Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Total, Vacaciones en Cancún
Eduardo García Gaspar
10 enero 2011
Sección: ECOLOGIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue en noviembre del año pasado, en Cancún. Se llamó COP 16 y tuvo su fama de varios días.

Miles de personas reunidas en un espectáculo estrafalario pagado por contribuyentes. Reunidas para salvar al mundo.

Recuerda a esas películas de ciencia ficción, en las que la amenaza de una invasión extraterrestre o el choque de un asteroide logran reunir a los gobiernos del mundo para salvar a la humanidad de su inminente fin.

Pero aquí los enemigos tienen letras: CO2, HFC, GH, AOH, AGW y demás que se agrupan en una expresión, cambio climático.

El enemigo no es una flota de naves extraterrestres, ni ese asteroide que chocará contra la tierra.

Ahora se trata de algo más refinado: las conclusiones obtenidas de modelos que pronostican cambios en la temperatura terrestre, a los que se han añadido esfuerzos de comunicación, como la película de Al Gore y documentales apocalípticos en los canales usuales de televisión.

Total, el asunto se da por probado más allá de toda duda y, por supuesto, se realizan esas reuniones COP. El problema es que no hay un modelo de efecto invernadero. Hay unos 20 y cuentan historias diversas, si bien en la misma dirección. ¿Cuál es el válido, si es que lo hay?

La cosa se complica por la existencia de evidencia anecdótica. Cualquier variación de clima en cualquier parte observada casualmente por cualquiera, apoya esa teoría de cambio climático. Si nieva en Moscú, eso es evidencia, igual que lo sería el que no nevara en otro momento en el mismo lugar.

En mi experiencia, cuando cualquiera presenta evidencia indiscutible que prueba una teoría científica, eso es síntoma de que la teoría es basura. Como cuando hasta los taxistas hablaban del comportamiento ascendente de la bolsa de valores. Las teorías no se validan por votación popular.

Tome usted el Protocolo de Kyoto, convertido por muchos en la salvación del planeta.

Su justificación real es bastante raquítica: de implantarse, los cálculos indican que para 2050 la temperatura promedio de la tierra se reduciría en 0.05 grados (una cifra tan baja que sería problemático medir con confianza).

Hay más. Aceptemos, por un momento, que existe una tendencia a la elevación de la temperatura promedio de la Tierra (una cifra problemática en sí misma). Si esa tendencia es real, sus causas pueden ser variadas y se necesitan teorías que la expliquen más allá de aceptar correlaciones entre eventos que pueden ser independientes.

Una columna da un ejemplo de este error muy común de la mala interpretación de eventos correlacionados.

Sabemos dos cosas innegables. Una, el número de hijos en Europa ha descendido notablemente. Es una verdad. La otra verdad es que las cigüeñas en ese continente también han descendido. Existe correlación entre ambos eventos, a menos cigüeñas menos bebés. Pero eso no significa causalidad, es una simple correlación.

Decir que desde 1900 se ha elevado la temperatura de la Tierra y culpar de eso a una mayor actividad industrial es dar un paso irracional. Puede existir correlación, pero no una relación de causa-efecto. Puede ser que se trate de otra causa, como la de ciclos solares de calentamiento-enfriamiento.

Peor aún, hay evidencias de enfriamiento entre 1940 y 1975, un período en el que continuó el desarrollo industrial. Es posible y debe ser admitido que la actividad humana tenga escasa influencia en las temperaturas, frente a fuerzas mucho más fuertes como el ciclo solar de cada 1,500 años.

Creo que mi punto es claro: el temor a que un asunto científico y serio haya sido convertido en cultura popular sujeta a la opinión pública y transformada en pretexto gubernamental de intervención estatal.

Un asunto científico ha sido convertido en dogma políticamente correcto que está en boca de todos y se vuelve tema de documentales que explotan el morbo.

Quizá este tema, como muchos otros, sufra de la enfermedad de nuestros tiempos de televisión y escasa razón.

Convertido en un asunto doctrinal y tajante ha caído en el peor de los terrenos, el de la burocracia autonombrada salvadora de la humanidad y que de esa profesión ha hecho un modo de vida, incluyendo viajes a Cancún y otras partes del mundo.

La realidad es que no sabemos lo suficiente como para afirmar que existe un cambio climático y que éste es causado por la actividad humana. Nuestro deber es saber más sobre el tema, no aceptarlo sin discusión.

Post Scriptum

He tomado datos de la columna No Proof Man Causes Global Warming.

La idea de hacer relaciones públicas para el tema del cambio climático no es exagerado. Se escribió en una columna (mi énfasis):

Environmentalists, scientists and lawmakers have renewed public relations efforts to put global warming plainly before Americans’ eyes and also rebut opponents who say nothing is happening….

Otro reportaje es digno de mención (mi énfasis):

Thousands of dead crabs have washed up along the Kent coast, with environmental experts believing the cold weather in Britain is to blame… Coastal warden Tony Sykes said: ‘We suspect that climate change and warmer weather has lured the crabs towards the shoreline.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Ecología.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Total, Vacaciones en Cancún”
  1. Vacaciones en Cancún Dijo:

    Debemos ser más responsables con el cuidado del medio ambiente. Muchas gracias por la información, realmente concientiza!





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