Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Al Final, es Asombroso
Eduardo García Gaspar
17 enero 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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La persona tenía razón. Toda la razón. Se quejaba ella de su gobierno.

Dijo que había gobernantes corruptos que no eran castigados.

Que abusaban de su poder gastando de más y contratando créditos.

Que exprimían a los negocios con demasiados impuestos. Que las obras realizadas eran de mala calidad.

Dijo eso y muchas cosas más. Nada nuevo, nada diferente a la opinión estándar sobre los gobiernos en todas partes. Aunque ella hablaba del gobierno mexicano actual, sus comentarios podían aplicarse a gobiernos pasados, y a gobiernos en otras naciones.

Y esto es fascinante, lo suficiente como para merecer una segunda opinión.

Seamos analíticos, siquiera un poco. El común de las críticas a los gobiernos es el abuso y el mal empleo de poder. En eso se resumen las críticas de corrupción, malas leyes, demasiados impuestos, malos servicios, policía ineficiente, tribunales inservibles, nepotismo y lo que sigue en la larga lista de quejas. Esta es una realidad innegable.

Ahora demos el segundo paso, el de pensar qué hacer para remediar esos problemas de abuso y mal empleo del poder.

Sólo conocemos una solución aceptable, la de una república democrática. Está diseñada específicamente para evitar abusos y mal empleo del poder. Consiste en un mecanismo de fragmentación del poder que es muy conocido. El de la división de poderes, más elecciones periódicas y autonomías regionales.

Pero hay otra división que no es muy conocida, la que separa a los gobiernos de otras cuestiones, como la religión, la cultura, la economía, la educación y similares.

Esta división la conocemos como libertades y se acepta con facilidad cuando se habla de libertad de expresión, libertad de creencias religiosas, libertad educativa y demás. No es complicado entender esto de la república democrática.

La fragmentación del poder logra, con buenos resultados, resolver el problema del abuso del poder del gobierno, que es lo que resumen las críticas que contra él se hacen.

Con menos poder, más fragmentado, hay menos probabilidad de abuso y mal uso. Habrá mejores gobiernos. Esta es en buena parte la clave de sociedades prósperas, el tener gobiernos que no hagan mal uso del poder.

Conocer esto ha costado mucho. Siglos de experiencia política han producido estas conclusiones sobre la conveniencia de tener gobiernos con poder fragmentado y limitado. Es la experiencia que hace rechazar, por ejemplo, a las monarquías absolutistas y a las dictaduras. No sólo por ir en contra de la naturaleza humana, sino porque se prestan a malos usos del poder. Es la experiencia que hace aceptables a las repúblicas y a las democracias.

Lo fascinante de todo esto es que la rica experiencia política, abundante y definitiva, parece no haber sido asimilada realmente por buen número de personas.

Muchas de ellas siguen creyendo que el mejor gobierno es el que más poder tiene, aunque todo indique lo opuesto. ¿Pruebas de esta falta de aprendizaje? Las hay por todas partes.

Vea usted, por ejemplo, las campañas electorales en México. Las promesas electorales de los candidatos parten todas de la expansión gubernamental y muy pocos se dan cuenta de eso.

Peor aún, los ciudadanos en México tienden a ver con buenos ojos esas propuestas que significan más gobierno. No se dan cuenta que así tendrán más abusos y más malos uso del poder. Se quejan de los efectos inevitables de eso que solicitan.

La persona que se quejaba de los defectos y fallas de su gobierno, que destaqué al inicio de la columna, es un buen ejemplo de esto. Señala ella críticas ciertas y reales, que en resumen son abusos y malos usos del poder del gobierno actual.

La inmensa mayoría de los ciudadanos, me imagino, coinciden con esta persona. Pero lo curioso es que esta persona cifra sus esperanzas en un nuevo gobierno futuro de iguales características.

No se da cuenta que tendrá los mismos resultados, que producirá las mismas críticas, que abusará del poder, que lo empleará mal. Esto es lo que encuentro sorprendente, quejarse de lo mismo que se quiere. Querer un gobierno igual a ese del que uno se queja. No tiene sentido, pero es real.

Es como tomar una medicina que no curó la enfermedad e ir a la farmacia a pedir una nueva dosis de la misma medicina inútil. No una vez, sino varias. Asombroso.

Post Scriptum

Es un fenómeno curioso el que señalo. Consta de dos elementos:

• La experiencia histórica de siglos apunta que los gobiernos de poder fragmentado en una sociedad de libertades, producen ambientes propicios a evitar abusos y malos usos del poder. Estas sociedades, a su vez son más proclives al desarrollo y la prosperidad.

• La conducta real de una buena parte del electorado va en contra de esa experiencia. Votan y prefieren gobiernos de poder concentrado, que crearán situaciones conducentes al abuso y mal uso del poder. Llevarán a menos desarrollo y menos prosperidad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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