Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Acertamos, También Erramos
Eduardo García Gaspar
8 agosto 2012
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son, los nuestros, tiempos interesantes.

Tenemos adelantos tecnológicos impresionantes.

Nunca en la vida, por ejemplo, hemos tenido tantos canales de televisión y, al mismo tiempo, exclamar que nada hay en ella que valga la pena.

Da la impresión que se crea tecnología, pero que no se tiene la capacidad para llenarla con algo igualmente admirable.

Los afanes e intentos por mejorar nuestras ideas al mismo ritmo de la tecnología, llevan a cosas dignas de verse.

Uno de esos intentos de hacer mejoras en las ideas es el de establecer un nuevo concepto de Ética, como si se tratase de la versión 2.0 o algo por el estilo.

De varias fuentes y lecturas saqué los siguientes comunes denominadores sobre la nueva versión de Ética 2.0 supuestamente mejorada.

Se nos dice que es una posibilidad de pensar y entender causas y consecuencias de acciones humanas. Que de acuerdo con lo que diga ese análisis, se mantendrán o cambiarán las normas éticas que rijan a una sociedad para que todos vivan mejor.

En resumen, la nueva Ética es un análisis de los efectos y consecuencias de lo que hagamos y que, de ese análisis se concluirán cambios en las reglas que tengan malos efectos, conservando las reglas que tengan buenas consecuencias.

Se pretende que esto sea algo nuevo. No lo es. Existe desde hace tiempo. Se llama Consecuencialismo y es uno de los varios enfoques éticos que existen. No precisamente el mejor.

A lo que voy y que creo que bien vale una segunda opinión es a ver el absurdo que contiene esa idea.

Muy bien supongamos que se implanta. Entonces se hará un estudio de los efectos que contenga una norma moral, como la de no robar o la de tener compasión por el prójimo.

No será un estudio sencillo. Deberá estudiar los efectos de corto, mediano y largo plazo, realmente largo.

Con esos datos, unos años después, varios tendrán que reunirse y dictaminar si debe o no conservarse una regla moral, como la de la fidelidad conyugal. Esas varias personas se convertirían en una autoridad moral real, lo que es difícil de aceptar.

Podría ponerse en duda la validez del estudio de consecuencias, o las conclusiones de esos expertos. Peor aún sería la posibilidad de poner a votación masiva las conclusiones.

Llegaría a tenerse una serie de situaciones complejas. En algunos países habría reglas éticas distintas a los de otros. Quizá en algunos se consideren ciudadanos de segunda a quienes no pertenecen a la religión oficial.

Por repugnante que eso sea no habría posibilidad de ir contra esa moral por ser producto de un análisis de consecuencias que ha pasado por el grupo nacional de expertos.

Más aún, en diferentes ciudades de un mismo país podría existir esa situación. Es decir, los estudios de consecuencias nacionales podrían ser cuestionados a nivel local y rechazados.

Esto podría ser solucionado con una autoridad moral internacional que obligue a todos a seguir sus mandatos, una especie de iglesia universal con la diferencia que tendría poder gubernamental para obligar a cumplir sus disposiciones.

Mi punto en resumen es señalar un caso de ideas que son propuestas sin realmente examinarlas.

Suena muy bien y es atractivo decir que la Ética es el resultado de pensar reglas morales, analizar sus consecuencias y cambiarlas de acuerdo con esas consecuencias.

Pero es curioso que esa idea que pide estudiar consecuencias de reglas morales no ponga atención en las consecuencias que ella tiene.

Queriendo ser progresista, intentando ser moderna, esa idea y otras de su tipo contienen propuestas que en la realidad son burradas, que es la expresión que usa un amigo que siempre dice lo que piensa.

El adjetivo es quizá demasiado fuerte, quizá deba usarse otro, pero la realidad es que son ideas débiles e imposibles.

Estudiar a la Ética meramente por las consecuencias de los actos, además, no resuelve el problema de diferenciar a lo bueno y a lo malo: tendrá que usar un criterio a priori para distinguir entre efectos malos y buenos. De otra manera no hay forma de hacer tal estudio de consecuencias.

Somos buenos tecnológicamente, no hay duda. Pero propuestas como esta de redefinir a la Ética con un estudio de consecuencias, nos muestra la otra faceta humana, la de no hacer siempre cosas buenas.

Acertamos a veces, nos equivocamos a veces.

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