¿Qué es Bioética? Definición y precisiones acerca de una especialidad de la filosofía que aplica las ideas de bueno y malo a los asuntos médicos y de atención de salud.

Bioética, significado

La mezcla de las dos palabras expresa bien el significado rápido de la palabra. Es la aplicación de la Ética a la Biología.

Pero con un añadido vital, no solamente a la Biología, sino muy principalmente a la Medicina.

A eso hay que agregar otro elemento importante, el de los avances en Medicina y Biología, los que presentan posibilidades nunca antes vistas y que requieren juicios éticos.

Bioética, por tanto, es una materia de reciente creación, nacida por causa de esos avances científicos y médicos.

Bioética, sus temas

Los temas con los que trata la Bioética: aborto, concepción, eutanasia, calidad de vida, efectos secundarios de tratamientos médicos, manipulación genética, relación médico-paciente y muchos más.

La existencia del concepto o materia de estudio es muy indicativa del reconocimiento de que existe una distinción que debe hacerse en los campos de la Biología y la Medicina.

En los que se acepta que existen acciones posibles, algunas de las cuales pueden ser malas, éticamente reprobables, y otras buenas y deseables.

El origen es antiguo y está expresado en las ideas de Hipócrates resumidas en el precepto que establece que el médico tiene el deber de sanar a su paciente y que ésa es su preocupación central.

Es una aceptación clara de la vida como un bien humano y que lleva a tratar de salvarla como misión médica central.

El principio es simple y comprensible, pero no resuelve las ocasiones creadas por los avances científicos y médicos. Ni los creados por el advenimiento de opiniones que han retado conceptos morales como el respeto a la vida del feto.

La Bioética se encarga de esas cuestiones nuevas, por ejemplo, el cómo tratar a enfermos en estado vegetativo que pueden ser mantenidos con vida gracias a aparatos avanzados. O cómo asignar órganos escasos para trasplantes en casos de varios pacientes que los solicitan.

Bioética, precisiones

Por necesidad lógica, la Bioética mezcla dos campos del saber.

• La Biología y la Medicina forman uno de esos campos. Aquí se tienen avances significativos que abren posibilidades de acción no previstas.

• La Filosofía y la Ética, forman el otro de los campos. Aquí se tienen los principios fundamentales que guían y orientan la conducta debida aplicable a esas posibilidades de acción no previstas.

La posibilidad de «diseñar» bebés por medio de manipulación genética es una de esas posibilidades abiertas por avances científicos. La Bioética se encarga de razonar sobre esa posibilidad y sus sutilezas. Trata de llegar a principios que establezcan si debe o no debe hacerse ese diseño genético posible.

Buena parte de la Bioética tiene que ver con las relaciones entre pacientes y los proveedores de los tratamientos médicos —doctores, enfermeras, laboratoristas, hospitales, instituciones de salud, farmacéuticas y otros más.

Estas relaciones se complican al darse en circunstancias difíciles, en las que se trata de vida o muerte, o de serias consecuencias en la salud.

Su campo

Los terrenos de la Bioética suelen quedar definidos en las consideraciones anteriores.

La limitan a la aplicación de principios éticos a las nuevas posibilidades de acción que abren los avances médicos y biológicos. Pero no es esta una visión completa de la Bioética.

Hay otra situación en la que interviene y que se crea por la existencia de opiniones que en lo general reciben el nombre de progresistas. Las que pueden definirse como aquellas que niegan los principios morales aceptados comúnmente.

Por ejemplo, dentro de la moral tradicional, el aborto es considerado como el quitar la vida a una persona en su etapa inicial de vida. Ya que la vida es el valor máximo de esta moral, resulta lógico concluir que un aborto es una falta directa contra ese valor.

Pero las opiniones progresistas han propuesto otras ideas. Dicen que el aborto es permitido y no es falta alguna. Argumentan a veces que en las etapas iniciales de formación aún no se es persona. O bien que la mujer es propietaria de su cuerpo y tiene el derecho de sacar de él a quien lo ha invadido.

Bioética, definición

Una muy aceptable es la siguiente:

«La Ética es una disciplina filosófica relacionada con las nociones de lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto […] La Bioética es la aplicación de la Ética al campo de la medicina y la asistencia sanitaria. Los filósofos y los bioeticistas hacen preguntas relevantes más que proporcionar respuestas seguras y ciertas». practicalbioethics.org Mi traducción

Lo que quiero hacer es añadir otra dimensión a la Bioética, adicional a la comúnmente aceptada.

La definición normal de Bioética es la de considerarla un campo de estudio dedicado a la aplicación de principios éticos en casos de las nuevas posibilidades de conductas que han creado los avances científicos en Biología y Medicina.

La otra variable

Esta definición tradicional no estaría completa sin agregar que las nuevas posibilidades de conductas no tienen un origen único en los avances científicos. Existe otra variable que enfrenta la Bioética.

Las opiniones progresistas también han agregado alternativas de acciones que la Bioética estudia.

Por medio de nuevas tecnologías, por ejemplo, es una posibilidad prolongar la vida de pacientes y la Bioética estudia esta posibilidad y sus detalles.

Pero las opiniones progresistas han incorporado otras posibilidades, como la de la eutanasia argumentando diferentes ideas sobre calidad de vida, generando otra tarea para la Bioética.

Filosofía al final de cuentas

Finalmente, la Bioética inevitablemente se involucra en cuestiones profundas, que fácilmente pueden calificarse de filosóficas.

Como la definición de persona humana y la determinación de los momentos en los que comienza y termina su vida. O la determinación detallada de lo que significa mantener la vida y capacidad para comprender efectos colaterales de tratamientos.

Es este carácter filosófico de la Bioética lo que la lleva más allá del tratar de resolver las posibilidades de conductas que crean los avances científicos.

También trata diferentes visiones filosóficas que complican su campo de estudio —especialmente la confrontación de opiniones progresistas.


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Una idea de Fernando Pascual. Agradecemos a Arcol.org el amable permiso de publicación.

Bioética: Cuatro Perspectivas

12 junio, 2013

En toda decisión humana, y especialmente en las que se refieren a la vida y a la muerte de las personas, podemos encontrar muchas perspectivas y aspectos a tener en cuenta.

Queremos fijarnos ahora en cuatro perspectivas que tienen una gran relevancia en el mundo de la bioética.

Uno

La primera perspectiva nos pone ante la manera de conocer e interpretar la realidad. Nuestras decisiones nacen desde lo que pensamos.

Algunos, por ejemplo, creen que el embrión humano es un puñado de células sin ninguna dignidad. Otros piensan que desde la concepción estamos ante una persona con alma espiritual y un valor incalculable.

Hay quienes, como Peter Singer, creen que el valor de cada vida humana cambia según las cualidades que se tengan o se pierdan.

En el mundo de la medicina, esta perspectiva nos abre al complejo tema del diagnóstico: ¿cómo estar seguros a la hora de conocer qué tipo de enfermedad afecta a este enfermo? No siempre la respuesta resulta fácil, lo cual crea serios problemas en muchas situaciones.

Desde luego, el modo de pensar e interpretar los datos que aparecen ante nosotros depende en no poca medida de la cultura recibida, de experiencias y reflexiones personales, de intereses y de otros factores más o menos complejos.

Lo importante es reconocer que antes de defender (o rechazar) a un hijo no nacido los partidarios de cada posición razonan desde ideas que tienen un papel clave en todo el proceso decisional.

Dos

La segunda perspectiva nos abre al horizonte de las posibilidades: ¿cómo se puede actuar en esta situación? ¿Qué se puede hacer en este caso?

Se trata de conocer lo que es posible desde varios puntos de vista: técnico, legal, ético.

Un médico recibe a un enfermo. Si llega a alcanzar un buen conocimiento de la enfermedad (según la primera perspectiva), le resultará más fácil tener ante sí las posibles estrategias con las que buscar la deseada curación.

Algunas serán más sencillas, otras más complejas. Algunas implicarán un alto costo, otras serán más económicas.

Quizá alguna posibilidad terapéutica no esté todavía aprobada por la comunidad científica o por las autoridades públicas, lo cual lleva a una actitud de prudencia: un médico puede ser llevado a los tribunales si usa medicinas que están prohibidas (o no autorizadas) en un determinado país.

Tres

Desde las dos perspectivas anteriores, entramos a la tercera: la decisión. Reconocido el valor (algunos, por desgracia, no llegar a reconocer tal valor) de un ser humano, los médicos, los familiares, y en algunos casos los mismos pacientes, optan por alguna de las posibilidades consideradas como mejores para esta determinada situación.

Toda decisión supone, por lo tanto, una serie de valores y datos asumidos (primera perspectiva) y una mayor o menor comprensión de las posibilidades técnicas y legales (segunda perspectiva).

Existen, como la experiencia nos recuerda, situaciones de conflicto, en las que algunas decisiones pueden ir contra las leyes o las normas deontológicas, como por ejemplo cuando un enfermo rechaza una transfusión de sangre por motivos religiosos, o cuando unos adultos piden que a uno de sus hijos pequeños le sea extirpado un riñón para curar a otro hijo.

Cuatro

Entramos, por fin, a la última perspectiva: los resultados. Tras tomar una decisión y ponerla en práctica, ¿qué beneficios o qué daños se producen en el enfermo? ¿Qué ocurre a los familiares y médicos implicados?

Puede acontecer, por ejemplo, que una operación quirúrgica sea impecable desde el punto de vista técnico pero provoque costos tan elevados que la familia quede arruinada. O que una pareja solicite y obtenga el aborto de un feto considerado enfermo y tras la intervención se descubra que era perfectamente sano.

Los resultados influyen enormemente a la hora de repensar las ideas generales que orientan la propia vida (perspectiva primera) y de revisar lo que parece técnicamente eficaz pero no lo es (perspectiva segunda).

Igualmente, los resultados refuerzan el propio punto de vista, si son vistos como satisfactorios, o lo ponen en crisis, si uno descubre más daños que beneficios tras haber aceptado una determinada terapia.

En resumen

Tener presentes estas perspectivas ayuda a afrontar numerosos problemas sanitarios y otras cuestiones que son estudiadas en la bioética.

Desde luego, no basta con reconocer en qué ámbito nos movemos: hay que saber sopesar seriamente si los conocimientos y valoraciones que uno asume son correctos o no.

Por eso, a la hora de afrontar temas tan complejos como los que se refieren a la vida y a la salud de los seres humanos, hace falta una seria reflexión sobre los fundamentos antropológicos y éticos que puedan conducir a una buena bioética y a decisiones correctas desde el punto de vista humano, médico y jurídico.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Bioética.