Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Sorteo al Revés
Eduardo García Gaspar
14 noviembre 2011
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Usted compra un boleto para una rifa, digamos un billete de lotería. Si se han emitido diez millones de boletos y usted tiene uno. La probabilidad de ganar el primer premio es uno entre esos diez millones.

Muy reducida. Parecería que comprar ese billete es tonto. Quizá no lo sea.

Puede ser que el precio del billete sea bajo, es decir, con un costo muy reducido se participa en la posibilidad de ganar una gran cantidad (aunque con muy escasas probabilidades).

O puede ser que usted considere que esto es un juego divertido y que el costo del billete paga la diversión, incluso sin ganar el premio.

Vayamos ahora a otra rifa, de un tipo distinto. Un sorteo negativo, en el que no se rifan premios, sino castigos.

La reacción inicial será la natural, la de no entrar a tal rifa y salir castigado. Pero espere usted un momento: en esta rifa los billetes no tienen costo, al contrario, por cada billete que usted acepta se le da una cantidad de dinero.

Este sorteo negativo funciona así.

Usted acepta participar y se le da un billete. Ese billete va acompañado de una cantidad en efectivo, o quizá de un auto de lujo. Con esto, al recibir el auto, por ejemplo, usted acepta entrar a una rifa de castigos.

Si su billete resulta seleccionado, usted recibirá un castigo predeterminado proporcional a lo recibido antes. ¿Aceptará usted entrar a ese sorteo negativo? Dependerá de varias cosas.

Una de ellas es la probabilidad de recibir el castigo. Digamos que esa probabilidad es de 20%, es decir, 80% de probabilidades de no recibir el castigo. No está mal y podrá ser atractivo dependiendo de sus circunstancias personales.

Todo lo anterior puede parecer exagerado e iluso, pero sucede en la vida real, todos los días.

El sorteo negativo lo realizan las policías y los tribunales de cada país. Tomo datos recientes de México. Fue reportado que,

“De acuerdo con cifras oficiales, entre 2007 y 2010, por cada 100 averiguaciones previas abiertas, sólo 10 personas fueron consignadas ante un juez; únicamente seis de ellas recibieron una sentencia condenatoria” (El Universal, 24 octubre 2011)

Esto es exactamente igual al sorteo negativo explicado antes y en él participan los criminales de todo tipo. Pongamos un caso.

Un ladrón entra a una casa y roba artículos electrónicos que luego vende en varios miles. Tiene él ahora un boleto del sorteo negativo, con una probabilidad de ser castigado del 10%. Es baja y, por eso, le conviene mantenerse en ese nivel de riesgo con más robos.

En términos económicos, esto se llama incentivo. Consiste en una probabilidad reducida de captura del criminal.

Los criminales cambiarían de opinión si la probabilidad de ser castigados fuese mayor, digamos que del 50%. Lo pensaría dos o tres veces. Y eso hace pensar que con independencia de los castigos, el sólo aumentar la probabilidad de ser capturado reduciría el crimen sustancialmente. Algo posible elevando la eficiencia policiaca.

En la realidad, la cosa es más compleja y más favorable al criminal. Es un proceso que depende de las probabilidades en tres etapas.

La primera es la probabilidad de ser denunciado, la que depende de la víctima y que, según parece, en México es reducida. Supongamos que es del 20%.

La segunda etapa es la de la captura, que según esos datos, es del 10 por ciento. Esto hace las cosas interesantes: si hay 20% de probabilidades de denuncia y 10% de captura, la probabilidad conjunta de llegar a la captura es de 2%.

En otras palabras, en el 98% de los actos criminales no hay captura. Es un buen incentivo para el criminal.

No es una mala decisión el dedicarse a, digamos, robar, sabiendo que la inmensa mayoría de las veces uno no recibirá castigo.

La tercera etapa es la de la condena, la que según los datos anteriores es del 60%. Con este dato, la probabilidad neta de llegar a la cárcel por un crimen es de poco más del 1 por ciento (esta etapa es de prueba del crimen y, por eso, quizá no deba contar por la eventualidad de culpables por error).

Creo que estas cosas bien valen una segunda opinión para entender una parte del proceso de decisión del criminal: tan baja probabilidad de denuncia más condena es un incentivo al crimen.

Post Scriptum

El incentivo mencionado en la columna es negativo. Consiste en medir la probabilidad de ser denunciado y, además, capturado. Conforme se eleve la probabilidad, el crimen se reducirá. Es un buen indicativo para desarrollar estrategias muy directas contra el crimen, pero no es todo.

Hay otras variables sustanciales. Quizá la mayor de todas sea el criminal mismo y su situación particular, como su costo de oportunidad (lo que perdería siendo capturado y condenado), más, sobre todo, su personalidad (en especial, su código moral).

Otra consideración importa para evaluar las cifras reportadas. Ellas se refieren a denuncias de acciones criminales, digamos 100 denuncias (la unidad de medida es la denuncia), Sin embargo, la unidad de medida cambia y es ahora la captura de criminales (la unidad de medida es el criminal).

Son dos unidades distintas: un mismo criminal puede ser responsable de varios crímenes denunciados y no denunciados. Por eso, es muy probable que el índice de captura sea mayor. Si cada criminal capturado es autor de dos crímenes denunciados, el porcentaje de captura es de 20%, no de 10%.

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