Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
UNAM, no Para Pobres
Santos Mercado Reyes
14 enero 2011
Sección: ESCUELAS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Nuevamente, como todos los años, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se convirtió en la fuente de frustración y desilusión para miles de jóvenes.

Casi 115 mil muchachos deseosos de hacer una carrera en “la universidad más importante de México” recibieron una patada en el trasero después de pasar penas, angustias y vergüenzas haciendo trámites y largas filas para aplicar la solicitud y luego el examen de ingreso.

De 115 mil solicitantes sólo fueron aceptados 9, 360 jóvenes, es decir, menos del 10%. Quedaron fuera 105,000.

Pensemos un poco en esos 115,ooo alumnos que pretendían entrar a la UNAM. Ninguno procedía de algún CCH (Colegio de Ciencias y Humanidades), ni de una preparatoria de la UNAM, pues ellos tienen el pase garantizado.

Más bien procedían del Colegio de Bachilleres, CENETIS, Preparatoria Abierta y de escuelas privadas. Muchos de ellos venían de provincia, de todos los Estados de la República.

No todos pertenecían a un mismo estrato social, los había algunos con buena posición económica y otros no tan buena.

Pero lo notable es que ninguno de ellos pertenecía a la población que se encuentra en extrema pobreza, esos están excluidos de antemano.

En realidad, la gente en extrema pobreza apenas logra terminar la primaria, si bien les va, ni siquiera piensan en la universidad pues lo que les preocupa es el pan de cada día.

Podemos colocar en diversos estratos sociales a los 115,ooo jóvenes solicitantes, según la posición económica de las familias de donde proceden.

Los hay hijos de obreros con sueldos bajos (7 salarios mínimos mensuales, 12,000 pesos) pero también de empresarios con ingresos de 100 o más salarios mínimos mensuales. Los nueve mil aceptados son los que consiguieron los mejores resultados en los exámenes.

Pero los que obtienen las mejores notas generalmente son los mejor alimentados, los que tienen para comprar libros, computadora e internet en casa.

Es decir, a fin de cuentas la UNAM acepta a los que tienen mejor posición económica, pero se disfraza con el “mérito académico”.

Ahora bien, dentro del universo de los aceptados no todos terminan con un título universitario. A la mayoría también reciben de la Institución una patada en el trasero. Hay mucha deserción en la UNAM.

¿Quiénes son los que abandonan las aulas?

Unos son los que vienen de familias ricas y no quieren “contaminarse con la chusma” y prefieren regresar a las universidades privadas, al fin que tienen con qué pagar (pero ya le quitaron la oportunidad a alguien).

Otros porque se desaniman de los planes de estudio atrasados de la UNAM, y muchos otros porque no tienen la manera de hacer frente a los gastos que implica estar estudiando, son los pobres (que no son tan pobres) y que abandonan para dedicarse a trabajar.

Al final, la UNAM solo otorga título universitario a un 19% de los que lograron entrar.

Antes, cuando la titulación requería tesis el porcentaje era mucho menor, pero ahora las autoridades han inventado diez maneras de titularse; algunas basta con que paguen por un seminario y calienten la banca durante seis meses y el título viene en automático.

En resumen, la UNAM termina por otorgar título universitario a los que tienen recursos (quizás no sean millonarios) pero lo cierto es que a los pobres los expulsa de una u otra manera, sea de forma ruda cuando intentan ingresar o de manera sutil indicándoles que no tienen la capacidad de asimilar las grandes cátedras de los profesores izquierdistas.

No es nueva la observación que describo.

En realidad Carlos Marx, en la Crítica al Programa de Ghota (1875) señalaba que la educación pública (UNAM) era un sistema que consistía en hacer que los pobres pagaran la educación de los ricos.

Imagínese una fiesta donde unos, con mucho sacrificio, pagan y no los dejan entrar; otros entran comen y bailan y no pagan. No solo es un sistema injusto sino perverso. Pero es la forma en que vive la UNAM.

Si se acepta esta observación se concluye que es demagógico el discurso de que gracias a la UNAM los jóvenes pobres de México tienen la oportunidad de estudiar y salir de la pobreza.

Más bien el enunciado correcto es “gracias a la UNAM los pobres se hacen más pobres”.

Evidentemente, se requiere corregir o eliminar el sistema perverso de la UNAM para lograr que sea una verdadera opción para los jóvenes pobres, pero ese problema no ha sido digno de interés o estudio ni de sus autoridades ni de sus académicos.

Todos ellos piensan que las cosas están bien y estarán mejor si reciben más subsidios del gobierno, es decir, de los pobres de este país, especialmente de los de extrema pobreza, que, aunque pagan poquito cada uno, pero al ser muchos terminan por ser los mayores financiadores de una universidad que nunca les ha abierto las puertas.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Educación Pública. Véase, por ejemplo, Distorsiones Educativas.

La idea del autor determina a la UNAM como una universidad en la que en realidad todos los alumnos están becados.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



3 Comentarios en “UNAM, no Para Pobres”
  1. JOSE ALFREDO RUIZ PICHARDO Dijo:

    me parece buena la observacion que hace el autor, ya que nadie lo ve desde ese punto de vista, no es justo que los mayores financiadores de esta universidad no puedan obtener un lugar mientras que los que tienen poder adquisitivo abandonen y desperdicien lugares

  2. Martín Dijo:

    No pueden aceptar a todo el mundo obviamente, ni tampoco pueden decir “escogeremos a los más pobres” de que manera pretendes que escojan a la gente? entiende que esto no es Finlandia o Alemania vivimos en un pais tercermundista que no se puede dar el lujo de dar universidad a todos, (ni siquiera EU puede) bastante hace con las bajas cuotas y la oportunidad de entrar, además como tu dices la gente REALMENTE pobre ni siquiera intenta entrar, pero alguien cuyo padre gana 12000 pesos al mes por lo menos puede ir a una mentada biblioteca (que por si no sabes la Unam tiene) a estudiar, pero si pretenden que les den todo peladito y en la boca, pues no hay escuela que pueda

  3. rita Dijo:

    Tal vez algo de lo que se diga aquí sea verdad pero los que hemos vivido la experiencia de estudiar en la unam, no es tan sencillo como parece.Al salir de la facultad yo tuve un promedio de 9.3 y acredite todas mis asignaturas. El titularme no ha sido tan fácil, pues en mi licenciatura no existe tal seminario que pagues y te otorguen tu titulo y cédula, creo que si fuera asi, no crees que huviera mas titulados al egrasar. Yo he tenido que asistir a varias clases extras y leer demasiado para realizar mi informe acádemico para titularme. Creo que puede ser como en otras escuelas, donde existan arreglos y lo consigas, pero hasta ahora yo no he conocido alguna experiencia donde se titulen asi de fácil, no digo que no ocurra, pero esto es como la religión, todas tienen algo bueno, pero también su lado obscuro. Considero que cada quien se responsabilice de lo que le corresponde. A mi me corresponde agradecer a la magna casa de estudios todo el aprendizaje que me dio y la verdad que no fue tan fácil, fueron muchas horas de desvelo y de trabajo, ademas que yo para llegar hacia 2 horas y cuarto de ida y otras dos y cuarto de regreso! No hay que tiranizar! Por hoy me siento muy feliz y orgullosa de ser una universitaria!





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