Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Palabras “Sociales”
Leonardo Girondella Mora
8 diciembre 2011
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


El lenguaje es un método útil para determinar las inclinaciones políticas de las personas —sus opiniones ideológicas se manifiestan con gran frecuencia en las preferencias de su léxico.

Un patrón de lenguaje, el de la repetición consistente del calificativo “social”, es un ejemplo que sirve para detectar una inclinación política de izquierda —similar al uso frecuente del término “pueblo”.

No me refiero a un uso ocasional, sino a uno frecuente y repetido.

Cuando el calificativo social se añade consistentemente a sustantivos, es posible con cierta precisión poder asegurar que la persona tiene inclinaciones socialistas: justicia social, comunicación social, turismo social, labor social, misiones sociales, responsabilidad social y otras más son ejemplos comunes.

También, revela una inclinación a la izquierda la aplicación consistente de palabras con connotaciones colectivas —como por ejemplo, “pueblo, sociedad, sectores, grupos”, e incluso expresiones del tipo de “los menos afortunados”.

Ese tipo de lenguaje, revelador de opiniones de izquierda, es a mi entender una muestra visible de algo más profundo —un marco mental que no suele ser mencionado con la frecuencia que debiera.

Ese marco mental es el que me interesa apuntar en este escrito.

Usar esas palabras y expresiones es un producto, apunto, de un marco mental que entiende a las personas como un gran colectivo general que a su vez puede dividirse en otros grupos —y, sobre todo, un marco mental en el que no hay cabida para la consideración individual de las personas.

Insisto en dejar clara mi idea: las palabras con frecuencia usadas y que muestran en la superficie opiniones socialistas es solamente un síntoma de otra cosa más profunda —que es el entendimiento de la sociedad sin consideraciones personales.

Para esa mente, digo, esa mentalidad no reconoce al individuo, sólo a grupos de ellos.

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Añado otra consideración, los grupos creados suelen estar en oposición unos a otros —como en el caso de “los menos afortunados” que supone la existencia de otro grupo contrario, el de los más afortunados. La expresión es una manera más apetecible de mantener la noción de lucha de clases.

El patrón de oposición se repite, por ejemplo, cuando se habla de “responsabilidad social empresarial” —lo que lleva a suponer que no es responsable la empresa que no cumple con esa designación.

“Turismo social” tiene el mismo efecto, el crear otra clase opuesta la de un turismo no social y por ello sin méritos. Un ejemplo famoso es el de “la voluntad del pueblo” —con variaciones que usan al calificativo “popular” como algo sagrado.

El efecto transparente de la mentalidad que crea grupos o sectores que no ven la individualidad humana me lleva a otra consideración —una que podría llamarse simplismo: todos los individuos dentro del grupo, se supone, son iguales o muy similares.

“Los menos afortunados”, por definición, son iguales sin distinción posible adicional —un error de unidimensionalidad en la definición.

El lenguaje usado y que revela la inclinación socialista tiene una característica adicional: en vago e indefinido, lo que da pie a la interpretación equívoca continua —lo que sucede con frecuencia en el uso de “justicia social” que se usa con multiplicidad de significados.

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Mi objetivo fue apuntar que el uso consistente de ciertas palabras y expresiones puede ser usado para conocer las inclinaciones políticas de izquierda de una persona —para agregar luego que esas palabras son evidencia de un marco mental cimentado en un entendimiento erróneo de la sociedad, el creer que no hay personas individuales, sino únicamente grupos que están en conflicto mutuo.

Apunté algunos defectos de ese tipo de mentalidad: vaguedad e imprecisión, simplismo de conocimiento y, sobre todo, el de crear una suposición de conflicto entre las colectividades creadas.

Este último me parece el peor de los defectos de ese lenguaje, el sembrar semillas que fomentan el odio, el rencor y el encono entre personas —y que es un producto del tipo de lenguaje usado.

Addendum

Lo anterior supone una direccionalidad: la mentalidad socialista es la causa de un vocabulario con palabras que ignoran la individualidad de la persona.

Pero es posible la direccionalidad en el otro sentido —el uso frecuente de términos colectivistas altera la mente y la hace inclinarse al socialismo. Esto explicaría al socialista involuntario, uno que por costumbre de usar palabras políticamente correctas se vuelve colectivista sin darse mucha cuenta de ello.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Lenguaje.

Sobre el significado de “justicia social” conviene considerar la idea de Hayek.

El error de suponer que todos los miembros de un grupo social son iguales está bien desarrollado en la idea de Murray.

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