Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Quién Está al Mando?
Leonardo Girondella Mora
16 febrero 2011
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Es más o menos común el conocimiento de la estructura política de una democracia —o mejor dicho, de un sistema político que se funda en el principio de la dignidad humana.

A lo que más se teme, por esa razón, es al abuso de poder —definido como la imposición de la voluntad de uno sobre otro por medio de la fuerza.

Si ese abuso quiere evitarse, la estructura gubernamental debe ser tal que permita minimizar los abusos de poder por parte de la institución que más probabilidad tiene de hacerlo.

Es un tema de división del poder —con la meta de volver excepciones a esos abusos—, lo que se ha sugerido puede ser posible evitando la concentración del poder.

La base de esta idea puede ser muy bien representada por la diferencia entre gobiernos: el gobierno de Cuba o de Venezuela tienen poder concentrado y en eso son muy diferentes a los gobiernos de otras partes, como Gran Bretaña, o Japón.

Es responder a la pregunta de quién está al mando. Si la respuesta es uno sólo, o un grupo pequeño, que ha permanecido en el poder largo tiempo o intenta hacerlo y, además, controla gran parte de la economía e impone límites a la libertad de expresión —entonces se está en presencia de una no-democracia, donde son muy probables los abusos de poder.

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Es obvio que los abusos de poder, por las anteriores razones, son más probables en Cuba y Venezuela que en las naciones en las que el poder gubernamental haya sido desconcentrado —lo que me lleva al problema de lo que debe hacerse para desconcentrar ese poder gubernamental.

En su base interna, la desconcentración del poder se apoya en tres mecanismos inmediatos:

• La división de poderes funcionales —la separación de funciones ejecutivas, legislativas y judiciales, que es conocida y no entro en ella. Sólo enfatizo que se trate de una separación real de esas funciones y no de una aparente y disfrazada.

Un caso como el de Venezuela o el de Cuba, muestra la existencia de un aparato gubernamental con funciones separadas, pero bajo el dominio del ejecutivo.

• La división temporal de poder —un mecanismo del que se habla mucho, pero poco se entiende. Es el cambio de gobierno por medios pacíficos de votaciones y que tiene la ventaja de separar del poder a quien ya lo ha detentado durante un tiempo, sin necesidad de violencia.

Un caso como el de Egipto hasta hace unos días al menos, muestra esa falta de división temporal con los largos mandatos de Nasser, Sadat y Mubarak.

• La división espacial del poder —un mecanismo geográfico que divide al país en varios niveles de autoridad: el gobierno nacional o federal, los gobiernos estatales o provinciales y los gobiernos municipales o de condados.

En el caso mexicano, por ejemplo, es claro que el gobierno federal es mucho más poderoso que los otros dos y, con ello, viola la división espacial del poder.

Los tres niveles anteriores de división del poder gubernamental hacen referencia a la estructura interna, sin tomar en cuenta a factores externos —es decir, los límites de la esfera de acción de un gobierno, los terrenos en los que interviene.

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Es decir, la idea de la división del poder debe considerar adicionalmente terrenos externos que no deben ser invadidos por el gobierno para mantener al mínimo el abuso del poder.

Los siguientes tipos de limitaciones deben formar parte básica de un gobierno realmente democrático que minimice el abuso del poder:

• La separación entre el poder político y el económico —lo que se refiere a libertad económica y la propiedad particular de recursos y bienes económicos. Si se reuniera en unas solas manos ambos poderes, los abusos serían más probables.

Un caso como el mexicano, donde el gobierno es propietario de las empresas productoras de petróleo y electricidad viola ese principio de separación de poderes económicos y políticos.

• La separación entre el poder político y el poder cultural —lo que considera a la libertad de expresión, pensamiento, opinión, educación y similares. Como en el caso anterior, el poner en las mismas manos ambos poderes haría más probables a los abusos.

Un caso como el de China o el de Irán muestran la violación de ese principio de separación de los poderes políticos y culturales, lo que hace muy probables los abusos de poder —como el suspender las comunicaciones por Internet.

Las dos separaciones anteriores son, por lo general, escasamente consideradas —lo que no obsta para que tengan el mismo deseable efecto de minimizar los abusos de poder, esa meta deseada y que se fundamenta en una idea sustancial sobre los seres humanos.

Es la idea de que la soberanía última es del ciudadano y de él parte en poder delegado hacia la estructura gubernamental —lo que hace natural rechazar a los abusos del poder sobre quien realmente está al mando.

Cuando la pregunta de quién está al mando es respondida diciendo que muchos, que no es claro quién manda, que los legisladores no son dominados por el presidente, que los jueces son autónomos, que no hay monopolios gubernamentales, que los medios son muchos y privados —entonces, puede decirse que los abusos de poder serán menos probables.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: División del Poder, entendiendo que la idea central gue explicada por Montesquieu (véase Para Estar Tranquilo y también Democracia: Una Definición)

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