Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Buen Punto, Mala Crítica
Eduardo García Gaspar
21 septiembre 2012
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El asunto tiene su gracia. Es el tema de declaraciones de M. Romney.

Lo que se escucha en un video clandestino. Eso de que el 47% de los estadounidenses votarán por Obama porque son dependientes del gobierno.

Dijo que ellos se sienten víctimas con derechos de reparación exigibles al gobierno.

Esas ideas han causado cierto furor. Como siempre, en toda elección, sea lo que sea que diga el opositor, ello será interpretado negativamente por el otro bando. Y sea lo que sea que diga y haga el candidato propio, ello será visto como un mensaje angelical.

No es esto algo que afecte sólo a los partidos y sus fans. También afecta a los medios noticiosos.

En un programa de radio, por ejemplo, Denise Maerker, en México, comentó en un tono extremadamente negativo esa declaración de Romney: la vio como insultante para el ciudadano. No fue la excepción y esto, en buena parte, se explica por el sesgo usual de los medios hacia la izquierda.

Es este un buen caso para ejercitar las neuronas. Bien vale una segunda opinión el ver algo más a fondo esas declaraciones.

En resumen, la idea es simple: los ciudadanos votan en favor del gobierno que les representa una continuación de los beneficios que ya les otorga, como vales para comida, ayuda médica o similares. Quizá becas, tal vez pensiones a ancianos.

Y esos mismos ciudadanos rechazarán votar por el candidato de un gobierno que perciban que pone en riesgo esos beneficios que ya reciben. Esto tiene sentido y sucede en todas partes.

Es lo que suele llamarse clientelismo y corporativismo. Le sucede a quienes tienen bajos ingresos, pero también a los de altos ingresos, cuando ellos reciben beneficios de un gobierno, como protección a empresas.

No es una idea original de Romney. Muchos la han expresado y comentado antes de ese video. Incluso se ha hablado del tema en esta columna.

La base de esta idea es razonable: resulta negativo que grandes segmentos de la población sean dependientes de beneficios estatales. Ello se presta a corrupción, compra de votos y estancamiento económico.

Los beneficios que reciben no son gratuitos. Se cubren con recursos tomados de quienes no son dependientes del gobierno. Y ésta es la situación ideal de las personas, su independencia, autonomía y libertad.

No puede aceptarse un sistema en el que todos dependan de favores gubernamentales. Ningún sistema soporta esta carga.

En lo personal, creo que Obama es un político con una mentalidad exactamente contraria a la mía. Quiere él un gobierno grande, yo quiero uno pequeño. Quiere él que el gobierno domine la educación, la medicina, la energía, todo lo que se pueda. Yo pienso que deben ser las personas las que manden en esas áreas, no la burocracia.

¿Simpatizo con Romney? Realmente no. Creo que simplemente es menos extremo que Obama, pero que sigue teniendo esa inclinación estatal tan perniciosa. Por supuesto, para la izquierda, Obama es una maravilla y Romney es la extrema y radical derecha.

Yo no sé usted, pero pienso que en el imposible caso de que yo fuera un candidato a la presidencia, me inclinaría con fuerza a tener un gobierno que dependiera de las personas y no personas que dependieran del gobierno.

El ciudadano ideal es uno libre y autónomo, que se vale por sí mismo y a quien enorgullece su independencia. Este sentimiento en lo que al final de cuentas produce el florecimiento de la sociedad.

Por otra parte, me resulta sorprendente que quienes se quejan del corporativismo, del clientelismo, de la compra de votos, vean con gusto que el 47% de los estadounidenses dependan del gobierno.

Las dos cosas son lo mismo, exactamente lo mismo y llevan a la creación de hábitos de pasividad y reclamos que minan las oportunidades de prosperidad.

Me parece algo notable que una idea que tiene sentido y muestra un problema serio de ese país haya sido transformado en un punto de crítica distorsionado por inclinaciones ideológicas.

Muy bien, quien sea partidario de Obama, que eso no le impida ver la gravedad de tener a casi la mitad de un país dependiente de beneficios que le otorga su gobierno.

En versión extrema, eso es lo que le sucedió a Grecia. Usted no puede tener prosperidad cuando la mitad de las personas dependen de que su gobierno le expropie recursos a la otra mitad. Así no se puede.

Post Scriptum

Creo que la columna merece una aclaración. Cuando hablo de beneficios de gobierno, obviamente me refiero a vales de comida, ayuda médica, educación, pensiones y similares. No me refiero a los beneficios ortodoxos que un gobierno da a todos, como los servicios de policía y justicia.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Estado de Bienestar.

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