Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Antes que Anderson
Eduardo García Gaspar
9 noviembre 2012
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay algo fascinante en una expresión usual. Esa que muchas personas mencionan al decir, “tiene sentido”.

Esa misma que otros traducen mal del inglés diciendo “hace sentido” (makes sense).

Todo eso se refiere a algo que se llama tener significado.

Lo mismo que decir, se entiende, es lógico y cosas por el estilo.

¿Qué quiere decir que algo tenga significado? Básicamente que ese algo sea comprensible, que pueda ser explicado, que signifique conocimiento.

Más aún, quiere decir que posea un orden y explique un propósito. Un buen ejemplo, es una ley física, al que usted quiera, como las de la termodinámica.

¿Suena aburrido e inútil? Por supuesto, las cosas más importantes siempre tienen esa apariencia de ser irrelevantes, aunque sean lo opuesto.

Lo fascinante de todo eso es que el significado de las cosas, su propósito y orden, es algo que está fuera de esas cosas. Los objetos no poseen ellos mismos ese significado, sino que les viene desde fuera. Su propósito es externo.

Bien, basta de cosas abstractas y vayamos a lo que una persona mencionó hace poco, en una conversación informal.

Dijo que “nuestras vidas tienen un significado y es obligación nuestra encontrarlo”. No suena mal. Es un llamado estándar a evitar existencias sin sentido, ni propósito. Le digo, no está mal.

Y, sin embargo, eso que dijo la persona está muy incompleto. Cierto que tenía sentido porque hablaba de casos de personas que habían caído en vicios de drogas y crimen. Decía que sus vidas habían perdido dirección y sentido, los que debían recuperarse.

Por supuesto, no tengo duda, pero la cosa va más allá y trata un tema tabú, el del sentido de la vida de cualquiera de nosotros.

¿Qué sentido tiene vivir? El tema trata de evitarse por todos los medios. Uno de ellos es muy conocido, sustituir el tema con otro muy llamativo.

Por ejemplo, el enterarse de que Pamela Anderson usó el mismo traje de baño que 20 años antes mostró en Baywatch. Es una ley que dice que la información irrelevante desplaza a la información vital. En fin.

Regreso al significado de la vida y eso de tratar de encontrarle un propósito. Hay dos maneras de hacerlo.

La más popular es la que dice que cada uno de nosotros es el que debe definir ese sentido de la propia existencia. Más en concreto, usted desarrolla y crea uno de varios propósitos y lo adopta, el que sea. Ignoro cuál sea el de P. Anderson, pero imagino que ella debe haber decidido uno entre varias posibilidades.

Esta es una manera de encontrarle significado a la vida propia, la de definirlo uno mismo. Es una tarea ardua, si es que se emprende. Es la que define eso de lo que hablada: lo que la hace comprensible, lo que le da orden y propósito.

Es algo realmente importante porque resulta que hay otra manera de encontrarle sentido a la vida y que no es precisamente algo que le agrade a Pamela Anderson, ni a muchos otros.

La idea es extrema: el propósito y significado de la vida no es algo que usted seleccione a su gusto, es algo que viene de fuera de nosotros y que tenemos el deber de descubrir, no de inventar a nuestro gusto.

Muy bien, entonces tenemos a una persona imaginaria, cualquiera que sea, que se pregunta algún día qué sentido tiene su propia vida. Ella tiene dos opciones.

Una, le pone atención al asunto, que es lo más aconsejable. Dos, se olvida del tema y se dedica a los asuntos cotidianos que logran hacer olvidar esto.

Supongamos que ella es valiente y decide examinar el sentido de su vida. En este punto, la persona tiene dos opciones.

Una, ella define el sentido de su vida por su misma, es decir, ella lo inventa a su gusto y convicción.

Dos, ella acepta que es algo externo, sobre lo que no tiene dominio, y trata de descubrirlo fuera de ella. Esto es lo que es realmente extremo: aceptar que el sentido de la vida propia no es una decisión propia.

Si se acepta esto último, o al menos se considera una posibilidad real, las cosas se vuelven realmente interesantes y revolucionarias. Entra en juego la posibilidad que unos aceptan y otros niegan, la existencia de Dios.

Y el tema se vuelve, por supuesto, lo más importante en lo que podemos pensar… aunque, del otro lado, también es posible que lo hagamos de lado y ocupe nuestro tiempo, otra cosa, como si Eva Longoria tiene un nuevo amor. Usted decide.

Post Scriptum

Hay una expresión en inglés, “get a life!” y que suele decirse a personas que ponen demasiada atención en las vidas de las celebridades y los famosos. Son los que saben todo de Kim Kardashian, Jennifer Lopez o cualquiera otra similar, sus amores, y menores acciones.

Quizá pueda traducirse como “¡Vive tu vida¡”, o algo por el estilo. Es lo que se llama una vida examinada, la propia, reflexionando en el propósito que ella tiene, lo que suele tener tres respuestas generales:

• La vida no tiene sentido, ni propósito, si significado. Somos un accidente biológico sin objetivo, un producto del azar cósmico imposible de comprender. Es la respuesta post-modernista que renuncia al uso de la razón y abandona toda posibilidad de que exista la verdad. Abraza la desesperación.

• El tema no importa en absoluto. No tiene sentido tratarlo y es mejor vivir lo mejor posible cada segundo. La guía central es el placer inmediato.

• La vida tiene sentido, tiene propósito y tiene orden que es posible conocer si se busca la verdad.

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