Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Calidad Educativa, Incentivos
Eduardo García Gaspar
19 diciembre 2012
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es un asunto de incentivos. De motivaciones.

De búsqueda del bien personal en la que la clave son las fuentes de los beneficios buscados.

El caso de la educación lo ilustra casi a la perfección.

Dependiendo de los incentivos variará la calidad de la educación. No es muy complicado.

Veamos esto de manera analítica. Examinemos dos tipos de escuelas. Comencemos por las públicas y sigamos después con las privadas.

Todo para demostrar que en lo general, las privadas tenderán a dar una educación de calidad superior a las públicas. La causa central está en los incentivos de los profesores.

Las escuelas públicas están dominadas centralmente por cuestiones políticas. Tienen ellas motivaciones que llevan a satisfacer peticiones de sindicatos magisteriales.

Sindicatos que son usados por gobernantes para sus propios fines políticos. Un profesor no avanza profesionalmente por la calidad de su educación, sino por la obediencia con la que sigue los mandatos de su sindicato.

Para un profesor, en una escuela pública, los alumnos son una segunda prioridad. La primera es conservarse en el puesto y, si es posible avanzar teniendo más ingresos.

La calidad de su enseñanza no será tomada en cuenta tanto como su colaboración con el sindicato y sus dirigentes. Y estos, a su vez, avanzarán buscando más poder político, en un estrecho lazo con el gobierno.

Las escuelas privadas, por su parte, no tienen esas circunstancias políticas. Su progreso dependerá más de la calidad de la educación que den, que de la obediencia al sindicato. Un profesor que quiere mantenerse en su puesto o progresar en su campo, sabe que en lo general lo podrá lograr atendiendo la calidad de su labor.

No es una relación perfecta. Tiene excepciones. Sabemos del profesor de escuelas públicas que es un ejemplo notable de dedicación y sabemos del profesor malo que subsiste en una escuela privada.

Sin embargo, la relación se mantiene como principio general: las motivaciones en las escuelas públicas tienden a reducir la calidad de la educación, y en la privadas a elevarla.

La cosa se explica mejor examinando los incentivos de una empresa privada.

La pizza que usted pide por teléfono viene de una empresa con incentivos para darle la pizza y el servicio que usted espera. Si no lo hace, eventualmente desaparecerá. Pero si esa misma empresa recibe sus ingresos del gobierno, y no de usted, puedo asegurarle que la pizza que recibirá será inferior.

La gran variable es simple. ¿Quién paga el sueldo?

Si lo paga el cliente que selecciona entre varios, eso motiva a complacerlo. Si lo paga un tercero y el servicio se da a otro, eso motiva a complacer a quien paga, no a quien recibe el servicio. Esto es mero sentido común.

Quien conoce a la naturaleza humana lo aceptará sin dificultad.

Esta es la causa central por la que los servicios públicos tienden a ser de menor calidad que los servicios privados. Cuando quien recibe el bien o el servicio no es el que lo paga, el proveedor no lo atiende con la misma calidad que cuando sí es el que paga.

Hasta aquí todo es fácil de comprender, pero hay otra variable adicional.

¿Cómo medir la calidad de la labor de un profesor? Medirla de manera objetiva y realista. La medición más ridícula que conozco es el número de reprobados, pensando que cuando no los hay, eso significa un buen profesor. Puede haber casos en los que lo contrario sea real.

Lo mismo va para las evaluaciones que hacen los alumnos, que pueden reflejar animosidad.

Peor aún, la mejor medición es inaccesible: la del desempeño del alumno en su vida de adulto. Demasiada lejana y con demasiadas variables externas.

Quizá lo mejor sean esas mediciones generales de conocimientos y solución de problemas, al estilo de las de PISA o similares. Con datos de este tipo, por escuela, los padres de familia, que son los verdaderos clientes de las escuelas, podrían tener un indicador valioso para seleccionar.

Es sobre este punto que se ha propuesto que sean los padres de familia quienes reciban del gobierno el dinero para ellos a su vez seleccionar la escuela que quieran. No está mal. Eso cambiaría al pagador. Ya no serían el gobierno, sino los padres. Los incentivos cambiarían del todo.

Por supuesto, los sindicatos se opondrían, pues significaría quedarse sin poder.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Incentivos. También en ContraPeso.info: Educación Pública.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Calidad Educativa, Incentivos”
  1. Jesus Dijo:

    Es realmente impactante lo de la motivación económica al maestro, en primer lugar se logra una concentración en el desarrollo de su trabajo, me explico, el tener como recompensa a su dedicación extra clase la preparación de material escolar, planeación didáctica, estrategias de aprendizaje adicionales a las “sugeridas” por el sistema, esto desestimula el que tenga que utilizar su tiempo “extra” para buscarse otros ingresos de la forma que mejor le convenga.
    Posiblemente sea una alternativa de evaluación PISA la que determine la evolución de un alumno, aunque esto sea algo relativo. Yo sugeriría que las mismas instituciones escolares se evaluaran unas a otras, dado que el entorno social y el desempeño en cada zona escolar es muy particular, claro está con la rectoría del estado en el sentido de mejorar no en el de castigar.





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