¿Qué es comunismo? Definición de un tipo de arreglo social, caracterizado por la posesión en común de bienes y recursos. Ausencia de gobierno y abundancia de bienes.

Introducción

Una palabra muy usada, ‘comunismo’ se aplica a un sistema o arreglo de una sociedad en la que la propiedad privada no existe. Allí, todos los bienes son considerados comunes. Nadie puede decir «esto es mío».

El comunismo está asociado con la supuesta existencia de comunidades en tiempos remotos, en las que todo era poseído en común.

Comunidades a las que se les dan fuertes connotaciones idílicas, de gran felicidad y fraternidad. Todo debido a que en ellas no se sufren envidias creadas por diferencias en las posesiones personales.

No propiedad, sí felicidad

El fondo de la idea del comunismo está en la anulación de la propiedad privada a la que se le culpa de causar infelicidad y conflicto, de desigualdad y de codicia.

En una sociedad comunista, se sostiene, todas las personas son iguales y, por eso, felices. La igualdad, se piensa, produce felicidad.

La idea de la felicidad y la fraternidad, por tanto, se sostiene en la imposibilidad de ser propietarios de ningún bien. Propietarios en el sentido de tener un título legal que lo acredite.

Aunque sea inevitable la propiedad de uso siquiera temporal para, por ejemplo, utilizar la cama en la que se duerme, o la comida que se ingiere.

Comunismo, etapa final marxista

Un intento formal de comunismo fue su implantación en la URSS a principios del siglo 20. Allí los gobernantes ordenaban a la economía dentro de un sistema político totalitario en que no existía competencia política ni contrapesos en el poder.

El gobierno era el propietario de los bienes de producción e incluso de bienes de uso particular como casas y apartamentos.

Ese sistema en la URSS no podía ser llamado comunismo. Era la dictadura del proletariado, una etapa previa al verdadero comunismo que llegaría inevitablemente al desaparecer el gobierno. Cuando cada persona podría hacer cada día lo que más le gustara y existiera abundancia.

En esa sociedad comunista futura no existe la propiedad privada y la igualdad es total entre las personas. Una persona, por ejemplo, vestida ligeramente mejor que el resto sería obligada a usar la misma vestimenta que los otros.

El comunismo presenta serios problemas de implantación a la realidad. Uno de ellos es su necesidad práctica de contar con una autoridad fuerte responsable de vigilar que en la vida diaria efectivamente no exista uso exclusivo de bienes, Esto, sin remedio, crea un gobierno totalitario sin apego a la ley.

Comunismo, críticas

Ignora a la naturaleza humana

Es su falta de reconocimiento de la naturaleza humana con rasgos que son incompatibles con el comunismo. Por ejemplo, la libertad como derecho inalienable. En un sistema comunista es imposible la libertad de poseer.

Sin sentido práctico

En el otro frente, se le ha criticado su falta de sentido práctico. El comunismo ocasionaría un estado de estancamiento que empobrecería a la comunidad.

El comunismo anula el incentivo al uso de las habilidades de las personas, ellas se volverían entes pasivos que esperarían todo de la autoridad, o de la abundancia ilimitada prometida.

También, dentro de un régimen comunista sería imposible contar con información suficiente como para tomar decisiones del uso de recursos, lo que los desperdiciaría creando pobreza.

Finalmente, el comunismo es una utopía unidimensional sostenida en la prohibición de la propiedad privada y que no considera la naturaleza humana ni los efectos colaterales de esa prohibición.

Siendo uno de ellos la creación de una élite de gobernantes superiores al resto de los ciudadanos y quienes serían los reales propietarios de los bienes.

Comunismo, definición

En su sentido moderno, el comunismo puede ser entendido así, con sus elementos de propiedad en común y anarquismo:

«En las ciencias políticas y sociales, el comunismo (del latín communis, “común, universal”) es la ideología y el movimiento filosófico, social, político y económico cuyo objetivo final es el establecimiento de la sociedad comunista, que es un orden socioeconómico estructurado sobre la propiedad común de los medios de producción y la ausencia de clases sociales, dinero y el estado» en.wikipedia.org Mi traducción

Es posible que la definición de comunismo se aclara algo más al decir que su contrario es un régimen basado en la propiedad privada y el respeto a ella como un derecho humano.

Igualmente opuestos al comunismo y sus variaciones son los regímenes sustentados en la libertad humana, como el libre mercado.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Comunismo.

[La columna fue revisada en 2019-07]

Bonus scriptum: de vacaciones con Marx

Fin de Semana con Marx

Leonardo Girondella Mora — 26 mayo, 2009

El famoso párrafo

Hay un párrafo de Carlos Marx que es muy citado. Se encuentra en la Ideología Alemana y habla de la vida en un mundo comunista. La cita que encontré es esta:

«En tanto que en la sociedad comunista donde nadie tiene una exclusiva esfera de actividad sino que cada uno puede estar satisfecho en cualquier rama que desee, la sociedad regula la producción general y hace posible, para mí, el hacer una cosa hoy y otra mañana, cazar en la mañana, pescar en la tarde, arrear ganado en la noche y criticar después de la cena, tal como yo tengo en mi mente sin convertirme jamás en cazador, pescador, pastor o crítico».

El comunismo que viene

Después de leerlo no sorprende que sea tan célebre. Pinta un mundo futuro y en él, un detalle de la vida cotidiana de cualquier persona.

La que en cada parte del día realiza la actividad que desea y lo hace sin limitaciones.

Muestra una faceta muy poco reconocida en este autor, la de un amante profundo de la libertad

Si la vida ideal en el mundo del comunismo es una en la que la persona tienen amplias libertades y decide por ella misma lo que quiere, sin interferencia estatal, Marx en su escatología es alguien realmente liberal.

Liberal, sin duda, pero demasiado idealista. Dice que «nadie tiene una exclusiva esfera de actividad» y puede hacer lo que quiera.

Idealismo ensoñador

Eso enfrenta al autor con un dilema irresoluble: el de la persona que efectivamente quiera tener una especialidad. Es el caso del que no quiere cazar, ni pescar, ni arrear ganado, pero que quiere ser médico.

Ese mundo ideal, de la sociedad comunista futura de extremas libertades enfrenta dificultades adicionales.

Para subsistir necesita especialistas que produzcan el alimento para el ganado que se arrea. Para el equipo necesario para pescar y las vituallas del cazador. También para la ropa de la gente, los platos en los que come, las casas en las que vive.

No puede sostenerse una sociedad en la que se declara sin detalle que ella «regula la producción general» y lo hace de tal manera que cada quien hace lo que desee, sin atender esa producción.

Hace falta colocar sujetos específicos a la producción de bienes, sin los que el cazador no puede cazar, ni el pescador, pescar.

Lo que sí puede admitirse como posibilidad es un mundo en el que el tiempo libre se amplía y en el que gracias a la productividad las personas tienen días de descanso.

O bien se tienen personas que después de cierta edad tienen los recursos para dedicarse a lo que ellas desean —lo que es distinto a lo que describe Marx.

Concluyendo

Estas consideraciones sólo pretenden mostrar un par de cosas .

Ante todo, ese espíritu liberal de Marx y que resulta un tanto sorprendente. Todo su análisis histórico y económico llega al punto en el que describe un mundo de libertades individuales, digno de la propuesta más liberal del más radical de los capitalistas.

Pero también, quise mostrar la imposibilidad de ese mundo futuro.

En él se da por supuesto que le problema de los recursos ha sido solucionado por medio de la regulación de la producción realizada por la sociedad. Eso es lo que permite a las personas hacer lo que ellas libremente prefieran.

Esta visión adolece de ser estática. Llegados a ella, los hombres ya no harán cambios, ni tendrán ideas que afecten ese mundo. En él todo ha sido resuelto y el único problema personal es decidir si se va a cazar, a pescar o a jugar ajedrez.

Ese mundo es débil y no podrá sostenerse sin especialistas que entre sí realicen intercambios de bienes y se tenga un sistema de precios libres que sea los que en realidad ayuden a tomar decisiones de producción.

El famoso párrafo de Marx, si se le toma en serio, describe mucho más un fin de semana en un país capitalista actual que el mundo futuro que él avizoró. El que requería, primero, tener una dictadura sobre las personas.

[La columna fue revisada en 2019-07]