Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Preparación Para la Prosperidad
Eduardo García Gaspar
1 noviembre 2011
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es una costumbre establecida. Es parte del ritual de las elecciones políticas.

Los candidatos reciben una serie de peticiones y sugerencias, de lo que se piensa es necesario que atiendan en caso de ser elegidos.

La lista cubre de todo, desde lo razonable hasta lo alocado, desde lo descarado hasta lo aceptable.

El problema es el natural: cada candidato lleva a su oficina una lista de peticiones y sugerencias, que se convierte en un pliego petitorio a ser cumplido. Una larga lista de acciones pendientes.

No es mala la práctica, pero tiene problemas. Por ejemplo, puede hacer perder el sentido al gobernante, que se acabará viendo como una especie de genio de la lámpara.

Creo que esto merece una segunda opinión para ver las cosas de otra manera. La idea es olvidarse de esa larga lista petitoria.

Un amigo piensa así y su idea parece razonable. Dice él que debe comenzarse por el principio, es decir, la meta a lograr. Y, según él, se trata de preparar al país para la prosperidad.

La idea es más profunda de lo que se ve en primera instancia. Parte del supuesto que México no está preparado para ser un país próspero, ni exitoso.

La idea me parece considerable por su realismo. Según él, existen muy pocos ciudadanos y muy pocos gobernantes que sean excepción a “la tradición de ser mediocres”.

Son palabras que no estamos acostumbrados a escuchar y eso, me parece, confirma lo que dice mi amigo. “Las verdades incomodan a la mayoría, por eso se habla sin decir nada y cuando se dice la verdad se comete una falta”.

Mi experiencia confirma también eso. Pero la cosa sigue siendo interesante por sus consecuencias.

Si México no está preparado para ser un país próspero, eso significa que no lo están los ciudadanos, pero tampoco los gobernantes.

Comencemos por el ciudadano mexicano y la costumbre que padece: espera que todo le sea resuelto por el gobierno. “Es pasivo, indiferente, quieto y suele sentirse víctima de fuerzas ajenas a su control”, dice él, “por eso le gusta hacer listas de sus problemas, para que los solucione el gobierno”.

Si eso es cierto, entonces no podría producir prosperidad, la que requiere cualidades opuestas: iniciativa, actividad y sentirse capaz de tener logros personales.

En otras palabras, las creencias y costumbres actúan como frenos a la prosperidad. “Demasiados mexicanos”, dice él, “esperan a que el siguiente gobierno les haga favores y no comprenden que así nunca habrá prosperidad, jamás se le ocurrirá pensar en pedirle al gobierno que lo deje solo para resolver sus problemas por sí mismo”.

El otro protagonista es la clase política y que tampoco está preparada para gobernar un país exitoso.

“Su discurso siempre está basado en la existencia de pobres dependientes de programas estatales, si la pobreza se acabara, se quedarían mudos”, dice él. Significa que toda la mente del político está fundamentada en gobernar un país mediocre, poco exitoso.

La clave es una, el gran reto mexicano: salir de la mentalidad mediocre, renunciar a lo insignificante y, por consecuencia, estar preparado para la prosperidad.

Es decir, será necesario preparar al gobernante y al ciudadano para tener éxito. Esa es, según mi amigo, la cuestión.

Y, además, es la razón por la que él piensa que dar a los candidatos a puestos de gobierno una lista de retos y problemas nacionales es absurdo e improductivo.

Hay un sólo reto mexicano y es el de una mentalidad que no está preparada para la prosperidad. Al pobre se le incentiva a seguir siéndolo con ayudas gubernamentales y al resto con favores gubernamentales.

El gobernante, por su parte, es el repartidor de esos incentivos y privilegios. Peor aún, considera que esa es su misión en la vida y que con eso realiza una labor social.

La verdad es que no hay labor más opuesta a la prosperidad que realizar esas labores sociales. Lo único que logra es impedir el éxito de las personas y el del país.

Las ideas de mi amigo no se andan por las ramas, ni usan palabras agradables. Eso es admirable en un país que suele rehuir la verdad.

Y no creo que ande desencaminado. Tiene sentido lo que dice y el mérito de salirse de la caja de la lista de retos y problemas nacionales, larga y sin prioridades.

“Buena suerte y espere sentado, si es que alguien espera que el siguiente gobierno en el país sea el mago que todo lo solucione”, terminó diciendo mi amigo.

Por mi parte, le doy razón, la prosperidad comienza en las neuronas, en las ideas que la gente cree ciertas. Nuestras ideas no son las de la prosperidad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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