Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
A Pagar la Promiscuidad
Eduardo García Gaspar
24 septiembre 2012
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en:


Son ocasiones que se agradecen. Dan la oportunidad de ponerse a pensar. De ejercitar las neuronas.

Fue el encuentro con una persona que se calificaba a sí misma como experto en sexología.

Una especialidad reciente, me imagino.

Total, dijo ella cosas fascinantes, en especial con respecto a los derechos sexuales.

No sorprende que haya derechos sexuales en tiempos en los que existen derechos para todo lo imaginable: derechos sexuales, derechos musicales, derechos educativos, derechos alimenticios.

En fin, cada día aparecen de la nada derechos para todo.

En este caso, la persona dijo que tenemos el derecho al sexo sin infecciones transmitidas por esa vía.

Mi primera impresión fue la de lo interesante que sería convencer a algún virus de que no puede infectar a nadie porque la OMS o la ONU así lo ha dispuesto. Es como declarar que se tiene derecho a comer sin sufrir infecciones estomacales. Palabras, palabras.

Por mi parte, me gustaría tener el derecho a beber sin consecuencias al día siguiente. Porque si usted no quiere infecciones sexuales hay una manera segura de lograrlo, absténgase.

En fin, la persona continuó con otros derechos, como el de tener derechos a relaciones sexuales gratificantes y placenteras. O sea, que se goce al máximo cada uno de esos contactos sexuales.

Ahora, lo que no me imagino es cómo lograr ese derecho, no se me ocurre nada que lo realice y no me quiero imaginar las sugerencias para hacerlo. ¿Pueden seleccionarse algunas actrices, por ejemplo?

¿Ve lo que intento decir? Sexuales o no, estos tiempos son máquinas fabricantes de derechos y más derechos.

Por ejemplo, otro derecho que la persona mencionó, el del tener derecho a relaciones sexuales voluntarias. Por, por supuesto, no veo cómo se pueda tener derecho a relaciones sexuales forzadas. Si las dos partes están de acuerdo, lo harán, lo que no necesariamente significa que eso sea positivo.

Luego vino algo fabuloso. Dijo que se tiene derecho a tener relaciones sexuales sin riesgo de embarazo no deseado. Interesante concepto, que me lleva a proponer que exista el derecho a comer sin consecuencias de obesidad ni a afectación en la salud.

O que exista el derecho a descanso sin consecuencias en el ingreso personal. Esto es lo que al final de cuentas es revelador.

Muestra que hay un olvido absoluto de algo que llamamos responsabilidad. Para esa persona quizá resulte un concepto novedoso, por lo que lo defino como la necesidad de aceptar las consecuencias de las acciones personales.

Si ella decide tener sexo con el que quiera, por supuesto, tiene que aceptar sus posibles consecuencias, entre ellas el embarazo y las enfermedades.

Lo que creo que sucede en el fondo es una distorsión importante en esta redefinición de derechos: se quieren entender como acciones placenteras que no tengan consecuencias cuando ellas son inevitables.

Es como una lamentación que exige renunciar a las consecuencias de mis actos. Esta muy bien ilustrado en otra de las cosas que dijo.

Habló del derecho a recibir atención médica para enfermedades sexuales. Muy bien, no creo que ha nadie se le deba impida recibir atención médica por esas enfermedades ni por cualquier otra.

Pero de eso a que se usen mis impuestos para pagar las consecuencias de la promiscuidad de otro, hay una gran distancia. Esto nos lleva a un tema que bien merece una segunda opinión.

Se llama riesgo moral y es la alteración de la conducta propia cuando se sabe que las consecuencias de las acciones de uno serán pagadas por terceros.

En este caso, una persona se dedica a dar rienda suelta a sus fantasías sexuales y lo hace sabiendo que en caso de sufrir consecuencias indeseables, serán otros los que las asuman (usted y yo pagando su atención médica, cuando nuestra conducta ha sido moderada y responsable).

Este es el corazón mismo de muchos de esos derechos fabricados: la renuncia a las responsabilidades y la transferencia a otros de las consecuencias indeseables.

Por ejemplo, en este caso, el derecho a la atención médica por enfermedades de transmisión sexual se interpreta como uno que el gobierno debe proveer con fondos que vienen de ciudadanos que no han caído en excesos de promiscuidad sexual.

Cuando hablaba la persona, a veces de ganaba la risa, pero otras, las lágrimas.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Lista de Derechos.

La clave para entender los nuevos derechos es está oculta en la “justicia” de sus reclamos: se piden derechos adicionales a los usuales, como el derecho a abortar, y se exige su cumplimiento el que se asigna a la autoridad política, la que termina por pagar los gastos de aborto. Y así para cada uno de los derechos que se agregan a la lista.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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