¿Qué es multiculturalismo? La definición de un concepto relacionado con la tolerancia cultural y la convivencia interna de una sociedad entre personas muy diferentes.

Multiculturalismo, la justificación

Es una labor que no necesita hacerse, el demostrar que existe una enorme variedad de culturas en el mundo. Diferentes ideas, creencias, costumbres, cocinas, nacionalidades, religiones, idiomas, arte, todo lo que conforma a una cultura.

Esa es una realidad innegable que presenta dos posibles situaciones extremas de existencia:

Cultura interna uniforme y única

Muchas culturas, cada una existiendo con escaso o nulo contacto entre ellas. Un caso extremo es el de la cultura occidental y las indoamericanas en el siglo 10. Ninguna tenía contacto con la otra, existían sin afectarse una a la otra.

En la actualidad la probabilidad de no contacto es más reducida y tal vez podría citarse el caso de naciones cerradas en todo lo posible a lo externo, como Corea del Norte, Irán y Cuba.

Esta posibilidad es la de cada sociedad con una cultura única y propia. Todos los habitantes pertenecen a esa cultura. No existen emigrados de ninguna otra cultura. Sus habitantes tienen muy poca posibilidad de convivir con personas de culturas diferentes.

Cultura interna múltiple y variada

En esta sociedad existen culturas diferentes, cada una existiendo con contactos abundantes entre ellas dentro de un mismo territorio. Canadá es un buen ejemplo de sociedad multicultural, especialmente al compararse con México, un país monocultural.

No es el caso de un turista francés o croata que visita Cancún —es más bien el caso de varios españoles, franceses, japoneses, o de cualquier otra cultura que viven en, por ejemplo, Argentina, o Australia.

Multiculturalismo, su esencia

El concepto es aplicable, por tanto, a sociedades en las que existen varias y diversas culturas, de distintos orígenes. Dentro de esas sociedades conviven grupos numerosos de personas con diferentes ideas, creencias, costumbres, cocinas, nacionalidades, religiones, idiomas, arte.

La convivencia pacífica entre esos grupos es la razón del multiculturalismo. Al que puede definirse como ese ideal de convivencia cívica y respetuosa entre las personas de esas distintas culturas.

Y más aún, creyendo que tal convivencia exalta y alaba la riqueza de cada cultura y la diversidad acumulada que representa.

No es una mala idea, al contrario. Se trata de la aplicación del respeto a las libertades ajenas aplicada al caso de grupos culturales distintos que conviven dentro de una sociedad. Una de las aplicaciones más marcadas de la tolerancia.

El multiculturalismo parte de una idea realista, que es la posibilidad de choques y conflictos entre esas personas. Con ideas diferentes, creencias distintas e incluso contrarias, siempre existe un riesgo significativo de roces y controversias que dañen a la sociedad entera.

Estos choques interculturales, dentro de una misma sociedad multicultural, es el problema que quiere resaltar y remediar e. multiculturalismo.

Culturas asimiladas o preservadas

Es parte esencial del multiculturalismo la idea de mantener culturas distintas como una fuente de riqueza de la sociedad. A esto se opone otra idea, la de buscar la asimilación de las distintas culturas en una sola propia de la sociedad.

En otras palabras, existen dos enfoques diferentes para tratar la situación de convivencia de culturas distintas.

Los dos enfoques reconocen el problema de tensiones y dificultades inevitables cuando conviven personas con culturas muy distintas. Los dos persiguen el objetivo de una coexistencia armónica entre todas las personas, pero lo hacen de dos modos diferentes.

• El multiculturalismo se inclina más a una visión estática, a la preservación de las culturas que coexisten, encontrando en ellas riqueza y diversidad que benefician a la sociedad.

Este enfoque, por ejemplo, haría todo lo posible por mantener a grupos étnicos dentro de su cultura, usos y costumbres.

• La asimilación se inclina más por una visión dinámica que permita a las diversas culturas coexistentes unirse en una sola cultura o varias con escasas diferencias y que sean propias de una sociedad nueva, producto de esa asimilación.

Este enfoque, al tratar a los grupos étnicos, por ejemplo, fomentaría su libertad para que opten por integrarse a otras culturas dentro de la sociedad.

Multiculturalismo, su filosofía

Es parte de la mentalidad que favorece ideas de pluralidad, diversidad y similares. Hace esto creyendo que las personas dentro de una sociedad se enriquecen gozando de multitud de opciones culturales: creencias, arte, religión, literatura, cocina, vestido.

Es decir, el multiculturalismo en sus raíces reconoce las bondades de la libertad humana y la diversidad que ella crea. Es un origen positivo y digno, siempre que no se lleve a extremos indeseables, como la separación forzada de grupos culturales a quienes se les considere más curiosidad histórica que seres humanos libres.

También, el multiculturalismo corre el riesgo de ser interpretado como una actitud de tolerancia extrema a lo que sea siempre que se trata de una manifestación cultural, lo que lleva a un relativismo cultural sin sentido —todo sería igualmente valioso y respetable, no importa qué.

Moderar a las versiones extremas

Finalmente, apunto algunas ideas que propongo para moderar un multiculturalismo desbocado:

• Reconocer que el origen del multiculturalismo es la vieja idea liberal del respeto a la libertad humana y los beneficios que ella produce si se respeta la misma libertad para todos.

• Reconocer que también el origen del multiculturalismo es la vieja idea judeo-cristiana que considera a cada ser humano como valioso en sí mismo y que merece el respeto de los demás.

• Aceptar que no todos los rasgos culturales tienen igual valor y no pueden merecer una tolerancia absoluta —existen rasgos culturales que no son aceptables y que no deben ser tolerados.

• Aceptar que la convivencia armónica entre personas de diferentes culturas necesita de la aceptación común de ciertos valores comunes para todos —siendo el principal de ellos el respeto a las libertades ajenas.

• Rehuir la visión estática del multiculturalismo que fuerza a las culturas a situaciones que impiden su desarrollo y cambio en el tiempo —debe respetarse la movilidad cultural de las personas.

• Ampliar el horizonte meramente cultural del multiculturalismo a una visión más integral de la persona humana y sus libertades —las que no son solo culturales, también son políticas, económicas, de expresión, educación, religión.

• Considerar a las constantes humanas universales dará una perspectiva más completa.

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Multiculturalismo, otra manera de explicarlo

La palabra, multiculturalismo, suele ser objeto de alabanzas más o menos constantes y en ocasiones, exageradas, como si ella fuese el más grande valor que pueda existir en una sociedad.

La definición más o menos estándar dice que multiculturalismo contiene dos elementos:

Elemento descriptivo

Califica a la realidad de una sociedad en la que coexisten dos o más culturas y lo hacen de manera apacible.

Podría en este caso hablarse de una situación de diversidad cultural, quizá como el de ciudades en las que se encuentran habitantes de muy diversas partes del mundo, formado grupos culturales distintos. Toronto sería un ejemplo de esto.

Elemento normativo

Califica a ese multiculturalismo como algo deseable, que debe ser apoyado y promovido. Se le estima como un valor sustentado en los derechos de cada una de las culturas co-existentes a mantener su identidad.

La “cultura” es el elemento que queda por definir para que las anteriores ideas queden claras.

Sin resolver totalmente el problema, es posible comprender una cultura como un grupo de personas que pueden ser distinguidas de otras gracias a contar con rasgos que permiten esa clasificación: comida, religión, creencias, vestimenta, lenguaje, raza, origen geográfico, nombres, arreglos personales, costumbres y otras cualidades similares.

Dos situaciones, un mismo principio

Una sociedad puede presentar dos situaciones extremas, cuyo entendimiento es de utilidad para la comprensión de una palabra tan vaga como multiculturalismo.

Los dos extremos son:

Una sociedad homogénea

Todos sus integrantes pertenecen al mismo grupo cultural, como quiera que haya sido definido, y tienen iguales o similares costumbres, religión, comida, bebida, vestido, idioma y demás.

Aunque en esta sociedad pueda haber grupos distintivos de, por ejemplo, abogados, trabajadores y otros, en ella no es aplicable el término multiculturalismo.

Todos pertenecen a la misma cultura de la que se sienten parte.

Una sociedad heterogénea.

Sus integrantes siguen siendo personas, pero en ella conviven uno o más grupos culturales diferentes adicionales al grupo cultural original homogéneo.

En la sociedad ahora se ha introducido una nueva manera de formar grupos. Si antes era posible formar grupos de personas pertenecientes a la misma cultura, ahora es posible formar grupos distinguiéndolos en criterios culturales, lo que no existía antes.

En una sociedad heterogénea, por tanto, es aplicable la palabra multiculturalismo y no en la homogénea.

La sociedad heterogénea, por tanto, presenta un rasgo esencial y que es la existencia de grupos más o menos bien definidos que se distinguen entre sí debido a la acumulación de varios rasgos diferenciales: religión, raza, idioma, costumbres, vestido, historia común y similares.

Se trata de una acumulación de rasgos diferenciales que permiten la identificación rápida del grupo cultural.

Ideal de convivencia humana

En toda sociedad, independientemente de su nivel de homogeneidad, es favorable la situación de una convivencia pacífica sustentada en la idea de iguales dignidades en todas las personas.

Dentro de una sociedad homogénea absoluta es igual de deseable el respeto a la persona que en una sociedad muy heterogénea.

Esto significa que el principio del multiculturalismo es una aplicación específica del respeto a la dignidad personal a una sociedad culturalmente heterogénea.

Escasa originalidad tiene por tanto el multiculturalismo en su esencia. Pero sí posee importancia en las situaciones presentes, cuando se dan sociedades en las que conviven en un mismo lugar personas de muy distintas culturas.

Supongo que el ejemplo más conocido de esto sea el de los musulmanes viviendo en el extranjero, especialmente en Europa.

En esas sociedades heterogéneas se pide sencillamente lo mismo, el respeto a la dignidad que todas las personas tienen, independientemente de la cultura a la que pertenecen.

La causa de la importancia cobrada por la idea del multiculturalismo no es su originalidad, pero sí su aplicabilidad a los casos de sociedades heterogéneas.

La sociedad heterogénea y sus riesgos

En toda sociedad existen tratos interpersonales sujetos a hacer surgir roces y animosidades. Aún siendo de la misma cultura, dos vecinos pueden tener dificultades.

En una sociedad heterogénea, sin embargo, esos roces y dificultades personales pueden verse magnificadas por la existencia misma de las diferencias culturales.

El potencial de conflictos entre personas, dentro de una misma sociedad, es mayor cuando en ella conviven varios grupos de culturas diferentes. Cada persona partirá de diversos supuestos religiosos, sociales, culinarios, de vestimenta, de costumbres y demás.

Es aquí donde surge la utilidad del multiculturalismo para describir el fenómeno de la diversidad cultural y para señalar el mismo principio esencial aplicable a una sociedad homogénea, el de llevarse bien todos, respetándose mutuamente.

La razón de ser del multiculturalismo es el reconocimiento de un mucho mayor riesgo de conflictos entre personas dentro de una sociedad heterogénea que dentro de una homogénea .

Es decir, la homogeneidad cultural produce menos situaciones de conflicto entre las personas por pertenecer todas a una misma cultura o conjunto de ideas y costumbres.

Por su parte, la heterogeneidad cultural produce más riesgos de conflictos precisamente por la diversidad de ideas culturales. El multiculturalismo intenta solucionar esta nueva situación usando un viejo principio.

Grupos o personas

¿Es una cuestión de grupos o una cuestión de personas? La contestación es central para bien entender al multiculturalismo.

Señalo que es una preferencia poco fundamentada el dar por supuesto que se trata de una cuestión de grupos . Al fin ella es la fachada que el problema presenta, la de lograr un trato respetuoso entre grupos que son culturalmente diferentes.

Por eso es que es común plantear el problema bajo una óptica colectivista, que es la de creer que el multiculturalismo es lograr que los diferentes grupos se lleven bien entre sí, al menos en su mínima expresión muy bien expresada en la palabra tolerancia.

Es un error dar un enfoque grupal o colectivista, ya que en última instancia los tratos no se dan entre grupos, sino entre personas que pertenecen a esos grupos.

Los musulmanes no tratan con los europeos así en abstracto, sino que son acciones concretas de tratos entre uno o más musulmanes en Londres con uno o más ingleses, o hindúes, o cualquier otro grupo.

La distinción puede dar la impresión de ser irrelevante, pero no lo es en buena parte por una razón.

El multiculturalismo que surge de una visión grupal puede sucumbir con facilidad en la visión estacionaria de querer lograr la conservación en el tiempo de las culturas forzando a su protección del cambio.

Es la idea que con frecuencia se oye mencionar al hablar del multiculturalismo en el trato con culturas indígenas, por ejemplo en México y que se usa para proteger a los indígenas del exterior. Se les quiere aislar y preservar del cambio.

Intención admirable

El multiculturalismo entendido propiamente es positivo y refuerza la vieja idea de que la libertad que produce diversidad es una fuente de mejora personal.

No sólo lleva al gusto de contar con, por ejemplo, restaurantes hindúes adicionales a los actuales, sino también tener el beneficio de contar con el talento de más personas con diversas perspectivas. El respeto mutuo intenta eso.

El problema, repito, es la magnificación del potencial de confrontaciones entre personas con rasgos culturales diferentes. El que es un riesgo siempre presente y que postulo es función de actitudes culturales más que de los demás rasgos culturales.

Un ejemplo: entre dos personas de religión diferente será más probable el conflicto entre ellas conforme su actitud sea más de rechazo e intolerancia, y viceversa.

Y una cosa más

La columna ha sido clasificada dentro del catálogo ContraPeso.info: Tolerancia, donde pueden encontrarse más ideas al respecto.

Será de sumo interés para el lector interesado conocer la idea de G. Sartori en Ciudadanos y Contra-ciudadanos.

[columna revisada en 2019-06]