Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Problema de Hábitos
Leonardo Girondella Mora
20 octubre 2011
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
Catalogado en:


El estado de bienestar —welfare state— es una forma de gobierno en la que la burocracia se hace responsable de la felicidad de los gobernados, proveyéndolos de servicios de salud, educación, vivienda, pensiones, diversión y demás.

Para poder hacerlo, el estado de bienestar cobra altos impuestos con una mentalidad redistributiva inspirada en la idea de que el gobierno es una institución responsable también de la caridad en el sentido de quitar a unos para dar a otros.

Hay dos personajes claros en el estado de bienestar —los que trato de manera esquemática a continuación:

• El ciudadano que vive bajo un estado de bienestar —a quien doy el papel del infante maleducado, del niño caprichoso y consentido en exceso; tan exageradamente cuidado que no puede valerse por sí mismo.

Este ciudadano caprichoso tiene la actitud del infante que hace una rabieta diciendo “¡Quiero esto, lo quiero ahora mismo, si no me lo das, me enojaré!”

La actitud es muy notable en los jóvenes estudiantes que piden educación gratuita, en los agricultores que piden subsidios, en los sindicatos que piden mayores salarios, en quienes piden casas gratuitas. Los “indignados” y el “occupy Wall Street” son este tipo de ciudadano.

Ese tipo de ciudadano es una creación del estado de bienestar, desarrollando en él hábitos de dependencia y una vez creados son en extremo difíciles de erradicar.

• El gobierno mismo, sus gobernantes —a quien le doy el papel del seductor engañoso, el galán mentiroso; el que tiene un objetivo claro, el mimar de tal manera al ciudadano que se vuelva su dependiente.

Este gobernante seductor tiene una actitud atractiva, en la que juega un papel muy importante el lenguaje persuasivo y las expresiones galanas —como programas sociales, derechos sociales, justicia social. Es convincente y hace promesas a todos.

Este tipo de gobernante es una creación del estado de bienestar —y posee una mentalidad que le hace sentirse un salvador experto, poseedor de un conocimiento único sobre cómo hacer felices a todos. Otro hábito difícil de erradicar.

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El infante mimado caprichoso y el gobernante seductor y engañoso ilustran bien la fea realidad que está detrás del estado de bienestar —pero sobre todo, muestran las grandes dificultades que se tienen al tener que desmantelar ese tipo de gobierno.

El ciudadano mimado reaccionará con rabietas ante la pérdida de sus juguetes y regalos —continuará y empeorará sus rabietas en protesta por la desaparición de concesiones y privilegios. La imagen del estudiante al que por primera vez se le deja sufrir las consecuencias de sus actos representa bien al ciudadano mimado que ve desaparecer al estado de bienestar.

El gobernante seductor reaccionará en contra también —retirar al estado de bienestar le significa perder poder político y recursos, una real pesadilla. Pero además, pasará por un shock mental al caerse sus nociones sobre el papel que juega: ya no es el salvado social que creía ser.

Ilustrar de esta otra manera al estado de bienestar persigue tener una mejor comprensión de su esencia —pero sobre todo de una característica que es vital: la maldad de un estado de bienestar está oculta bajo un disfraz muy efectivo de bondad.

Pero sobre todo, muestra que el desmantelamiento de los estados de bienestar no es un problema de razonamientos, lógica y evidencias —que muestran sus defectos e inconveniencia—, es más bien un problema de actitudes, emociones, y hábitos que no tienen solución cercana.

¿Cómo quitarle a un niño mimado sus rabietas? ¿Cómo convencer al gobernante que no es el salvador que todo lo sabe?

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El caso de México ilustra el efecto creador de hábitos de dependencia —una relación entre gobierno dominante y ciudadano dominado.

• En los ciudadanos mexicanos es común el hábito de apuntar hacia el gobierno y decir que él es el responsable de solucionar cuanto problema existe. El ciudadano permenece pasivo y quieto esperando que sus problemas sean resueltos por la autoridad.

• En los gobernantes mexicanos es común el hábito de asignarse la solución de cuanto problema existe en el país. Un ejemplo brillante de esto ha sido la serie de promesas hechas por dos de los precandidatos a la presidencia en México.

López Obrador entiende al gobierno como el dispensador de felicidad a los ciudadanos. Beltrones, por su parte, al igual que peña Nieto, proponen medidas de dependencia ciudadana, como el seguro de desempleo.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Estado de Bienestar.

El caso de Suecia es en particular interesante para saber del tema.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Un Problema de Hábitos”
  1. Jesus Dijo:

    En verdad que el costo de todos estos “beneficios” siempre se han cargado a la base trabajadora, y es que el gobierno siempre ha sabido ser un camaleon, que en su momento se disfraza de oveja, para cuando ve la posibilidad de perder poder, ve en esa posibilidad la de convertirse en salvador de pocos, y si no vea el reciente anuncio por parte del gobierno de los E.U., al anunciar un incremento en los pagos de seguridad social de los retirados de hasta un 3.6%, debido al aumento del costo de vida.
    Pero esto significa tambien un aumento en impuestos para unos 10 millones de trabajadores con ingresos altos. Esto es debido a que la inflacion que justifica el aumento de los beneficios repercute en la cantidad de trabajadores que son sujetos al aumento de impuestos por nomina.
    Y con esto se ve claramente que los proximos candidatos, o mas bien el proximo presidente, que se la pasa volteando al otro lado del charco, vea en esas acciones la manera de seguir “beneficiando” al pueblo, Meheecan.





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