Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué ha Fallado?
Eduardo García Gaspar
15 julio 2011
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El tema es tratado con frecuencia. Obedece a un instinto humano, el de buscar explicaciones.

Y la mayor de las explicaciones que buscamos es la de nuestro bienestar. ¿Por qué no vivimos tan bien como podríamos hacerlo? ¿Qué ha fallado?

No tengo la lista completa, que debe ser abundante, pero el tema bien vale una segunda opinión y, en lo que sigue, apunto algunas de esas fallas.

Me concentro en la parte económica: las razones por las que economías como la de México no prosperan como debían.

Primero, la explicación más obvia: un creciente intervencionismo económico que frena posibilidades de desarrollo.

Una frase de Ayn Rand la explica muy bien, “Cuando se advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada”, entonces la sociedad está condenada.

El intervencionismo, motivado por la idea de corregir las fallas de los mercados, no se da cuenta de que tiene aún más fallas, más errores y más equivocaciones que los mercados libres. Frena las iniciativas, encarece productos y anula correcciones rápidas.

Segundo, otra explicación también clara: el establecimiento del estado de bienestar, una institución que es insostenible financieramente, por lo que conduce a crisis inevitables.

Y, peor aún, anula el sentido de responsabilidad en el ciudadano, al que convierte en una máquina dependiente de favores a cambio de votos.

Otra frase de Rand es aplicable. “cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican favores y no bienes”, entonces la sociedad está condenada.

Y eso es lo que es un estado de bienestar: una maquinaria de traficantes de privilegios que se dan por presión política, no por mérito al esfuerzo.

Tercero, la aplicación de remedios irreales a problemas reales. Es la serie de medidas manipuladoras de economía que buscan solucionar problemas creados por ellas mismas.

Es el problema de desempleo, que se pretende solucionar con jornadas más cortas de trabajo, o subsidios. Es querer reanimar a la economía por medios de más gasto estatal.

Es querer hacer que todos tengan casa por medio de la destrucción de criterios racionales del otorgamiento de crédito, es querer mejorar los ingresos con decretos de salarios mínimos.

Es proteger a la industria nacional prohibiendo importaciones, es subsidiar a industrias que el burócrata cree que son mejores que otras, es dar subsidios a empresas fracasadas.

Cuarto, la explicación de la búsqueda del gobernante salvador de todos los males, en cuyas manos debemos descansar. No existe ese salvador. Lo que existe es una masa burocrática que tiende a crecer por inercia y cuyos integrantes defienden sus privilegios crecientes.

Rand lo expresó bien,

“cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”.

Quinto, una explicación más general: nos han fallado las ideas. Tenemos las erróneas. Lo que ha fallado, en resumen es la idea del estado de bienestar intervencionista.

La causa de nuestro menor bienestar y de crisis periódicas es ese crecimiento continuo del estado que todo lo quiere hacer suplantando al ciudadano.

Esa idea sobre el gobierno es la falla central, la causa por la que tenemos más problemas de los posibles. Y, son los promotores de esa idea, en quienes recae la falla central.

Son los gobernantes que queriendo más poder añaden funciones a sus gobiernos. Son los enemigos de la libertad que desde escuelas y universidades enseñan mentiras económicas y morales.

Son los intelectuales, repetidores de clisés que refuerzan al gobierno y anulan al ciudadano. Son los despistados que queriendo hacer caridad, la impiden dando esa función al gobierno.

Son los ciudadanos que se ilusionan pensando en la posibilidad de que más poder en el gobierno les dará mayor bienestar.

¿Qué nos ha fallado? Apunté cinco explicaciones, pero la central es la última, la de una idea equivocada. Si los gobiernos intervencionistas produjeran bienestar, viviríamos ya en la opulencia y, sospecho que eso es falso.

Post Scriptum

Hay más ideas en ContraPeso.info: Economías Frenadas.

En el caso de México, quizá en otros también, pienso que las malas ideas que dominan a las creencias económicas y políticas tuvieron su origen al final de la Revolución Mexicana y pueden ilustrarse en personajes como Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas, Lombardo Toledano y otros más.

Todos creyentes en un estado que todo lo puede y nunca falla, que es la misma idea básica que sostiene el PRD decenas de años después.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “¿Qué ha Fallado?”
  1. Luis Dijo:

    El articulo es conciso y sobremanera acertado. La pregunta es como hacer que la gente entienda estas verdades, ya que desde pequeños nos indoctrinan con una vision totalmente sesgada hacia el progresivismo social y economico. Gracias al facebook, youtube, y la prensa amarillista la gente ya no piensa y no asimila las experiencias empiricas, sino que sustituyen el sentido comun por slogans, modas y cliches.

    El Presidente Ronald Reagan decia que la diferencia entre un comunista y un anti-comunista es que el primero lee a Marx, y el segun lo entiende. Yo lei a Marx y lo entendi desde el principio. Pero ante todo experimente las graves consecuencias de lo que es un estado de bienestar que atropella al trabajador y mediante correccion politica, polariza al individuo contra la sociedad carcomida que el anterior promueve.

    Un individuo con 2 dedos de frente, que trabaja y vive mediante un codigo de valores universales, se puede dar cuenta del daño que representa el gigantismo gubernamental en su bolsillo, su calidad de vida y su libertad. La experiencia real es tan obvia que no se necesita ser un intelectual para saber distinguir entre el bien y el mal cuando se trata de ideologias politicas y economicas.





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