Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nombre Elegante, Conducta Vulgar
Eduardo García Gaspar
18 febrero 2011
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es una historia con dos actos y un final aleccionador. En el primer acto, se reporta que,

“El presidente Felipe Calderón Hinojosa anunció que los padres de familia podrán deducir el pago de las colegiaturas de preescolar, de primaria, secundaria y educación media superior de su correspondiente Impuesto Sobre la Renta” (El Universal, 15 febrero 2011).

En el segundo acto, sigue la reacción de partidos opositores. Del PRI sale el comentario de que les han copiado la idea, que se puede interpretar como propósito electoral y que hay una dosis autoritaria en el decreto de Calderón. Más o menos lo mismo opinan los demás partidos.

Es un suceso normal el que partidos políticos se vean entre sí como opositores.

No importa que lo que haga un partido sea lo más razonable del mundo, los otros partidos lo calificarán como una pésima medida. Siempre encontrarán algo malo en lo que el otro hace, sean una buena o una mala decisión.

Se comportan más como comadres en pleito que como deberían hacerlo. Se gritan, se insultan y con ello entran a un terreno digno de estudio, el del conflicto personal.

Esto es lo que creo que bien vale una segunda opinión. Comencemos por el principio.

La teoría establece que los partidos políticos son agrupaciones serias que compiten entre sí para la mejora del gobierno y así permitir un mayor bienestar de todos. El hecho de estar en competencia les impone una obligación central, la de llegar a acuerdos operativos y legales que permitan funcionar a la autoridad.

Para hacer eso, los miembros de los partidos necesitan tener una habilidad muy desarrollada, la del diálogo pausado y tranquilo. Ellos son agentes de tranquilidad general, no causantes de turbación e inquietud. Lo civilizado de sus diálogos y negociaciones es un ejemplo al resto.

Muy bien, esa es la teoría. Vayamos a la realidad con lo que este caso muestra.

Un caso de lo opuesto que se esperaría de los partidos políticos maduros y prudentes. Este caso muestra un tipo de diálogo, el del pleito personal. Se caracteriza por agresividad, argumentos irrelevantes, apelar a emociones y una voluntad que todo lo sacrifica con tal de ganar.

Se muestra en ese intercambio una serie de rasgos negativos, como recriminaciones, pérdida de objetivos y, sobre todo, anulación de posibles probabilidades de real diálogo posterior. Las dos partes, en su fondo, comprenden lo irracional de su comportamiento, pero lo aceptan por la ambición de ganar.

Es la conversión de lo que debía ser un diálogo en una justa deportiva en la que siempre hay un perdedor. Y donde la meta es ganar, cueste lo que cueste.

De allí que se emplee con frecuencia un tipo de argumento considerado falaz, el ad hominem. Consiste en ganar una discusión por medio de insultos y acusaciones personales.

Este tipo de diálogos de pelea personal tiene un nombre técnico no muy conocido, el de diálogo erístico, que suena muy bien, incluso elegante. Viene del griego, de una palabra que significa pelea o algo por el estilo.

Esta considerado como el tipo de diálogo de más baja ralea, propio de personas sin educación y escasamente civilizadas.

No es real esperar que todos los diálogos entre partidos políticos sean ejemplo brillante de altas dotes propias de elevados estadistas. Siempre habrá rudezas y ocasiones de escasa civilidad. Pero tener diálogos erísticos como regla general es un deterioro significativo de la política mexicana.

Hay algo de patológico en ese tipo de diálogo, generalmente la desesperación obsesionada con la conquista del poder.

Adicional a algo preocupante, indicios de una escasa preparación para el uso de argumentos racionales, que son sustituidos por ataques personales, críticas unilaterales, uso de falacias y pérdida del sentido de su objetivo natural.

Considérese también que su comportamiento tan escasamente civilizado es un ejemplo de conducta para millones de ciudadanos, a quienes se enseñará que es posible hacer lo que no debe hacerse.

El deterioro de la política, cuando eso sucede, es de gravedad: altera negativamente la posibilidad de elevar el bienestar de las personas. Todo por un olvido nada pequeño: los partidos olvidan que su razón de ser no es el conquistar el poder, sino el contribuir a la prosperidad de su nación.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Conversaciones, con columnas que hablan de diálogos.

Y también en ContraPeso.info: Partidos Políticos existen ideas sobre estas organizaciones.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras