Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Cierto Control
Eduardo García Gaspar
5 julio 2011
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en:


No es un caso extraño. Los ha habido de ese tipo. Los habrá en el futuro.

Es la historia de una cierta decisión, la de expulsar a ciertos jugadores de la selección mexicana de futbol. Ocho de ellos, de la Sub-22.

Todo por cierta conducta, la de invitar a ciertas mujeres a sus habitaciones de hotel.

Puede suponerse que la invitación se debió al deseo de tener un cierto tipo de festejo, cuya naturaleza podemos imaginar. La historia es fascinante, no en sí misma, pero sí por las opiniones que ha generado.

Una de ellas es realmente notable.

Esta opinión afirma que la expulsión fue indebida, que fue un exceso moralista. Que se debe considerar el desempeño de los jugadores y no lo del festejo. La opinión va más allá y afirma que es falso eso de que el sexo previo al deporte reduce el desempeño. Lejos de eso, se dice, es posible que lo mejore, quitando tensiones, relajando la mente.

Según esta opinión, la táctica de Tiger Woods sería muy aconsejable. Podría llegarse al extremo de que cierto tipo de mujeres viajaran con las selecciones de futbol a la Copa del Mundo, para relajarlos y darles más probabilidad de ganar.

Estoy exagerando, pero lo hago para hacer claro el resultado lógico de esa opinión: un gran jugador, de mucha efectividad, por ejemplo, podría viajar acompañado de alguna servidora sexual, y nada habría de reprobable en ello.

El tema puede verse, mucho mejor, desde otro ángulo más amplio.

Los jugadores seleccionados asisten a la competencia bajo una serie de acuerdos expresos y tácitos. Unos de ellos generan la expectativa de una conducta congruente con el trabajo que realizan. Es claro que la invitación de esas ciertas mujeres no era parte de la conducta esperada.

Lo sabemos porque se mantuvo oculta tal invitación. Los jugadores lo hicieron tratando de que no se supiera y, precisamente por eso, concluimos que ellos sabían que su conducta era indebida.

Es como un principio general que dice que deben concentrase en el deporte y que ciertas diversiones no están autorizadas… lo que todos entienden.

La suspensión de los jugadores, creo, es atinada: violaron la confianza depositada en ellos, planearon y realizaron algo que se juzga no es parte de su entrenamiento. No hay mucho que alegar al respecto.

Si hubiera sido una borrachera sin mujeres, con mujeres, sin droga, con droga, no importa. Violaron reglas que ellos prometieron respetar.

La cosa se pone más interesante cuando vemos la cuestión sexual.

¿Los expulsaron por tener sexo con esas mujeres? No lo creo. El sexo en este caso es irrelevante. Los expulsaron por violar la confianza depositada en ellos. Violaron esa confianza y con esto entramos en eso que es lo más interesante.

¿Es reprobable tener sexo? No, claramente no. Nos es algo natural, como comer. Puede ser que existan algunas posturas demasiado puritanas, pero no lo es quien ha dicho eso de creced y multiplicaos… sabiendo que sólo una una manera de hacerlo. Lejos de ser malo, por tanto, el sexo es bueno.

La cosa se complica por esa adición de la idea de confianza en una expectativa de conducta razonable. Una expectativa de orden congruente con lo que somos.

Igual que de los jugadores seleccionados se espera una conducta disciplinada, del resto se espera lo mismo, ese orden. Es lo que nos mandaría a comer para preservar la vida, pero hacerlo de ciertas maneras.

Quizá la connotación de palabras como orden, estructura, precepto, sistema, lleven a comprender eso que intento decir. No es que sea moralista castigar con una suspensión a jugadores por una fiesta cutánea, sino que es debida la suspensión por un desorden de conducta, por hacer algo de forma incongruente con lo esperado en lo general.

No hay nada indebido con el sexo, al contrario. Pero puede haberlo cuando sus circunstancias sean desordenadas, incongruentes con lo esperado de acuerdo con nuestra naturaleza.

Igual que pueden sufrirse desórdenes alimenticios, pueden tenerse desórdenes sexuales, o de bebida, o de otra naturaleza.

Quizá también, pueda todo esto ser visto como un asunto de disciplina y control. Suele admirarse el esfuerzo para estudiar y trabajar y ahorrar, reprobando sus opuestos, pereza, desidia y prodigalidad. No veo por que el sexo sea diferente y se proponga su libertinaje, no su control.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Sexualidad y en ContraPeso.info: Virtudes y Vicios.

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