Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué es Utopía?
Leonardo Girondella Mora
19 septiembre 2011
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
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En lo que sigue quiero hacer algunas precisiones sobre el término utopía —no porque haya sido un tema poco tratado, sino porque es un tema subyacente en la política actual.

Comienzo con precisiones sobre la idea general:

• Utopía es una palabra que puede definirse como un lugar que es de tal manera ideal que no puede existir —su origen etimológico es el de un lugar inexistente, a lo que se añade la connotación de idealista y perfecto, tanto que es imposible.

• Otra palabra muy relacionada es eutopía, la que hace explícito ese elemento idealista —el de un lugar en el que es posible la felicidad de todos los que habitan en ese sitio. Etimológicamente el “eu” significa felicidad.

• Otra palabra asociada es distopía, que es lo opuesto a eutopía —un lugar que lejos de hacer felices a sus habitantes, les hace vivir en una pesadilla. Un ejemplo genial es la novela 1984.

Las utopías, en general, pueden ser divididas en dos tipos, según la fuente de la que provienen.

Uno es el de las que son propuestas como ficción, pero con intenciones didácticas —enseñan ideales, muestran valores, señalan direcciones que llevarían a una sociedad real mejor. La Utopía de Tomás Moro es el ejemplo clásico.

Otro es el propuesto, no como ficción, sino como posibilidad real que merece ser implantada. También describen valores e ideales, pero su naturaleza esencial está en la posibilidad de llevarlas a la realidad. Los ejemplos tradicionales son el del comunismo marxista y el de la sociedad futura descrita por Hitler.

Contra las utopías está otra posición, la realista que apunta la imposibilidad de gozar de regímenes perfectos —los seres humanos, tan llenos de defectos, no podrían hacer realidad una sociedad perfecta y, si se confía en crear estructuras perfectas, ellas no se acomodarían a la naturaleza humana.

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Una vez aclarado lo anterior, apunto mi tesis: en la política actual existe un elemento utópico de consideración, especialmente marcado en los regímenes de alta intervención estatal —que se sustenta en creer posible que la intervención del estado perfeccione a la sociedad y así haga felices a los gobernados.

Uso aquí dos de los términos anteriores para ejemplificar el uso político de la noción utópica.

• La distopía —esa situación que es una pesadilla para los que habitan en el lugar— aplica muy bien al caso en el que los gobernantes imponen lo que ellos consideran es ideal, las ideas del mundo perfecto en su opinión. Fuerzan en los demás la utopía propia.

Un buen ejemplo literario de esto es la novela Los Que Vivimos —la utopía creída perfecta es implantada por la fuerza creando una existencia miserable en la gente que no tiene otro remedio que vivir en ella.

• La eutopía —ese lugar de felicidad perfecta para todos, pero imposible por su idealismo— muestra una posibilidad de implantación: la individual, un sistema social que persigue hacer posible que las personas, cada una por separado o en asociación voluntaria, intente realizar sus ideales.

Entre esas dos posibilidades, la segunda es por mucho la mejor —no porque sea seguro alcanzar con seguridad la utopía personal, sino porque evita el riesgo de caer en la distopía, que es una forma de totalitarismo.

Addendum

Consideré útil citar largamente una parte de El Equilibrio Del Poder (PDF) del editor general de esta página —en el texto que sigue hay una buena cantidad de ejemplos de utopías.

Platón, por ejemplo, en La República afirma que cinco mil cuarenta es el número ideal de familias para una sociedad y que quien debe gobernar es naturalmente alguien como él, un filósofo…. Por cierto, el ideal de cinco mil cuarenta familias por sociedad se debe a que ese número tiene 59 divisores, diez de ellos correlativos comenzando por la unidad, lo que es sumamente conveniente, según Platón.

H.G. Wells tiene su utopía también, donde habla de una sociedad en la que todos los servicios e industrias de interés básico están en manos del gobierno, el que también interviene en la regulación de los matrimonios, la eugenesia y el control de los nacimientos.

… Por ejemplo, Edward Bellamy en Mirando Hacia Atrás, habla de una sociedad en la que el gobierno puede darle total seguridad al individuo desde que nace hasta que muere mediante una detallada planeación gubernamental.

Tomás Campanella escribió La Ciudad del Sol, donde describe una sociedad con comunidad de bienes, en la que se comparten los dormitorios y los comedores, todos visten igual, los magistrados están para dirimir discordias de acuerdo a una clasificación basada en las virtudes, el comercio no tiene importancia y el dinero sólo se usa en las transacciones con el exterior.

La imaginación humana es capaz de crear fantasías y cuentos de grande imaginación y riqueza literaria enorme. Sin embargo, lo que debe preocuparnos es que haya quien crea que eso es posible y escriba utopías pensando que son metas alcanzables. No hay grandes diferencias entre esas obras de ficción y otras que también se fundamentan en la gravitación alrededor del gobierno.

En Mi Lucha, Adolfo Hitler habla de un estado en el que se dará la máxima importancia a la formación del carácter y al desarrollo del espíritu de sacrificio, la lealtad y la discreción, todo esto por encima de la educación escolar, haciendo llegar a la humanidad a una época en la que a cada uno se le dará lo que necesite para su existencia, dentro de una gradación de salarios sabiamente establecida y que no haga depender al hombre de los goces materiales.

Federico Engels, en Origen de la Familia, de la Propiedad Privada y del Estado, pronostica una sociedad perfecta, posible sólo con la destrucción de lo existente y sin justificar nunca que la abolición de la propiedad privada de los medios de producción es el remedio práctico de los males de la sociedad.

En El Estado y la Revolución, Lenin afirma algo similar a Hitler, que en el arribo a la fase superior del comunismo, la sociedad sin clases, los hombres ya no serán los tontos que dilapidan la riqueza social, porque la llegada de la fase superior de desarrollo del comunismo presupone hombres que no sean los actuales filisteos, capaces de dilapidar a tontas y a locas la riqueza social y de pedir lo imposible.

Fourier, en su utopía, consideraba esencial crear una nueva clase de comunidad, en la que todos encontrarán su lugar y en donde cada quien haría el trabajo que más le gustara, por ejemplo, los niños serían los encargados de hacer el trabajo sucio, porque los niños gustan ensuciarse cuando juegan.

Corren en esas utopías y propuestas las mismas ideas, repetidas una y otra vez, con variaciones no muy importantes. Hay en ellas invenciones y perfiles de sociedades detenidas que se sirven a sí mismas en sacrificio de sus miembros y con vanagloria de su propia perfección se detienen para admirarse en la eternidad: los hombres giran alrededor de las órdenes estatales.

Hay además énfasis en lo idílico, en la vida romántica e idealizada, sin la menor atención a los problemas de la vida diaria, como si ellos ya hubieran sido solucionados por medios en los que los autores no se detienen a analizar.

Fue Platón quizá el primer autor que se planteó la idea de ese estado idílico del hombre, sin los inconvenientes de la vida de la sociedad civilizada, pero también hizo su aportación Séneca, lo mismo que Rousseau que glorificó el culto romántico del grupo social y, luego, también los socialistas.

Es común denominador de todas las fantasías, sean literarias o no, el imaginar un gobierno dictatorial, centro de la sociedad, que cuida de sus ciudadanos con extrema bondad y al que ellos se someten gustosamente dentro de un sistema muy reglamentado de vida, en donde los ciudadanos tienen papeles y funciones impuestas sobre ellos, como en Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley, que parte del supuesto de que el industrialismo moderno sólo puede hacerse tolerable por una rígida separación de castas naturales.

Los Primeros Hombres en la Luna, de H. G. Wells, retrata también una sociedad en la que todo ciudadano conoce su lugar. Un sueño como esos es en realidad una pesadilla mayor. ¿Quién puede garantizar que nunca se presente en esas sociedades utópicas un conjunto de hombres sin escrúpulos que convierta a esa buena sociedad paternalista en una cruel dictadura? ¿Quién puede garantizar que las decisiones de esos poderosos serán siempre las correctas?

Es sencillo imaginar una utopía. Es difícil escribir una buena obra sobre alguna fantasía de éstas. Es una locura proponer que una de ellas puede ser llevada a la realidad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “¿Qué es Utopía?”
  1. Smith, Nacionalismo Económico y la Defensa del Libre Comercio – Samuel Gregg | Instituto Acton




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