¿Qué es tolerancia? La definición e importancia de un concepto positivo que necesita ser precisado con exactitud. La conveniencia e inconveniencia de su aplicación a casos concretos. Y los dos errores que puede cometer.

Introducción

La popularidad de algunos términos y su aceptación como parte de lo políticamente correcto e incuestionable, hace en extremo necesario aclarar tales términos. Quizá ninguno más importante que la palabra ‘tolerancia’.

Usada con gran frecuencia, ella ha pasado a ser una excusa para la erosión de las discusiones razonadas. Basta con arrojar a la otra persona el adjetivo, «eres intolerante», para creer que la discusión ha sido ganada.

La tolerancia es algo más sutil y complejo que eso. Esto es lo que permite examinar la serie de consideraciones de Budziszewski sobre el tema.

La idea reportada fue encontrada en la obra de Budziszewski, J. (2004). Ask Me Anything: Provocative Answers for College Students. NavPress, pp. 95-100.

El libro reproduce conversaciones con alumnos universitarios, diálogos en lo que un profesor es sujeto a preguntas de esos alumnos y que contesta con sentido común. En otras ocasiones, se reproducen cartas y las respuestas a ellas. La gran ventaja de este enfoque es su claridad y sencillez.

Tolerancia, la acción de tolerar. Una definición

Lo más lógico es comenzar por tener una idea del término, nada complicado, pero que sea apegado a la realidad.

Tolerar significa aguantar, soportar algo que se considera indebido o malo. Soportar, sufrir, tolerar algo que la persona piensa que no debe ser.

Una definición de tolerancia: abstenerse de intervenir a pesar de creer que se está en presencia de algo indebido.

No es algo que sea demasiado complejo de comprender. Pero eso no es todo.

Si la tolerancia es una virtud, entonces…

Sí, la tolerancia sí es una virtud, pero no sería virtuoso permanecer indiferentes ante una violación o un crimen. La aclaración es básica.

¿Sería deseable permanecer pasivo ante una acción como la violación de un menor? Claramente no.

Decir que la tolerancia fuese soportar lo bueno, no tiene sentido. Lo bueno es deseable. Entonces la tolerancia debe estar relacionada con cosas malas y hay cosas que no deben ser toleradas.

Con esta pieza de información, que es clave, es posible llegar a una mejor definición de la tolerancia.

Una mejor definición: es la virtud de distinguir entre las cosas que deben ser soportadas y las que no deben serlo, en qué momentos y circunstancias, por qué razones y hasta qué punto.

En esto, el autor coloca a la tolerancia en conexión con la prudencia, esa virtud que manda a considerar las consecuencias de las acciones propias.

¿Puede entonces ser virtuoso el tolerar una situación indebida?

Sí, en caso de que no ser tolerante conduzca a una situación peor que la original. El autor, menciona dos ejemplos de este caso. El ateísmo y la prohibición de bebidas, las que muestran la virtud de la tolerancia.

No permitir el ateísmo y prohibir las bebidas llevan a una situación peor que la de tolerar su existencia.

Lo mismo sucede con la libertad de expresión, que lleva a la necesidad de tolerar falsas opiniones, pero que en caso de prohibirse se sufriría una situación peor.

Los tres ejemplos son suficientes para hacer comprender el juicio que la tolerancia lleva implícita: la evaluación de las condiciones específicas y la consideración de los efectos de la conducta.

Las acusaciones de intolerancia

Pero, hay más en esta definición. No es tan simple como puede aparecer. Existen ocasiones en las que alguien puede alguien ser acusado de intolerante cuando no lo es.

El autor, en esta parte se dedica a apuntar ideas que ayudan a distinguir cuándo se es o no intolerante.

1. Quienes tienen creencias firmes suelen ser llamados intolerantes, sin que lo sean

Es común, dice Budziszewski, que quienes tienen opiniones morales arraigadas y claras, como las cristianas entre otras, sean acusados de ser intolerantes.

Es un error. Tener opiniones claras no puede significar ser intolerante.

Necesidad de amabilidad

No necesariamente se es intolerante por tener convicciones sólidas. Pero sí es intolerante el expresarlas de manera que no sea amable y humilde.

Esas convicciones necesitan ser explicadas a otros, para que sean entendidas. No puede esperarse que sean aceptadas por la fuerza.

Afirmar que sin lugar a dudas dos más dos en igual a cuatro, no es una postura intolerante, pero podría serlo si se hace con un tono de prepotencia.

2. Apuntar que la opinión de otra persona es falsa, no es ser intolerante. Pero hacerlo necesita de cualidades, como la paciencia y la claridad

Es la otra cara del espejo con respecto a la primera idea. Apuntar que la opinión expresada por alguien es errónea no implica de manera alguna que quien tal cosa dice sea un intolerante.

Pero, como en el caso anterior, es posible adoptar una postura altiva y arrogante, que sí es intolerante.

Es posible ver ya aquí el patrón de pensamiento de Budziszewski: la intolerancia puede en mucho ser atribuida a la actitud personal.

3. Tampoco significa necesariamente ser intolerante decir que algo no debe ser tolerado

Si ella es la virtud de saber distinguir entre lo que debe y no debe ser soportado, aquí se hace clara esa idea. Los errores posibles del juicio son lo obvios.

Error A. Decir que debe tolerarse lo que no debe serlo.

Error B. Decir que no debe tolerarse lo que sí debe serlo.

El caso de la libertad de expresión puede usarse. Decir que no debe ser tolerada es el segundo tipo de error. Sí debe serlo so pena de males peores.

Sería, entonces, posible calificar de intolerante a quien afirma que debe ser prohibido algo cuando en caso de serlo acarrearía más problemas que los que trata de resolver.

O al revés, cuando alguien afirma que debe ser tolerado lo que siendo prohibido resolvería el problema sin peores consecuencias.

4. No es intolerante expresar juicios morales, es decir, una conclusión razonada sobre lo debido y lo indebido.

Pero, hay algo adicional, como en los casos anteriores. La expresión de juicios morales en un tono de superioridad moral y soberbia, sí sería un caso de intolerancia.

Deben existir explicaciones cuidadosas, razonamientos cuidados y trato amable, cuando se expresan juicios morales.

Simplicidad engañosa

La sencillez de lo anterior es engañosa. Las ideas han sido explicadas con claridad, pero ellas cambia con fuerza el entendimiento de la tolerancia.

Si la definición de la tolerancia es la sabiduría de distinguir entre lo que debe ser aceptado aunque sea indebido y lo que no, la tolerancia es un ejercicio en prudencia.

El autor enriquece a la idea de la tolerancia añadiendo a ella un componente de actitud: la forma en la que se expresan opiniones, lo que no necesariamente es intolerancia, pero lo será si se expresan en tonos soberbios y prepotentes.

Y, finalmente, Budziszewski añade algo valioso, sabido, pero digno de ser recordado: el tener convicciones y expresarlas no es ser intolerante.

[La columna fue revisada en 2019-07]

&&&&&

Bonus scriptum

¿Qué es Tolerancia?

Por Eduardo García Gaspar –   21 octubre, 2013

La siguiente columna requiere tolerancia del lector. La tolerancia necesaria para aceptar una crítica de la tolerancia misma.

Peor aún, se suplica tolerancia por el uso de un lenguaje claro y directo, sin expresiones políticamente correctas. Una vez aclarado esto, lo primero que debe hacerse es definir tolerancia.

La definición de J. Budziszewski y sus ideas

«Tolerancia es la sabiduría de saber qué cosas deben soportarse y cuándo, por qué y hasta qué punto soportarlas —y la disposición acordada para actuar con esa sabiduría».

Es una buena definición porque aclara que tolerancia es soportar cosas con las que no se está de acuerdo. La mera acción de tolerar lleva dentro de así misma una manifestación de desacuerdo con eso que se tolera.

La prostitución, por ejemplo, se tolera, es decir se reprueba, pero no se prohibe por las consecuencias que esa prohibición acarrea. Igual que el juego.

Naturaleza de la tolerancia

Eso muestra la naturaleza de la tolerancia, que implica soportar algo negativo porque el no hacerlo traería consecuencias peores.

Para el religioso, por ejemplo, el ateísmo es reprobable, pero debe ser tolerado porque no hacerlo tendría consecuencias muy malas al afectar libertades.

Igual con la libertad de expresión, que da origen a situaciones reprobables, como la difusión de opiniones malas y falsas, pero que deben tolerarse por el efecto neto que tiene esa libertad.

Sin embargo, hay ocasiones en la que la tolerancia no resulta conveniente, como cuando se juzga a un criminal. Sería absurdo pedir ser tolerante ante un asesinato, por ejemplo.

A veces sí, a veces no

Es decir, hay cosas que deben tolerarse y cosas que no. Distinguir entre ellas es parte de la sabiduría del ser tolerante. No es fácil diferenciarlas y menos aún cuando la ocasión influye.

Habrá momentos en que una misma cosa reprobable mande ser tolerante, pero en otros momentos no.

Lo anterior nos lleva a ciertos principios que iluminan a la tolerancia bien entendida.

La primera

Tener creencias y convicciones no significa ser intolerante. Simplemente quiere decir eso, que se tienen creencias y convicciones. Si alguien acusa a otro de ser intolerante por esta razón, comete una falta.

La falta de definir como tolerante a quienes no tienen opinión alguna, ni convicciones, ni creencias firmes… excepto la de quien dice que el otro es intolerante. No tiene sentido. Ni lógica. Pero hay más.

La segunda

Tener creencias y convicciones no justifica la violencia, ni los insultos, ni las agresiones cuando se afirma que la opinión del otro es errónea.

Es decir, exponer una crítica a la opinión de otros no es intolerancia en sí misma, a menos que se haga de forma incivilizada.

Insisto en el punto de que afirmar que otras opiniones son equivocadas no es un acto de intolerancia. No necesariamente.

Si se es soez, vulgar y violento, al expresar el desacuerdo, podría ser eso algo intolerante. Pero si se expresan razones de manera amable y educada, no puede haber intolerancia.

La tercera

Expresar un juicio moral no implica una acción intolerante. Quien acusa a otro de intolerante, también está expresando un juicio moral.

El punto central, sin embargo, es eso que dice Budziszewski sobre la tolerancia como una sabiduría que distingue por qué, cuándo, qué y hasta qué punto tolerar.

Y eso presenta dos riesgos, el de excederse en la tolerancia, y el de quedarse corto. Ser demasiado tolerante o muy poco tolerante.

La cuarta

Finalmente, el problema de nuestros tiempos parece ser la confusión muy generalizada de acusar de intolerante a cualquier que no aprueba y no está de acuerdo con alguna opinión.

Y esto es una distorsión ocasionada por la mentalidad de lo políticamente correcto y del relativismo.

Y algo más…

Un claro caso de equivocación es la definición que dice que la tolerancia “Ya no es permitir un mal sino aceptar puntos de vista diferentes y legítimos”.

No, la tolerancia es exactamente permitir un mal porque el no permitirlo crearía peores males. No significa aceptar otros puntos de vista en el sentido de creerlos ciertos, pero sí la cortesía de escucharlos y tratar de entenderlos.

Tolerar no es aceptar, son dos palabras que no significan lo mismo. No son sinónimas.