Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Y Antes del Big Bang?
Eduardo García Gaspar
23 febrero 2012
Sección: CIENCIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La persona fue enfática y clara. No hubo dudas sobre lo que quiso decir.

Y eso que dijo fue que el Big Bang era una prueba contudente de que Dios no existía, que el universo existía por sí mismo.

No creo que esta creencia sea inusual. Las grandes explicaciones científicas tienden a oscurecer las aún mayores.

En fin, otra de esas ocasiones en las que resulta irresistible abandonar el tema sin explorarlo.

Todo es un asunto de curiosidad humana. Buscamos y queremos explicaciones. Y las encontramos, a veces equivocadas, a veces acertadas.

Esas explicaciones que nuestra mente busca son en esencia de tres categorías. Todas ellas parten de la idea de que lo que tratamos de explicar es posible de explicar, es decir, que es inteligible, que lo podemos comprender.

Si queremos buscar la explicación del Universo, por ejemplo, tenemos que aceptar primero que es algo posible de comprender, de explicar. Y entonces nos fijamos en cualquiera de esas tres categorías.

La teoría del Big Bang es un tipo de ellas, llamado científico. No está nada mal. En resumen, es una explicación que supone una gran explosión.

Explotó algo, un gran punto, y así se formaron una serie de cosas que en conjunto llamamos Universo. Tampoco está nada mal. Más aún, conocemos sus leyes, sus condiciones, podemos predecir eventos bajo ciertos supuestos.

Pero hay un pequeño problema, no podemos explicar las leyes, ni las condiciones de la explosión. No sabemos cómo poderla haber predicho. Sabemos mucho del Universo creado con la explosión, pero de la explosión nada.

¿Qué había antes? ¿Qué principios o leyes aplicaron a la explosión?

La persona de la que hablé en el inicio se había equivocado de cabo a rabo. El Big Bang es una buena explicación del Universo y su realidad, pero hasta allí. No explica nada más que eso, al Universo, su creación a partir de la explosión.

Pero queda por explicar la explosión misma, su origen, sus antecedentes, la existencia del punto que explotó. El Big Bang explica mucho, pero no llega a probar que Dios no existe. Sólo explica una probable explosión hace mucho tiempo y nada más que eso.

No sé usted, pero me he encontrado ese mismo suceso en varias ocasiones. Me refiero a la confusión entre una explicación científica y su traslado al terreno de la Teología.

Quizá sea que las muy grandes teorías como la del Big Bang se perciban tan poderosas que se llegue a creer que todo lo explican.

Hay, como dije, otros tipos de explicaciones. Una de ellas es la llamada esencial. Un ejemplo de esto es un triángulo, una cosa que por esencia es plana y tiene tres lados.

La esencia de la cosa la explica sin mucho más que añadir. Pero hay un tercer tipo de explicaciones que resulta fascinante en esta discusión y es lo que bien vale una segunda opinión.

Es la explicación de la voluntad. La explicación de la causa personal. Por ejemplo, en unos momentos más, debido a mi sed, a que son las dos de la tarde, si no pasa nada beberé una cerveza.

El evento, ese consumo de cerveza tiene una explicación, mi voluntad. Es la explicación que busca actos de la gente. Igual a la que busca un detective que investiga un crimen.

La explicación del crimen, por ejemplo, la tendrá en los motivos, creencias, intenciones, y actos de una o más personas.

Es el tipo de explicación que pone su atención en actos personales y esto es lo que pone la carne de gallina cuando se aplica al Big Bang. Cabe perfecta y razonablemente la posibilidad de la voluntad de alguien que provocó esa explosión.

Los humanos somos por naturaleza curiosos y ansiamos el conocimiento. Por eso nos admiran las explicaciones. Por eso nos gusta ver los programas que explican cómo el detective supo quién era el asesino y las pruebas que tiene.

Por eso sentimos encanto al conocer teorías como la del Big Bang, que tanto explica. El riesgo que corremos, sin embargo, es el de dar más poder a las explicaciones de lo que realmente tienen.

Creo que tal fue el caso de la persona que habló con tanta seguridad. Creó ella otra explicación, la de que el Big Bang es capaz de probar lo que existía antes de la explosión. No puede hacer eso. Lo siento, pero no puede.

Si mantenemos la curiosidad, a pesar de todo, podremos abrir la mente a otras posibilidades, como la explicación de una acción personal, de alguien, que fue el autor de la gran explosión.

Post Scriptum

La misma persona me aseguró que los humanos, al morir, desaparecemos en la nada. Que somos un accidente biológico sumamente improbable en un proceso de evolución producto de un azar con muy escasas probabilidades de suceder. Que, por eso, no hay una vida posterior a esta.

Recordé algo que leí hace poco tiempo: el mismo que razona diciendo que las personas somos un accidente biológico muy remotamente probable es el que dice que es también muy remotamente probable que exista otra vida posterior a este mundo. No tiene sentido creer ambas cosas al mismo tiempo.

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