Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Candidatos Milagrosos
Eduardo García Gaspar
12 marzo 2012
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El estudiante era un caso claro. Un caso rotundo que ilustró pereza, descuido, falta de esfuerzo.

La consecuencia fue la natural, dejó los estudios sin terminar la carrera.

Su conducta fue la opuesta a la requerida.

Todos conocemos casos de este tipo y, también sus opuestos.

El caso general es el más difícil de entender. Un estudiante es un ejemplo sencillo en el que se entiende que se necesita una cierta disciplina personal, esfuerzo y hábitos, para lograr tener un título meritorio.

Traslademos esto del nivel del estudiante a un nivel mayor, a nivel de una nación entera.

¿Quiere usted que esa nación florezca y progrese? Tome el caso del estudiante y proyéctelo a los habitantes de la nación.

Esa nación progresará en la medida en la que sus habitantes tengan ese sentido de disciplina personal, de esfuerzo, de hábitos de trabajo para lograr sus propias metas personales. Sin eso, mucho me temo, la nación no prosperará.

Esto bien vale una segunda opinión. Si alguien quiere tener un país próspero, al final de cuentas sólo se podrá tener si en la población prevalece ciertas costumbres, creencias y valores.

Exactamente igual que en el caso del estudiante: el logrará su meta sólo por medio de su propia disciplina y creencias. Algo que podemos llamar carácter o fibra moral o lo que usted quiera.

Puesto de manera simple: el florecimiento de un país depende de la fibra moral de su población. Sin esa fibra, no hay posibilidad importante de prosperar.

Todo por un hecho reconocido, la prosperidad es la suma de los logros personales individuales que sólo pueden lograrse, como en el caso del estudiante, con sentido de disciplina, esfuerzo, trabajo, creencias.

Por supuesto, no todos en el país pensarán igual, ni tendrán la misma fortaleza de carácter. Pero en la medida en la que en su población prevalezca ese carácter, las posibilidades de prosperar serán mayores.

Hablo de lo que un autor ha expresado: “El trabajo no es simplemente un medio para ganarse la vida… es un modo de vida y aún puede ser un modo de orar.”

He hablado sueltamente de carácter, de fibra moral, de disciplina, de sentido del esfuerzo, de hábitos de trabajo. Cuando estas ideas son poseídas y valoradas por la población mayoritaria, entonces será probable la prosperidad creciente y sostenida.

No hay otro camino para lograrlo, lo que me lleva al caso de los productos milagro.

Los productos milagro son esos que prometen beneficios y propiedades que no tienen ni producen. Casos típicos son los que prometen producir reducción de peso con el simple consumo de una píldora, o el curar la diabetes sin pruebas que lo demuestren.

Esto es precisamente lo que sucede en las elecciones: tener candidatos milagro, igual de engañosos y falsos.

En sus plataformas electorales, los candidatos milagro prometen a la población curas portentosas a la pobreza, a la falta de crecimiento, a la criminalidad. Lo hacen sin sustentos, y sin pruebas.

Son casos reales de publicidad fraudulenta, iguales a esos que venden aceites y pulseras que prometen atraer riqueza y fortuna. Sólo los ingenuos lo creen.

Pero, curiosamente, en política esas promesas con tomadas con toda seriedad, cuando no son más que engaños. Es como un candidato que prometa al estudiante tener buenas calificaciones, totalmente ridículo.

El bienestar y la prosperidad no pueden lograrse con actos de gobierno olvidando a la persona. Es la persona, cada una de ellas, la causa de la prosperidad nacional.

Los gobiernos no pueden crear riqueza, ni prosperidad. A lo más que pueden aspirar es la dejar que los demás las creen y estos sólo podrán hacerlo si tienen más o menos desarrollado ese carácter, esa fibra moral, ese sentido de la disciplina.

La prosperidad no puede ser producida artificialmente con candidatos milagro.

Lo siento mucho, pero así está construido nuestro mundo. Quien crea que eligiendo a tal o cual candidato para presidente el progreso del país está garantizado, su siguiente paso es llamar a Houdini y pedirle en una sesión espiritista que le dé consejos.

Ningún candidato es el secreto de la prosperidad. Ninguno, absolutamente ninguno.

Y si alguien creyera en algún candidato milagro, me temo que no tenga eso que se llama carácter, fibra moral o sentido de la disciplina personal.

Post Scriptum

La realidad de la prosperidad sólo posible mediante el esfuerzo personal e imposible de tener mediante la elección de candidatos milagrosos, es muy poco comprendida por el electorado en México.

Esta falta de comprensión se percibe en la esperanza mantenida de la existencia de un milagro electoral que lleve al poder al salvador nacional. Esto puede verse muy bien en el pensamiento de los fans de cada candidato, al que consideran una especie de redentor al que no puede cuestionarse. Las rivalidades entre esos fans.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras