¿Qué es utopía? La definición y tipos de un término usado para describir a la sociedad perfecta e ideal. Una que, por definición, no puede existir.

En lo que sigue quiero hacer algunas precisiones sobre el término utopía —no porque haya sido un tema poco tratado, sino porque es un tema subyacente en la política actual.

Definición de utopía

Utopía es una palabra que hace referencia un lugar que es de tal manera ideal que no puede existir. Su origen etimológico es el de un lugar inexistente, a lo que se añade la connotación de idealista y perfecto, tanto que es imposible.

Entonces, en el uso común, el término ‘utopía’ se uso cuando se tiene la intención de hablar de una situación ideal y perfecta. Denota a una sociedad en la que todos son felices y no existe falla alguna.

En una utopía ya nada puede corregirse porque no tiene problemas de ningún tipo. La esencia del significado de esta palabra es la imposibilidad de que exista.

A pesar de que ese término sea el más usado, con cierta frecuencia surgen otros dos términos relacionados. Distopía y eutopía.

Distopía

Existe otra palabra asociada, distopía. Es lo opuesto a eutopía, un lugar que lejos de hacer felices a sus habitantes, les hace vivir en una pesadilla. Un ejemplo genial es la novela 1984.

La connotación es la de una sociedad ficticia infeliz en extremo.

Eutopía

Otra palabra es eutopía, la que hace explícito ese elemento idealista. Es un lugar en el que es posible la felicidad de todos los que habitan en ese sitio. Etimológicamente el “eu” significa felicidad.

Utopías, ficción y realidad

Las utopías, en general, pueden ser divididas en dos tipos, según la fuente de la que provienen.

Ficción, obras literarias

Uno es el de las que son propuestas como ficción, pero con intenciones didácticas. Ellas enseñan ideales, muestran valores, señalan direcciones que llevarían a una sociedad real mejor.

La Utopía de Tomás Moro es el ejemplo clásico. Son obras literarias y solo eso.

Propuestas serias

Otras no son ficción, sino propuestas reales que merecen ser implantadas. No son productos literarios. Son propuestas serias que describen a una sociedad perfecta que es posible tener.

También describen valores e ideales, pero su naturaleza esencial está en la posibilidad de llevarlas a la realidad. Los ejemplos tradicionales son el del comunismo marxista y el de la sociedad futura descrita por Hitler.

Contra estas utopías se argumenta la imposibilidad de gozar de regímenes perfectos. Los seres humanos, tan llenos de defectos, no podrían hacer realidad una sociedad perfecta y, si se confía en crear estructuras perfectas, ellas no se acomodarían a la naturaleza humana.

Un buen ejemplo literario de esto es la novela Los Que Vivimos —la utopía creída perfecta es implantada por la fuerza creando una existencia miserable en la gente que no tiene otro remedio que vivir en ella.

Utopías influyen en política

Una vez aclarado lo anterior, apunto que en la política actual existe un elemento utópico de consideración, especialmente marcado en los regímenes de alta intervención estatal.

Muchos de ellos se sustenta en creer posible que la intervención del estado perfeccione a la sociedad y así haga felices a los gobernados.

La tendencia a proponer utopías tiene una tradición política.

Platón, política y utopía

Platón en La República recomienda que en una sociedad perfecta existan solo 5,040 familias siendo gobernadas por un filósofo. Ese número es el ideal porque tiene 59 divisores, diez correlativos comenzando por la unidad. Eso será muy conveniente para su gobierno.

H. G. Wells y otros, ficción y seriedad

Este autor habla de una sociedad en la que todos los servicios e industrias básicas son gubernamentales. La autoridad regula matrimonios, eugenesia y controla nacimientos.

Edward Bellamy en Mirando Hacia Atrás, tiene una sociedad en la que el gobierno se encarga de todos desde que nacen hasta que mueren. Allí, la planeación gubernamental es total.

Tomás Campanella en La Ciudad del Sol, propone una sociedad con comunidad de bienes, en la que se comparten dormitorios y comedores. Todos usan la misma ropa y el dinero sólo se usa en el comercio con el exterior.

En Mi Lucha, Adolfo Hitler habla de un estado que hará llegar a la humanidad a una época en la que a cada uno se le dará lo que necesite para su existencia, con una sabía jerarquía de salarios que no haga depender al hombre de los goces materiales.

Federico Engels, en Origen de la Familia, de la Propiedad Privada y del Estado, pronostica una sociedad perfecta, posible sólo con la destrucción de lo existente.

En El Estado y la Revolución, Lenin afirma que en la fase superior del comunismo, la sociedad sin clases, los hombres ya no serán los actuales filisteos.

Fourier, en su utopía, dice que todos encontrarán el trabajo que más les gustará. Por ejemplo, los niños serían los encargados de hacer el trabajo sucio, porque los niños gustan ensuciarse cuando juegan.

Los Primeros Hombres en la Luna, de H. G. Wells, retrata también una sociedad perfecta. Esta ilusión alimenta a la ficción con obras notables y curiosas, pero también a la inocencia de quien llega a creer que una sociedad perfecta es posible siguiendo sus propuestas.

Concluyendo

El término ‘utopia’ describe a (1) una sociedad perfecta e ideal de absoluta felicidad universal, que (2) es imposible que exista.

Cuando ese segundo punto se olvida, comienzan los problemas de propuestas políticas que queriendo alcanzar una eutopía se convierten en distopías.

Las propuestas políticas que prometen sociedades perfectas son material demagógico.

[columna revisada en 2019-06]