Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Virus Mutante Reaparece
Eduardo García Gaspar
14 abril 2011
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Debe ser como un terco virus. Uno que se debilita y da la impresión de desaparecer. Pero más tarde regresa después de haber mutado. Se presenta bajo una nueva forma, incluso benevolente, pero sigue siendo dañino.

El virus apareció, por ejemplo, en fecha reciente, como un nuevo brote. Apareció en Chile, lo portaba un mexicano. Los medios lo reportaron hace unos meses:

“La generación de un área de ‘integración’ entre México, Colombia, Perú y Chile busca dinamizar la integración regional, señaló aquí el secretario de Economía de México, Bruno Ferrari” (Excelsior (9 enero 2011).

El virus se contagió a otros, pues,

“Representantes de alto nivel de los cuatro países, que constituyen un mercado de 200 millones de personas, participaron esta semana en la Primera Reunión Ministerial para la conformación de un Área de Integración Profunda”.

Total que el tema es el del libre comercio y en concreto el de tratados de libre comercio. En específico, una área comercial con Chile, Perú, Colombia y México.

Y sobre eso dijo,

“creemos que tenemos que investigar, ver bien lo que vamos a hacer con esto. Vamos a abrir un periodo de consultas con el sector privado, para ver cómo lo están viendo ellos, los diferentes sectores productivos”.

¡¿Qué vamos a hacer con esto?! Por favor, hagan nada, absolutamente nada.

Cada vez que un gobierno hace cosas, crece el riesgo de hacerlas mal. Dejen que sea la gente la que decida lo que hay que hacer. Si quieren comprar vinos chilenos, o argentinos, que lo hagan. No sesguen la compra a un país, ni obstaculicen a otros.

El virus se llama mercantilismo. Antes de mutar, unos de sus síntomas era el de controlar al comercio con otras naciones con la idea de exportar lo más posible e importar idealmente nada. Luego mutó y se llamó proteccionismo: decía que las importaciones eran malas porque lastimaban a la industria nacional.

Cuando pensábamos que el virus proteccionista había desaparecido, surge de nuevo con la idea de los tratados de libre comercio, una noción maquiavélica. En apariencia da la impresión de que apoya el comercio libre entre naciones, pero en realidad lo controla: ahora dice con qué países puede comerciarse y con cuáles no.

En este caso concreto, el virus establece lo de siempre, regulaciones que dan preferencia a comerciar con Chile, Colombia y Perú. ¿Por qué no con Corea, Vietnam, Argentina, con el que nos dé la gana? Lo que le digo, pienso, bien vale una segunda opinión.

Lo que los tratados de libre comercio hacen es mantener el control estatal sobre las personas que compran y venden en diferentes países. Es una forma de control estatal que ha mutado. Antes era mercantilismo, luego proteccionismo y ahora es tratadismo. ¿No me cree?

Vea las propias declaraciones del secretario de economía en México, quien

“apuntó que el presidente Felipe Calderón ‘nos ha instruido en buscar alternativas en áreas de crecimiento en América Latina y Asia’, para paliar el menor crecimiento de socios como Estados Unidos y países de Europa”.

Se ve claro. El presidente mexicano ordena a su secretario que regule el comercio del país buscando opciones en las partes que el presidente prefiere. No en las partes del mundo que los mexicanos preferirían, sino en las que el presidente quiere.

Es una manera de seguir controlando a la economía, ahora por medio de tratados de libre comercio.

Un tratado de libre comercio es una forma de control estatal. Una que dice puedes comprar y vender, pero solamente con estos países, no con el resto. Peor aún, los tratados son una compleja lista de regulaciones que complican la sencillez de la libertad, cuando ningún producto requiere permisos para cruzar fronteras.

El virus del mercantilismo tiene esta nueva mutación. Sigue vivo y es una pandemia, de las peores que puede haber, porque no hay conciencia de ella. La alternativa a los tratados de libre comercio es lo más terrible que puede pasarle al gobernante, se quedaría sin trabajo y, lo mejor que podría sucederle a la gente normal.

Esa alternativa es un comercio libre, sin tratados, que permita comprar lo que sea donde sea, según lo quiera usted y nadie más. Los tratados de libre comercio son efectivamente tratados, pero no de libre comercio, sino de comercio intervenido por la autoridad afectada por la mutación del virus mercantilista.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Libre Comercio y en ContraPeso.info: Mercantilismo.

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