Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Burocracia y Esclavitud
Eduardo García Gaspar
22 octubre 2012
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Seamos claros. Reconozcamos la realidad.

La burocracia no tiene capacidad para producir.

Lo único que puede reclamar es el tener la capacidad para facilitar que otros produzcan. No más de eso.

Paul Johnson, el historiador inglés, cita un ejemplo: la Luftwaffe alemana, que politizada y burocratizada, nunca pudo desarrollar aviones como el Mosquito inglés ni el Mustang estadounidense.

La burocracia mejor es la que menos burocracia es. La que acepta que todo lo que puede hacer es crear y mantener condiciones que faciliten a otros trabajar.

No es una responsabilidad pequeña y lleva en sí misma el poder para hacer lo opuesto, el impedir que otros trabajen. Interesante posibilidad la que, curiosamente, es seguida o apoyada por demasiados.

Tome usted, por ejemplo, un caso de estas fechas: las propuestas de realizar vastos programas de obras públicas como un medio para crear progreso resolviendo problemas de estancamiento económico, o incluso crisis.

En México, esta manera de pensar fue ilustrada por las propuestas de López Obrador y que incluían la sugerencia de duplicar el gasto federal. En los EEUU está sucediendo eso precisamente.

Son casos en los que la burocracia toma otro papel. Ya no es la organización que facilita el trabajo del resto, sino la que toma en sus hombros la responsabilidad misma de crear progreso directamente, sin considerar que ella propiamente no tiene capacidad para producir.

Y sin esa capacidad, no puede hacer nada más que gastar lo que ha tomado de otros.

Veamos esto en sus dos alternativas posibles (que tienen variaciones intermedias).

• Los liberales, como yo, piensan en la burocracia como un creador de condiciones que mantengan las libertades ciudadanas para producir y consumir.

Es decir, dejar libres a quienes trabajan para que ellos adapten sus recursos a los gustos de los consumidores. Que entre ellos determinen precios, calidades e innovaciones de los bienes creados.

• Los socialistas, que son los defensores de la burocracia activa, tienen otra mentalidad. Quieren ellos que la burocracia sea la que regule lo que se produce y consume.

Que sea ella la que dicte precios, calidades, inversiones y demás. La burocracia activa, por tanto, fuerza un patrón de comportamiento en consumidores y productores.

Para comprenderlo bien, piense en sus vecinos y la posibilidad de que sean ellos los que dirijan el trabajo de usted y le guíen en su consumo.

Usted reclamará libertad, pero es posible que no haga lo mismo cuando su libertad sea minada por la burocracia. Usted le reclamaría al vecino que con una pistola el pide darle dinero para hospitalizar a su hijo, pero es posible que usted aplauda cuando la burocracia haga lo mismo con otros.

Esta es la disyuntiva que se plantea una y otra vez en la política de las democracias.

De un lado están las ideas liberales, que reclaman un gobierno bien definido y responsable de mantener las libertades de las personas para trabajar, crear, pensar, consumir, creer y hablar. De otro lado están las ideas socialistas, que quieren limitar esas libertades y facultar a la burocracia a tomar decisiones que deberían ser de cada persona.

Un ejemplo, la ciudad de Nueva York y su idea de prohibir la venta de refrescos azucarados en vasos grandes, con más de 16 onzas. La idea detrás de la prohibición es combatir la obesidad.

Estoy seguro que muchas personas aprueban esta medida y lo hacen creyendo que el gobierno tiene el papel de proteger a otros contra sí mismos. Pero esas mismas personas se opondrían a que el gobierno regulara el tamaño de los vasos en su propia casa.

La cosa llega a extremos cuando los gobiernos toman para sí la responsabilidad de, por ejemplo, comprar artículos escolares y regalarlos a la gente. O cuando se hace cargo de pensiones y fuerza a las personas a ahorrar.

¿Ve usted el fenómeno? Muchísimos aprueban esa idea de ahorro forzado, pero la rechazarían si yo llegara con ellos y a punta de pistola les quitara dinero diciendo que se los devolveré cuando cumplan 65 años.

Es impresionante ver cómo muchos aprueban que el gobierno obligue a todos a hacer algo, cuando ellos mismos rechazarían que yo les obligara a hacer lo mismo. Esta es la burocracia activa de la que hablo, la que en medio de aplausos vuelve esclavos a los ciudadanos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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