Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sin Ideas, la Desesperación
Eduardo García Gaspar
2 septiembre 2011
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
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Son como los vasos medio vacíos. Sirven de algo, pero están incompletos. Me refiero a las nociones que se quedan en el inicio, son populares, se aplauden y quedan en nada más que un estado de inquietud.

Un ejemplo, el de los indignados en España: la indignación es un descontento, quizá útil, pero si queda en eso, de poco sirve.

Otro ejemplo, en México. Un evento llamado Conferencia Hemisférica Universitaria Políticas Públicas para Combatir la Impunidad, de finales de agosto. José Narro Robles, rector de la universidad nacional (UNAM) habló y dijo lo siguiente:

“Las casas de estudio tienen un compromiso con la sociedad… el conocimiento no puede ser neutral, debe tener un compromiso con la humanidad… No puede ser neutral cuando existen tantos problemas… en particular a aquellos grupos que menos recursos tienen… que padecen cualquier tipo de discriminación…”

En resumen, las universidades, según Narro, no pueden ser neutrales. Por supuesto, no lo pueden ser. Reconocerlo es un adelanto. Decirlo logra signos de aprobación, pero hasta allí y nada más.

Todo queda incompleto. ¿Qué sigue después del no ser neutrales, o del estar indignados, o del estar comprometidos? Creo que el tema bien vale una segunda opinión para examinar el caso de lo que falta.

La primera consideración es llamativa. No ser neutral está en oposición a la exaltación de la tolerancia. Ser tolerante, en su connotación general, es permanecer neutral, soportar las cosas.

Pero aceptar que no puede uno quedarse neutral es aceptar que la tolerancia es al menos aplicable en unos casos, no en todos. No es una consecuencia menor para los defensores irrestrictos de la tolerancia.

La segunda consideración es la natural: afirmar que no debe permanecerse neutral es aceptar que algo debe hacerse, que algo debe corregirse, que existe algo que necesita ser remediado.

Es afirmar que frente a ese algo debe actuarse y no tolerar lo que se juzga necesita ser solucionado. No hay problema con esto, al contrario. Es un llamado a la acción que remedie.

Pero si ese llamado a la acción, la que sea, no es completado, el llamado a la acción queda incompleto. Se llama a la acción, pero no se dice lo que hay que hacer en concreto.

Quizá sólo se apunten cosas vagas, como el no ser neutral ante la situación de los que “menos tienen”. Perfecto, es correcto, pero ¿qué sigue? Sin propuestas claras, todo queda en un llamado a la inquietud desordenada.

De aquí sigue la tercera consideración, la de elemento que suele ser olvidado, las ideas. Para actuar con tino se necesitan ideas. Si alguien está indignado o quiere no permanecer neutral ante algo, necesita ideas para actuar.

Voy a un ejemplo extremo para mayor claridad: si usted tiene sed, ella no será satisfecha con indignación ni con falta de neutralidad; hace falta tener la idea de con qué satisfacerla, donde conseguir el satisfactor, cómo usarlo y demás.

Si a usted le indigna la pobreza, debe tener ideas sobre qué es, qué la produce, cómo poder resolverla realmente, y demás.

Sin ese elemento faltante, de poco servirán los llamados a la indignación ni al dejar de ser neutral. Todo se quedará en un estado de desesperación desordenada que a nada lleva.

Es por esto que los llamados a la “unidad nacional” a la “participación democrática” están vacíos. No contienen ideas. Son frases llamativas que logran encabezados y se quedan en el nivel de protesta, de quejas y lamentos.

Para realmente solucionar eso que se considera intolerable, hacen falta ideas. Esas ideas no surgen de la nada. Requieren conocimiento y preparación. Necesitan haber sido aprendidas y entendidas.

Es lo que podemos llamar educación en un sentido más amplio que el escolar. El rector Narro, por ejemplo, dijo que el conocimiento no puede permanecer neutral. ¡Por supuesto que no! El conocimiento debe guiarse por la idea de que la verdad existe.

Abundan, me parece, los llamados a la indignación, a la protesta, al dejar de permanecer neutrales. Los vemos continuamente en conversaciones con amigos, en columnas de periódicos, en muchas partes.

Lo que escasea son las ideas que se necesitan para actuar correctamente. Vivimos en tiempos en los que la irritación y la exasperación abundan. La exasperación y la rabia crecen porque muchos quedan en ese estado al no tener ideas.

Post Scriptum

Resulta curioso que quienes tienen ideas y creencias para solucionar eso que resulta indeseable sean calificados de intolerantes y sacados por eso de la discusión de ideas.

Hay más sobre el tema en ContraPeso.info: Educación y en ContraPeso.info: Ideas.

La cita del rector Narro fue tomada de El Universal, 26 agosto 2011, “Universidades no Pueden Ser neutrales: Narro”.

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