Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bebés Invasores
Leonardo Girondella Mora
13 septiembre 2012
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Si lo entiendo bien, uno de los argumentos más usados y prometedores en la discusión del aborto es el de los derechos de ambos, madre e hijo —con dos posiciones:

• Prevalece el derecho de la mujer sobre su cuerpo —lo que hace al bebé un invasor que puede no desear la mujer. En ese caso, ella se deshace del invasor y el aborto se vuelve algo permitido.

Se ha dicho que el objetivo del aborto no es directamente matar al bebé, sino un efecto colateral de un acto de defensa de la propiedad del cuerpo que se ejerce expulsando al invasor. Esta faceta haría que se justificara el uso de medios para mantener con vida al bebé ya fuera del vientre.

• Prevalecen los derechos de ambos como seres humanos —lo que vuelve al aborto algo indebido pues los derechos de propiedad del cuerpo del bebé son violados al perder su vida. Esta faceta haría injustificables a los abortos.

Las dos posiciones anteriores, hacen ver de nuevo que el corazón de la discusión es el determinar si el bebé dentro del vientre es o no un ser humano. Si lo es, el aborto no sería justificable y lo opuesto. El resto de los argumentos son mucho menos importantes que éste.

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Lo que quiero hacer aquí es explorar una situación planteada por la primera posición, la de hacer que prevalezcan los derechos de propiedad del cuerpo de la mujer.

Si se dice que la intención del aborto no es matar al bebé sino sólo expulsarlo del vientre por voluntad de la mujer, eso podría verse como un parto prematuro que llevaría a intentar conservar la vida del nuevo ser usando los medios disponibles —una situación que hace surgir dos posibilidades poco vistas en estas discusiones.

• El ser invasor es expulsado y no se hacen intentos de mantenerlo con vida, o incluso se le quita la vida ya fuera del vientre.

• El ser invasor es expulsado y se hacen intentos para mantenerlo con vida, tengan o no éxito.

Entonces surge una situación que permite ver otro ángulo de la discusión: si al ser se le quita la vida fuera del vientre, eso sería visto como un infanticidio —igual al de matar al un bebé prematuro que está en una incubadora. Si no se hacen esfuerzos para mantenerlo con vida una vez fuera del vientre, lo mismo.

Como consecuencia, ¿qué es lo que hace que matar al nuevo ser fuera del vientre sea un infanticidio y matarlo dentro del vientre no lo sea? El punto ha sido ya apuntado por J. Sadowsky para sugerir que el aborto sí tiene la intención de quitar una vida.

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Hay otra faceta digna de explorar —la de considerar al bebé un invasor del propio cuerpo al que se puede expulsar. Sobre esto comento los siguientes puntos:

• ¿Es un invasor o un invitado? El acto que lleva a la creación de una nueva vida es conocido y será muy difícil argumentar que se desconocía esa consecuencia del coito. Es quizá, cuando mucho, un invitado accidental.

• ¿Matar a un invasor? En el mismo escrito, Sadowsky equipara esto a la situación en la que se mata a un polizón lanzándolo por la borda. La pena de muerte no sigue el principio de proporcionalidad entre castigo y delito.

Esto permite ver que el mero acto de expulsión, en sí mismo, causa la muerte del nuevo ser —y no resulta proporcional la pena de muerte en relación a la invasión que se alega. Habría algo similar en el caso de un bebé de pocos meses al que se expulsa de la casa, lo que paradójicamente sería considerado abuso infantil.

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Toda la discusión, como dije antes, se centra en un punto central, el más importante de toda ella —¿es un feto un ser humano?, la pregunta que es contestada de dos maneras:

• No, no es un ser humano y sólo lo es después del nacimiento —en cuyo caso el aborto sería un acto legítimo.

• Sí, sí es un ser humano desde su misma concepción —en cuyo caso el aborto es un crimen.

Termino apuntando que para algunos, incluso en el caso de aceptar que el nuevo ser sea humano desde su concepción, el aborto es legítimo porque se trata de un invasor que se ha apoderado del cuerpo de otro —una especie de parásito que puede ser aniquilado.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Aborto.

Sobre el argumento de que Santo Tomás autorizaba el aborto en las primeras etapas del embarazo, véase el breve análisis de Fernando Pascual en Santo Tomás y el Aborto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Bebés Invasores”
  1. Alejandro Dijo:

    Hace tiempo escuché la explicación de una de los diputadas del DF al respecto de este tema, y el punto de su defensa a la legalización era el siguiente: Aceptaban que el “producto” era un ser humano, pero NO un ciudadano hasta antes de las 12 semanas, por lo que para el gobierno del DF no hay obligación alguna de proteger o mantener con vida al “producto” sino hasta después de esas doce semanas. La justificación acerca de esas 12 semanas es que biológicamente el “producto” no tiene conciencia ni posibilidad de supervivecia por si mismo antes de ese periodo. Y por tanto, el derecho de la mujer prevalece al ser ciudadana antes que el “producto”. Una aberración en todo sentido. En fin, la situación es que es una decisión totalmente política y se excluye cualquier variable razonable humana. Ojalá algún día entiendan las graves consecuencias de sus actos, mientras tanto, la sangre sigue corriendo.





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