Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Conducta, Dos Caminos
Eduardo García Gaspar
11 mayo 2011
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá la cosa más fascinante de nuestro mundo seamos nosotros mismos. Nuestra conducta es realmente digna de estudio y se da en dos vertientes. La seria es la que ilustran ciencias como la Psicología y la Economía.

La vertiente más popular es la de los chistes.

Por cualquiera de esos dos caminos podemos derivar una especie de leyes o principios que parece que seguimos, a veces, sin mucha conciencia de hacerlo.

Por ejemplo, esa ley que establece que todo pájaro en la mano eleva su valor una vez que ha volado. Es eso de valorar las cosas que teníamos después de haberlas perdido.

También, por ejemplo, tendemos a valorar más lo que no tenemos que lo que sí poseemos. Lo ya poseído, por algún motivo, pierde valor una vez adquirido. Quizá el simple cambio de posesión produzca esa disminución del valor, lo que nos lleva a otra ley: cuanto más tengamos de una cosa, menos la valoraremos.

Eso es lo que soluciona el viejo problema del valor del diamante y del agua. Pero se añade una complicación, la de circunstancias cambiantes.

En ciertas situaciones, el agua puede valer más que un diamante, pero en otras ocasiones es lo contrario y estamos dispuestos a pagar fortunas por diamantes pero, por el agua, estamos dispuestos a pedir que el gobierno reduzca su precio.

Lo anterior nos puede dar la impresión de ser seres muy razonables y, sí, sí creo que lo somos… aunque en ocasiones la realidad se empeña en mostrar lo contrario.

Por ejemplo, esa tendencia a considerar como probable lo imposible: cuanta menor probabilidad de ser cierto tenga un suceso suele dársele una mayor credibilidad.

Un ejemplo real: una persona cree que es en extremo posible que las pirámides mayas hayan sido construidas por visitantes extraterrestres y, al mismo tiempo, sostiene que es falsa la ley de la oferta y la demanda.

Parece esto indicar otra ley de la conducta humana: opinar no requiere el saber.

Y en algunos casos, entre menos conocimiento se tenga más fuerte será la defensa de las opiniones propias. Quizá esto se deba a que un mayor conocimiento suele llevar a posturas personales más flexibles.

Es decir, el ser humano es un ser que por naturaleza genera opiniones. Es en extremo infrecuente escuchar “No sé de eso, no puedo opinar”.

Otra ley de nuestra conducta es muy obvia: el éxito de lo que sea que hagamos depende de nuestra capacidad de resistir la tentación de lo irrelevante. Puesto del otro lado, el logro de objetivos dependerá proporcionalmente de la atención que se dé al tema central. Una gran cantidad de fracasos se debe a la distracción en lo que no vale la pena.

También, tendemos a vernos más sabios, experimentados, honestos, justos, conocedores, que el resto. Esto es lo que crea esa tremenda afición a hablar mal de casi todos. Hablando mal del resto, la conclusión es que quien habla es mejor. Este rasgo es muy marcado en los gobernantes.

Se sienten ellos tan superiores a esos a los que gobiernan que se creen capaces de poder hacerlos felices. Este es el origen de reglamentaciones sobre alimentos, bebidas, drogas, productos. “Son tan tontos mis gobernados que les tengo que obligar a usar cinturones de seguridad”.

Frente a los gobiernos, los humanos tenemos una actitud estrafalaria. Por un lado, como dije, existe la tendencia a ver a los demás como inferiores. Nosotros somos los inteligentes, sagaces, experimentados, conocedores… y, a pesar de eso, estamos dispuestos a aceptar lo que haga todo gobierno. Profundizo en esto.

Si nos preguntan nuestra opinión sobre los gobernantes, nuestra reacción será muy negativa. Si nos preguntan nuestra opinión sobre nuestro gobierno, lo mismo, opinaremos muy negativamente. La conclusión lógica de estas opiniones sería pedir que nuestros gobiernos fueran muy limitados y pequeños.

Pero, en un acto surrealista del intelecto humano, muchas personas piensan que la solución de nuestros problemas es la intervención del gobierno… de esos mismos que merecen las más bajas calificaciones en nuestra opinión. Demuestra esto otra ley de nuestra conducta.

Podemos sostener al mismo tiempo, y sin crisis, dos opiniones contradictorias entre sí. Podemos creer con firmeza que el gobierno debe combatir la pobreza al mismo tiempo que opinamos que el gobierno es muy ineficiente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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