Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sí, va Acompañada
Eduardo García Gaspar
16 marzo 2011
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La palabra se usa con frecuencia y encierra un concepto profundo. Es la responsabilidad. Tenemos una buena idea de lo que significa, pero quizá sea un buen ejercicio intentar hablar de ella un poco más.

La razón: existe demasiado énfasis educativo en fomentar los derechos y reclamos, sin enfatizar lo suficiente la responsabilidad.

Una forma de definir a la responsabilidad es verla como el otro lado de los derechos.

  • Si una persona reclama el derecho a opinar, por ejemplo, debe aceptar también que tiene la responsabilidad de saber antes de opinar.
  • Si alguien quiere ser libre no tiene otra opción que aceptar las consecuencias de sus actos, como dejar de trabajar y lo que le sigue.

Querer tener derechos sin aceptar responsabilidades es un absurdo, como la conducta del niño mimado. Más aún, esa responsabilidad debe aceptar el compromiso de no transferirla a otras personas.

  • Si alguien reclama el derecho a tener ingresos elevados, no puede pasar esa responsabilidad a otros, tiene él que alcanzar eso que reclama y hacerlo por sí mismo.

Esta idea de responsabilidad ha sido socavada por una mala noción, la de culpas colectivas. Es el argumento del que dice que quien roba un banco no es culpable, sino que el culpable es la sociedad. Cuando se hace esto se debilita a la responsabilidad y, como ella es parte de las libertades, también se lastima a éstas.

Otra manera de entender qué es la responsabilidad es la de una conducta personal que presupone estar siendo vigilada por otros, quizá por todo el mundo.

Si la persona se conduce creyendo eso, aunque sea una ficción, tendrá la sensación de ser responsable, de hacer lo que debe hacerse. Buscará, al menos, explicarse a sí mismo la razón de lo que hace.

Es decir, presuponer que uno está siendo vigilado, obliga a lo que puede llamarse un examen de conciencia: el preguntarse si lo que uno hace es bueno o malo, si hay otra opción mejor. No está mal si uno es sincero consigo mismo y si se usa razonablemente. Es la vieja noción del observador imparcial que a uno lo sigue por todas partes.

Una variación de esto es el de la pregunta breve. Si alguien me pregunta si hice esto, ¿le diré una mentira? Cuando se cree que uno negará haber hecho esto o aquello, eso es una buena indicación de que la acción realizada es indebida y que uno está tratando de evitar la responsabilidad que acarrea.

También hay otra forma interesante de aceptar responsabilidades, el imaginar que puede haber espectros y fantasmas.

Por ejemplo, el creer que la persona con la que uno se ha portado mal vendrá por la noche, como un fantasma, a asustar e impedir dormir. Si uno siente que eso puede suceder, entonces se tratará de hacer cosas que no produzcan sustos nocturnos.

Los cristianos tenemos una de las ideas más profundas para desarrollar el sentido de responsabilidad, el de creer que al final de nuestras vidas tendremos que rendir cuentas de lo que hemos hecho, de todo, frente a Dios. De ello dependerá nuestra vida futura.

Aunque alguien piense que no existe Dios, comportarse así es una buena idea para entender qué es responsabilidad.

Otra idea prometedora para comprender qué es la responsabilidad es la costumbre del examen diario al final del día. Creo que los jesuitas le llaman examen de conciencia: al terminar el día se recuerda lo hecho, lo bueno y lo malo, más formas de evitar eso malo y repetir lo bueno.

La responsabilidad, cualquiera que sea la definición que se le dé, contiene elementos conexos, como prudencia y madurez. Me refiero a la capacidad que tenemos los humanos para anticipar consecuencias de nuestros actos y a la capacidad de admitir y soportar los efectos de lo que hacemos y pensamos.

Es por eso que quienes proponen limitar más allá de lo natural a la libertad humana, también están minando la prudencia y la madurez, produciendo seres humanos inmaduros e insensatos.

Y quienes sólo promueven libertades sin responsabilidades, crean personas libertinas y perversas.

Finalmente, creo que de alguna forma, en nuestra misma naturaleza, tenemos escrita la idea de la responsabilidad.

Se le ha llamado conciencia y es como una noción natural parte inevitable de nuestro ser y que entendemos intuitivamente, sin necesidad de estudiar ni saber mucho.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Virtudes y Vicios y en ContraPeso.info: Libertad General.

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