Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cambios de Opinión
Eduardo García Gaspar
17 octubre 2012
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El hallazgo es interesante por paradójico.

Un amigo me aseguró que el principal enemigo de las libertades, en su opinión, no es el socialista.

Eso hubiera sido lo lógico. Según él, el mayor enemigo de los sistemas liberales es un grupo grande de católicos.

Su explicación es fascinante y la repito abajo.

Según esos católicos, el liberalismo es inmoral. Nace, dicen, con el libro de Adam Smith, el primero sobre economía, un autor que no era católico y de una cultura ajena a la del catolicismo.

Total, que su rechazo al liberalismo se sustenta en haber sido creado en la llamada Economía Clásica, la de los inicios de la ciencia.

Sin embargo, la realidad es otra. Si se desea saber dónde nació la Economía, más vale voltear a la Iglesia Católica en Europa. Allí empezó todo.

¿No me cree? Créale a J. Schumpeter, el célebre economista del siglo pasado. Escribió él que empieza a ser reconocido que fueron los católicos los que merecen ser llamados fundadores de esa ciencia (Schumpeter, J. A., 1996, History of Economic Analysis: With a New Introduction).

Lo mismo, más o menos, dice otro economista, M. Rothbard, señalando la relación entre el pensamiento católico de los escolásticos del siglo 14 en adelante y la Escuela Austriaca, del siglo 19 hasta ahora (Rothbard, M. N.,1995, Economic Thought Before Adam Smith: An Austrian perspective on the history of economic thought).

Graciosa es la historia cuando se escarba en ella para encontrar que no es tan cierto lo que creemos.

Por ejemplo, la teoría del valor subjetivo, propuesta por los economistas austriacos, tiene un antecedente en un franciscano del siglo 14, Pierre de Jean Olivi.

Dijo que el valor de los bienes es personal, subjetivo, y que por eso el precio justo de los bienes no puede basarse en los costos de producción. Este tipo iría en contra de lo que escribió Adam Smith.

En fin, el resto es historia, con sacerdotes católicos como Lugo, Saravia, Molina y otros como San Bernardino de Siena. Muchos de ellos de la universidad en Salamanca, del siglo 16 y 17 (Chafuen, A. A., 1986, Christians for freedom : late-scholastic economics).

Total, otro caso en el que la información choca con la percepción. Las arraigadas ideas que podemos tener resultan no tener gran fundamento en la realidad. Esto en parte de nuestra vida.

Una parte de la vida que bien merece una segunda opinión. Veamos cómo funciona este mecanismo de rechazo o aprobación de algo usando una percepción que no tiene solidez real.

El caso de los católicos contra el liberalismo es uno de ellos, pero veamos otro. Por ejemplo, el de una persona que percibe que el catolicismo está en contra de la ciencia.

Sobre esa percepción construirá un andamiaje intelectual en el que acomodará a la realidad. Esa realidad, si es contraria a su idea, será ignorada, considerada mentirosa, o distorsionada para encajar en su molde.

Si, por el contrario, es favorable a su percepción, será recibida favorablemente y colocada en un lugar prioritario. A hacer esto todos tendemos.

La clave de todo está en la construcción de la percepción que lleva al rechazo o a la aceptación de la idea. Es, por ejemplo, la imagen que los votantes desarrollan de los candidatos en unas elecciones.

Una vez construida esa imagen o percepción, si ella es fuerte y sólida, llevará a la persona a acomodar a la realidad de manera que coincida con su percepción.

¿Tiene usted una percepción negativa del liberalismo y es católico? Acomode sus ideas a eso. Diga que fue inventado por un calvinista, que es un producto sajón, que ningún clérigo lo ha aprobado jamás y niegue los escritos escolásticos. ¡Y asunto resuelto! La realidad ya no le molestará.

¿De dónde salen, entonces las ideas que se arraigan tanto que llevan a distorsionar la realidad?

No sé exactamente, pero deben ser formadas poco a poco, desde la infancia y la escuela, más la influencia de medios y las ideas del círculo de amigos que se tienen. Unas fuentes refuerzan a otras y se llega a esa idea arraigada y tan obstinada que resulta milagroso cambiarla.

Cuando cambian es que se habla de conversiones, casi religiosas. Un socialista que modifica su posición, un anglicano que cambia de religión, estos son casos excepcionales de personas que han hecho algo loable: han puesto en tela de juicio sus ideas y aceptado cambiarlas. Quizá correctamente, quizá no, pero tienen algo de héroes.

Lo que sí parece una regla universal es la que establece que cuanto menos se conoce sobre un tema, más fuertes e inamovibles son las opiniones que se tienen.

Post Scriptum

La idea de la columna fue inspirada en la obra de Woods Jr., T. E. (2010). Cómo la iglesia construyó la civilización occidental (C. M. Muñoz, Trad.). Madrid: Ciudadela. Un libro que pone en tela de juicio muchas ideas preconcebidas sobre el Catolicismo. Es especialmente llamativo el capítulo sobre la ciencia y el caso de Galileo.

La idea de que cuanto menos se conoce del tema la opinión es más sólida, tiene sentido. La adquisición de información tiene un costo que es minimizado, y contiene el riesgo de encontrar información contraria a la propia. El caso de Galileo es un ejemplo de esto. Muchas personas citan el caso sin siquiera saber sus detalles mínimos y no saben de otro caso igual.

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