Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Rechazando Las Medicinas
Eduardo García Gaspar
16 mayo 2011
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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No es nuevo. Ha sido comentado. Es un problema de falta de movimiento. Tiene un nombre técnico, el de akinesia: un trastorno neurológico que se caracteriza por la ausencia de movimiento.

Puede ser aplicada a otra situación, la de economías frenadas. Son los países que tienen un pobre desarrollo económico, menor al que podrían tener bajo las circunstancias adecuadas. Pobre o mediocre, inferior al posible de gozar.

Esta idea de economías frenadas tiene dos componentes.

Primero, las cuestiones económicas: sabemos lo suficiente de economía como para conocer lo que produce desarrollo y crecimiento.

Se necesita libertad para facilitar la creación de capital, un fuerte respeto de los derechos de propiedad, confianza en el futuro producida por un estado de derecho sólido, impuestos sencillos y reducidos…

En fin, la lista es conocida, muy conocida. Son, en lo general, una serie de condiciones que facilitan el aprovechamiento de los talentos humanos y los recursos materiales.

Cuantos menos obstáculos tenga ese uso, más crecimiento se tendrá. Son obstáculos, por ejemplo, demasiadas regulaciones, exceso de trámites para abrir negocios, dificultades para tener títulos de propiedad.

Segundo, el componente político: las circunstancias gubernamentales y el grado en las que ellas se prestan a facilitar o dificultar las condiciones económicas que crean desarrollo.

Por ejemplo, la existencia de leyes laborales excesivas detiene el desarrollo económico. El mismo efecto tendría un congreso con legisladores incapaces de acuerdos.

Lo que hace interesante a la idea de economías frenadas es la combinación de esos dos componentes.

Sabemos lo suficiente de economía como para lograr crecimientos sólidos y sostenidos. Si ello no se logra, la causa no es nuestra ignorancia económica, que es lo que bien vale una segunda opinión.

No podemos alegar que el desempeño económico pobre de una nación se debe a nuestra falta de conocimiento sobre lo que causa prosperidad económica.

Existe una buena cantidad de libros y estudios que contienen ese conocimiento y exponen razonamientos teóricos y pruebas empíricas.

Es decir, si el problema no es uno de desconocimiento económico, la causa de sufrir una economía frenada tiene que ser de otra naturaleza. Es similar al caso de quien sufre un dolor de cabeza y sabe que se remedia con aspirinas. Si se niega a tomarlas, eso no tiene una explicación de ignorancia, sino de voluntad: no quiere tomar la medicina.

Si no se implantan esas medidas que se sabe causan desarrollo y mejoran el desempeño económico, la razón es fácil de ver: no se aplican. Por la razón que sea, pero ésa es la causa.

Lo que lleva la explicación del mal desempeño económico a otro nivel, el de la investigación del por qué sabiendo lo que debe hacerse, no se hace.

Tomo a Mexico como un caso más o menos clásico de un mal desempeño económico y su causa central: la parálisis política legislativa producida por la competencia entre partidos por escalar situaciones de poder. Las medidas necesarias para crecer son detenidas y puestas de lado por causa de esa competencia por el poder.

Visto más generalmente, la causa del mal desempeño económico es de naturaleza política. Las circunstancias políticas y de gobierno impiden la implantación de las condiciones que causarían crecimiento económico.

Un caso ejemplar es Venezuela, donde su gobernante dicta por voluntad única condiciones que son casi exactamente las opuestas al desarrollo.

En el caso venezolano es algo intencional y voluntario: un gobernante con las ideas erróneas y el poder para implantarlas. En el caso mexicano, la situación no es intencional, sino el producto de parálisis gubernamental y la lucha partidaria por el poder en las siguientes elecciones.

Todo el asunto es realmente curioso. Si un enfermo conoce el remedio que curará su padecimiento y no sigue ese tratamiento, manteniendo así su padecimiento, esto es algo ajeno al conocimiento médico. Son otros los factores que explican su enfermedad.

En el caso de las economías frenadas se tiene una situación similar. Si no se implantan las medidas sabidas para crecer, eso se debe a otras causas y ellas son generalmente políticas.

No tenemos un problema económico, sufrimos un problema político. Y eso es otra cosa.

Post Scriptum

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