Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pronóstico: el Mismo
Eduardo García Gaspar
22 noviembre 2011
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Ha sido escrito que la fuerza de una nación tiene mucho que ver con la manera en la que en ella se maneja el poder.

Y que la mejor forma de manejarlo es evitar que él se concentre en pocas manos.

Uno de los ejemplos usados en el de Roma, en sus tiempos gloriosos.

Sin pensarlo, ni diseñarlo conscientemente, en Roma hubo tiempos en los que el poder del gobierno fue ejercido de manera balanceada.

Había equilibrio entre los cónsules, que eran algo como el poder ejecutivo; el senado, que era el representante de los más ilustrados y los aristócratas; y las asambleas populares, que era una especie de poder democrático.

Es la misma idea que después hizo famosa Montesquieu (1689-1755): dividir al poder político en funciones distintas para evitar que se abusara de él.

No está nada mal la idea, sobre todo cuando de ella se deriva otra: la fuerza de una nación es en buena parte producto de la división del poder que existe dentro de ella. Esto permite hacer pronósticos.

Cuando en una nación el poder se encuentra concentrado en una persona o un pequeño número, esa nación tenderá a ser pobre, débil. Pero si en ella el poder se divide, la nación tenderá a ser próspera, fuerte. Obviamente hay otros factores, pero la relación es clara.

Un amigo, hablando de esto, cita los ejemplos de los imperios Azteca e Inca. Con autoridades poderosas que concentraban todo el poder fueron débiles en su defensa.

También, el ejemplo de Cuba puede usarse: bajo el poder exclusivo de una persona y su grupo, sin contrapesos, podría haberse predicho lo que en realidad sucedió. Lo mismo para Venezuela. Bajo el mismo criterio, podía sustentarse el pronóstico de la caída de la URSS.

Del otro lado, suele usarse el ejemplo de Hong Kong y el de los EEUU. Con fuertes mecanismos de separación de poderes, tuvieron crecimientos notables. Y añadieron otro elemento, la separación del poder político del económico (lo que hace imposible a, por ejemplo, los monopolios estatales)

Conocer esta relación inversa entre concentración de poder y prosperidad bien vale una segunda opinión.

Tomemos otro ejemplo, uno menos claro que el de Cuba, el de México.

Para todo propósito práctico, desde los años 30 hasta los 80, en el país no hubo división del poder. Esto haría posible un pronóstico, el de que México no llegaría a ser una nación fuerte, tanto como lo hubiera podido ser bajo el otro sistema. Sería una nación más débil que fuerte, más pobre que rica.

En los 80 comenzó a dividirse el poder y en 2000 sucedió lo imposible: un candidato de la oposición ganó la presidencia. Más aún, el país tiene ahora algo que no tuvo el siglo anterior, una real división de poderes gubernamentales.

Con esta nueva situación, se haría posible un pronóstico: México a la larga será más próspero y fuerte. No está mal.

Pero hay algo que dificulta el pronóstico. Si se toma de manera simplista, se diría que con la división de los poderes gubernamentales basta para a la larga volver a México una nación mucho más fuerte y próspera. Pero si se ve con una mayor profundidad, se concluiría que en realidad no ha habido una profunda división de poderes en el país.

¿Qué indica que los poderes en México están muchos menos divididos de lo que parece? Hay fuertes indicios.

Los monopolios estatales, por ejemplo, concentran poder económico en el poder político. La existencia de sectores privados que tienen privilegios proteccionistas, como telefonía, cemento, televisión. La falta de reformas estructurales, que siguen dando poder excesivo al gobierno y sus aliados.

Esto es lo que lleva al corazón del asunto.

Para hacer que una nación sea fuerte y próspera no sólo debe tenerse la división de poderes políticos y económicos, también debe tenerse la mentalidad que origina a esa división de poderes. Quizá el ejemplo más ilustrativo es el de las creencias de los tres principales partidos políticos.

Con dosis variables de intensidad, todos ellos sostienen valores y ideas incompatibles con la división real de poderes en el país. Para todos ellos, el gobierno sigue siendo el eje central del país.

Conciben a la nación como una estatocéntrica, en la que el gobierno es el eje de la vida nacional.

Bajo esa mentalidad, el pronóstico es otra vez el mismo: México no llegará a ser una nación fuerte y próspera como lo podría ser bajo la mentalidad que sí cree en la división del poder, donde el gobierno es un eje importante, pero no el mayor.

Post Scriptum

Creo que la clave para entender el por qué la división de los poderes en una nación causa prosperidad está en el aprovechamiento del talento de sus habitantes. Uso los siguientes casos extremos para explicarlo:

• En el caso extremo de total concentración del poder en una sola persona, sólo su talento se aprovecha. Es ella la que todo decide y la única que ordena. El resto sólo sigue órdenes y no hace aportaciones de talento propio, como describí ayer explicando una filosofía de la prosperidad.

• En el caso extremo de poder igualmente repartido en todos los ciudadanos, todos ellos pueden hacer aportaciones y se uso en talento de todos.

Un examen somero de las promesas electorales de los precandidatos a la presidencia en México, por ejemplo, indica que en lo general puede hacerse el mismo pronóstico: México seguirá en la situación mediocre que tiene porque no hay indicios de ideas de desconcentración de poder.

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