Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Ladrido Equivocado
Eduardo García Gaspar
14 junio 2011
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Quizá sea parte del terrible hábito de encontrar culpables indirectos, pero se hace continuamente. En este caso, el culpable del crimen en México, se dice, es la venta de armas, algunas realmente potentes, en los EEUU.

Si esa venta se prohibiera, se resolvería el problema del crimen en México.

Una hipótesis interesante, porque supondría que en otros años, cuando existía esa misma venta de armas en EEUU, también habría habido problemas iguales de criminalidad en México. Y no los hubo.

La venta de armas en EEUU ha sido más o menos una constante. De lo que se deduce que no es una variable vital para un fenómeno de hace poco años.

Culpar a esa venta de armas, peor aún, es como escupir hacia arriba. La acusación regresa a México y el requisito indispensable para que esas armas crucen la frontera: aduanas porosas y lo que ello supone, corrupción.

Pero hay más. Suponga usted que en EEUU no se vendieran armas, ninguna. Eso abriría la puerta a su importación de otras partes, que no son escasas.

Reclamos como el de la venta de armas en los EEUU son parte de una salida acostumbrada por muchos: culpar a otros de los males propios. Y, peor aún, tienen el defecto de enfocar esfuerzos en los frentes equivocados. El presidente mexicano, por ejemplo ha dedicado tiempo a culpar a EEUU y su venta de armas. No ha sido el único.

Problemas realmente serios, como el de la criminalidad en México, suelen ser complejos y contener muchas variables. Por supuesto, sin arma alguna, el criminal se debilita, pero también se le motiva a encontrar otros medios para conseguirlas e inventarlas. Es una de las variables del problema, pero no el central.

¿Quieren verse de verdad las variables centrales? Están a la vista de todos.

La más obvia es la oportunidad de negocio criminal que se presenta: la misma prohibición de las drogas, que es un incentivo para el crimen. Exactamente igual que fue la prohibición de las bebidas alcohólicas. En los dos casos hubo armas, pero la oportunidad de su uso la indujo una medida prohibicionista.

Otra variable abierta y conocida: las personas que usan las armas. Piense usted en una comparación.

Desde los años 30 del siglo pasado el ejército mexicano ha tenido armas en grandes cantidades, compradas en el extranjero, sin que ello haya sido un problema de seguridad nacional. Ahora armas similares están en manos de otros. La variable no son las armas, son las personas.

Otra variable es importante. El medio ambiente político mexicano es muy propicio para crear una situación criminal considerable. El gobierno mexicano, por décadas, se ha ocupado de todo menos de su razón de ser: tener sistemas policiacos y de justicia razonablemente eficientes. Más aún, en esos gobiernos, la corrupción es tradicional. El tráfico de drogas no podía sino florecer aquí.

Todos reconocemos que la situación es grave, que es una responsabilidad básica de los gobiernos, que daña el bienestar de todo el país. Y eso mismo nos obliga a ser sensatos, a usar la razón, a ver el fondo de las cosas. Es un error considerable enfocar la atención en lo que no es prioritario, como en buscar culpables indirectos y descuidar a los directos.

Lo que creo que merece una segunda opinión es apuntar el error de enfocar la atención en los culpables indirectos.

Por supuesto, la disponibilidad de armas empeora las cosas, pero el problema es otro, muy distinto, y es personal: la prohibición legal de las drogas creó una jugosa oportunidad de negocio que es aprovechada por un tipo de persona que usa armas de la peor manera posible.

Un amigo, al hablar de esto, ha usado la imagen del perro que corre detrás de la zorra y al no encontrarla, se detiene y comienza a ladrarle al primer arbusto que encuentra, lo que engaña al cazador y deja escapar a la zorra.

No está mal la idea. La zorra, debo decir, es esa oportunidad de negocio criminal, de millones y millones, que la prohibición produjo.

Una oportunidad que ha sido aprovechada por un cierto tipo de persona.

Es igual al caso de la prohibición de importaciones en México, hace tiempo, que creó la oportunidad buscada por el contrabandista.

Igual que la prohibición de bebidas fuertes, que creó la oportunidad buscada por otro tipo de contrabandista.

No son las armas la variable a controlar. Hay otras variables que sí son centrales.

Post Scriptum

Hay más ideas en ContraPeso.info: Combate a las Drogas. Es de utilidad, en este tema, ver Las Lecciones de la Prohibición.

Véase también ContraPeso.info: Prohibiciones, en concreto El Legado de la Prohibición.

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