Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pobres Discusiones Políticas
Eduardo García Gaspar
2 mayo 2011
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Ha sido dicho que la Economía sufrió un retraso importante con Adam Smith.

Fue él quien desvió el promisorio camino que esta ciencia llevaba y la mandó por caminos equivocados que dieron lugar a las falacias marxistas (sustentadas en los errores introducidos por Smith).

Hay buen grado de verdad en eso. Uno de los caminos que se perdieron, fue el creado por una serie de pensadores conocidos como Escolásticos Tardíos. No eran gente común.

Fueron sacerdotes católicos, pertenecientes a un grupo intelectual de consideración e hicieron algo curioso.

No sabían que buena parte de sus ideas serían clasificadas como parte de la Economía, la que se convertiría en una apasionante ciencia. Pero sí sabían que al estudio de la vida diaria, debían aplicar el sentido común y la razón.

Fue así que trataron temas como el del control de precios y lo hicieron en general con más talento del que es común hoy.

Imagine usted a un ministro religioso en España, hace siglos, diciendo que la reglamentación de los precios de los bienes, ya sea por parte de los reyes o de los gremios, produce distorsiones. Si, por ejemplo, se regulan los precios del pan y de los zapatos, también deberían regularse los precios del trigo y la piel. No hacerlo, causaría distorsiones en su producción y distribución.

Según otro de esos escolásticos, sólo un necio intentaría controlar el precio de los bienes para al final lograr una diferencia entre el precio legal y el natural. No sólo necio, también sería malvado hacer que lo que la gente valora en cinco ahora por ley valga diez o dos.

Hay en ideas como éstas algo que es de gran valor. Sí, hay un enorme sentido común, pero hay más.

Hay perspicacia y agudeza en la observación de la realidad. La gente, dice uno de ellos, se guía por consideraciones comunes de la calidad de los bienes y su abundancia o escasez, resultando en vanidad la intención de socavar por parte del rey esas ideas comunes de la gente.

Es posible percibir en esas ideas el mismo drama económico de nuestros días, ese duelo de voluntades entre el monarca que pretende intervenir en los precios de los bienes y modificar el resultado de las voluntades de quienes compran y venden.

Puede verse que el asunto no es nuevo. Al menos desde el siglo 16 y 17 fue señalado con agudeza.

Los nombres pueden haber cambiado, pero la discusión se mantiene. En esos tiempos no se hablaba de socialismo ni de capitalismo. Pero no importa, la naturaleza de las ideas es la misma: esas dos posturas.

Creo que el punto bien vale una segunda opinión por algo que sucede en nuestros días.

Quienes tienen fuertes convicciones políticas, sean conservadores o progresistas, socialistas o liberales, suelen enfrascarse en discusiones personalistas.

Alaban o atacan a Obama, lo mismo hacen con Bush, con Correa, con el que se plante enfrente. Personalizan las cosas, sin ver que lo de lo que en realidad hablan es de ideas. Un ejemplo, cierta persona ve en Obama un real enemigo de la libertad y se empeña en atacarlo sin misericordia.

Lo que hace es perder el tiempo. Igual que lo pierde quien, del otro lado lo alaba sin límite.

Pasa lo mismo con quienes ponen toda su atención, por ejemplo, en Felipe Calderón. Hay quienes están dispuestos a defenderlo en todo, o lo contrario. Es eso que dije, personalizan las discusiones en tal o cual personaje de la política.

Tome usted a Rodríguez Zapatero y vea el mismo fenómeno: todo se va en ataques y defensas a esa persona, pensando que con eso se acaba el problema político.

Los Escolásticos Tardíos fueron más agudos y perspicaces. No pusieron tanto su atención en los monarcas del momento, sino en las acciones que un rey cualquiera podía tomar.

Lo que digo es que la discusión política de nuestros días es pobre y limitada. Tomar a uno de los personajes de la política y convertirlo en un villano o en un héroe es ignorar que existe otra discusión más rica, la de las ideas.

Enfocar todos los esfuerzos en el ataque o la alabanza a Obama, por ejemplo, o a Kirchner, es insignificante.

Lo es porque lo que importan no son ellos en lo personal. Lo que realmente importa son sus acciones, pero sobre todo las ideas que justifican esas acciones. Discutir sobre políticos es casi como hablar de la vida privada de celebridades, no produce nada útil y nada se aprende.

Post Scriptum

Conozco a varias personas para las que Obama es casi un demonio, y a otras para quienes es un ángel. Unas están dispuestas a reprobar todo lo que hace o dice, sin sin siquiera pensarlo. Lo opuesto de las otras, para quienes todos los que Obama hace o dice es un dogma incuestionable.

Sucede lo mismo en la política de México. Conocí a muchos que en 2006 tenían una de esas dos reacciones extremas con López Obrador y con Felipe Calderón. Algunas limitaban su discusión política llamando a uno López y al otro FeCal.

A eso me refiero, a terminar la discusión política en la santificación o la damnación de personajes políticos. Es una pérdida de tiempo hacer esto.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Personalismos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras