaciones— y cuenta una cadena de eventos ligados entre sí por un billete, un cheque bancario, un pagaré o cualquier otra representación de dinero líquido.

En lo que sigue expongo primero de manera esquemática la cadena de sucesos y el resultado final de una historia contada mil veces —y enviada frecuentemente por Internet:

• Un personaje, no importa quién sea, llega a un hotel y coloca sobre el mostrador un billete de 1,000 dólares y pide ver las habitaciones antes de decidir pasar la noche allí —o bien deja un depósito para pasar a ver los vinos en una cava, o las joyas en una caja fuerte.

• Quien recibe el depósito inicia el ciclo de acciones: con ese dinero va con el sastre y paga su deuda; el sastre corre con el librero y paga su deuda; el librero corre con el carnicero y paga su deuda; el carnicero va con el cervecero y paga su deuda; el cervecero va ya para terminar con quien fue el depositario original y pagó su deuda.

• El punto culminante llega cuando regresa el que hizo el depósito y pide que le devuelvan su dinero porque no se quedará en el hotel, o no comprará el vino, o la joya.

La historia termina allí y suele ser acompañada por lo que parece ser una lección —por ejemplo, la de que se terminaron las deudas entre esa gente y todos viven mejor gracias a contar momentáneamente con un dinero que nunca tuvo el uso que inicialmente intentó.

La historia se hace más dramática cuando en vez de dinero se usa un cheque bancario como depósito, que no tiene fondos —y, a pesar de eso, sirvió para pagar las deudas de todos esos personajes, los que terminaron en una mejor situación. Entonces se llama la atención sobre lo artificial de la situación y se destaca el papel que juega el dinero.

Una de esas lecciones, que se pretende dar, es la de que si el dinero circula más la economía se reanima y puede así terminarse una recesión. Otra es la de adicionar dinero a la economía nacional para echar a andar su recuperación.

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Lo irreal de la situación no es de importancia —situaciones ficticias y simplificadas se usan con frecuencia para mostrar alguna tesis.

La historia, más que otra cosa, muestra un rasgo de la Economía y su funcionamiento —ella es muchas veces algo que va en contra de la intuición simple. No hay nada paradójico en que un billete depositado de esa manera vaya de mano en mano, pagando deudas o comprando bienes, hasta que regresa a su dueño original.

Eso sucede a diario —nada de extraordinario tiene la historia y si llama la atención es porque es sorprendente para la mente no versada en estas cuestiones. Sí, también muestra que la velocidad con la que el dinero circula es un factor que actúa como una especie de multiplicador del monto circulante.

Y si la historia se narra con un cheque sin fondos, tampoco tiene nada de extraordinaria —es lo que hacen los bancos todos los días al utilizar reservas fraccionadas: dan más dinero del que tienen depositado. Si todos los cheques fuesen cobrados en efectivo un mismo día, no habría dinero para pagarlos.

Mi intención al recordar esa historia es apuntar esa característica de la Economía —la de ir en muchas ocasiones en contra de la primera impresión que establece relaciones simples de causa-efecto. Quien en medio de una recesión pide resolverla pidiendo que baje la tasa de interés está viendo una relación demasiado simple entre esas variables.

Demasiado simple y de muy corto plazo —si la tasa de interés baja por decreto, hará costeables proyectos que en realidad no lo son: lo serían ahora sólo por decreto artificial.

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Parecido es el caso de la historia del desempleado estadounidense, que en la historia que se cuenta, come salmón chileno, tiene una televisión coreana, un auto japonés, ropa hecha en China y demás.

Con esa historia se trata de demostrar que si esos productos no se compraran en el exterior, ese hombre encontraría empleo de inmediato.

La lección primitiva es errónea —se enseña que lo mejor que puede pasar es cerrar las fronteras al comercio exterior para que los nacionales tengan empleo. Si esto fuese cierto, lo mejor que podría pasar en New York es prohibir la importación de autos de Detroit para dar empleos a los neoyorkinos.

La historia ignora que para comprar salmón a los chilenos, por ejemplo, EEUU tuvo que vender otras cosas al exterior para tener el dinero y comprar el salmón o el auto.

En esta historia se muestra que la Economía no es tan fácilmente entendida y en la anterior se muestra que cuando se entiende, da la apariencia de ser extraña y paradójica.

Nota del Editor

El punto de Girondella es fascinante de destacar: cuando se nos explica correctamente a la Economía, tendemos a verla con sorpresa. Nos admira su funcionamiento, nos resulta paradójico y nos parece que va en contra del sentido común.

Cuando la tratamos de entender por nosotros mismos, por el contrario, la vemos sin sorpresas, sin paradojas, sin recovecos. Y la explicamos de la manera más simple posible, la que es usualmente la manera más equivocada posible.

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