Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Revueltas y Revoluciones
Eduardo García Gaspar
18 noviembre 2011
Sección: CIENCIA, POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Las revoluciones sociales o políticas tienen fama de ser vueltas de 360 grados por medios violentos.

La fuerza es usada para regresar al mismo lugar, habiendo prometido alcanzar otro mejor.

Es como un giro planeado para los 180 grados al que la violencia regresa al punto de partida, con disfraz de mejora.

Pero las revoluciones que se llaman tecnológicas no hacen eso. Suceden en medio de ambientes pacíficos y en los que no nos damos mucha cuenta.

Son las generaciones siguientes las que bautizan esas revoluciones tecnológicas. La más famosa de ellas es la industrial.

Es la del siglo 18, la de la máquina de vapor, la iniciada en Gran Bretaña, la del salto de la productividad. Todo un acontecimiento. Tan cercano que quizá no nos demos cuenta de todo su significado.

Fue el inicio de un cambio de mentalidad: ahora nos indigna la pobreza que antes era vista con resignación como el estado normal. Nos dimos cuenta que podíamos ser ricos.

Se habla de otra revolución, la segunda industrial, la de la electricidad, la del petróleo y del transporte. Otro gran acontecimiento, más asociado con EEUU que con Gran Bretaña.

Vivimos ahora sus resultados tomándolos como un hecho normal. Tanto que a pocos asombra subirse a un avión.

La siguiente revolución es tan clara que los que la vivimos ya le pusimos un nombre, la revolución digital. La de la computadora, del Internet, del correo electrónico. Igual que antes, la damos por un hecho. Un GPS es normal para muchos.

Y vendrán otras revoluciones, imposibles de prever, posibles de intuir en campos biológicos seguramente.

El término revolución está asociado al dar vueltas, que es su raíz latina. Y es ese dar vueltas lo que llama la atención.

Las revoluciones políticas, las que se entienden como un cambio trascendental en un período corto de tiempo, con uso de violencia, son una vuelta en redondo. La URSS, por ejemplo, cambio del régimen zarista a otro con grandes similitudes. No muy diferente a la revolución de 1910 en Mexico.

Las revoluciones políticas son por esa razón más revueltas que revoluciones. Son vueltas que regresan al mismo lugar de partida.

Son como una especie de juegos mecánicos que divierten a algunos, enferman a otros, y vuelven al sitio del que salieron. Son escandalosas y ruidosas. Suelen crear fechas que se celebran y son memorizadas en las escuelas. Crean leyendas, producen mitos y originan héroes.

Las revoluciones tecnológicas, científicas, o como las quiera usted llamar, son por el contrario rutas que no regresan al punto de partida, llevan a lugares desconocidos de antemano, son poco escandalosas, se viven sin mucha conciencia.

No son revueltas, son reales cambios y toman tiempo. Se parecen más a eso que ha sido llamado cambios de paradigmas. Muy diferentes a las políticas.

Quizá esto valga una segunda opinión para apuntar una idea tentativa: quienes están atentos a las revoluciones políticas suelen ignorar a las tecnológicas. Más concentrados en su propósito de cambiar por la fuerza un sistema de gobierno, tienden a ignorar la gravedad de las revoluciones producidas por el saber.

Tomemos, por ejemplo, el caso mexicano ahora.

Sus políticos están enfocados obsesivamente en sus pequeñas revoluciones, es decir, en su revuelta personal para llegar al poder. Ninguna otra cosa ocupa su mente.

No entienden que su real trascendencia está no en lograr sus revueltas, sino en permitir que sean otros los que realicen y aprovechen las reales revoluciones, que son las del saber.

Y es que cuando se comparan los dos tipos de revoluciones, la verdad son mejores las tecnológicas. Todas ellas han significado adelantos y una mejor vida, lo que no es cierto de las revoluciones políticas.

Por esto es que mi idea es que la mejor revolución política que puede existir es la de que no haya más revueltas políticas, lo que de seguro logrará un ambiente más propicio para que quienes no son políticos hagan avances del conocimiento, de tecnología.

Es una especulación mental, que quizá provoque rasgaduras de vestimentas nacionalistas, pero me hubiera gustado más que en México hubiéramos tenido una revolución industrial que la que tuvimos en 1910.

Podemos tener algo así en el futuro si los gobernantes entienden que sus revoluciones no son adelantos, que las buenas revoluciones las hacen otros.

Post Scriptum

La fijación de los gobernantes en ser ellos los revolucionarios políticos que logren el bienestar de la gente me ha hecho clasificar esta columna dentro de la colección ContraPeso.info: Poder Atonta.

En esas columnas se trata el fenómeno apuntado por Barbara Tuchmann hace ya tiempo, el poder embrutece. En este caso, me parece obvio,

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Revueltas y Revoluciones”
  1. droctavio Dijo:

    Me atrevo a añadir que en la actualidad, en México, hay un caso de “revolución de 360 grados”, siendo ésta la propuesta por el candidato de izquierda López Obrador y la adición a su persona por parte de gentes que tienen la característica de olvidar el pasado, como los empresarios Romo y Turner, más el joven Canales.





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