Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Criminalidad, Explicaciones
Eduardo García Gaspar
26 julio 2012
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
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Tienen su punto y no es malo. Pero cometen un error de razonamiento.

Todo lo atribuyen a una sola variable.

Rara vez, si es que la hay, un suceso puede ser atribuido a una sola cosa.

No importa, lo cometen una y otra vez.

Me refiero a los que afirman que la criminalidad es un problema que tiene una causa y sólo una, el desempleo y los ingresos bajos.

De acuerdo con esto, las personas deciden hacerse delincuentes porque son pobres. Pensando así, por supuesto, se propone una y otra vez que la criminalidad se solucionaría con una economía creciente.

Dentro de una economía en crecimiento, se dice, cada vez menos personas optarían por la delincuencia. Habría menos pobres y, por eso, menos delincuentes.

Hay algo valioso en esa forma de pensar, pero el desacierto es evidente. Los fenómenos sociales no son explicados con una sola variable.

El tema merece una segunda opinión.

Primero, por supuesto, la carrera criminal es atractiva a quien tiene ingresos bajos: su costo de oportunidad es reducido. Su ingreso actual es bajo y lo puede sacrificar en aras de un ingreso ilegal mayor.

Más aún, si las probabilidades de captura y sentencia son bajas, ese ingreso es aún más grande.

Segundo, resulta claro que hay otras variables que influyen en la decisión de convertirse en criminal. Ya vimos una, la de la efectividad del sistema policiaco y de justicia. Un mal sistema, que no captura ni sentencia es un incentivo, se vuelve un incentivo al crimen para los pobres, pero también para el resto.

La conclusión es obvia: si se quiere combatir a la delincuencia resultaría más efectivo tener un buen sistema de policía para su captura y un buen sistema de justicia para su sentencia. Es decir, aunque la economía sea floreciente, sin esos dos buenos sistemas, se seguirá padeciendo criminalidad.

Tercero, hay otra variable más profunda, más penetrante y recóndita. Me refiero a la persona misma y su conciencia. Es eso de los frenos morales, el reconocimiento de que algo no debe hacerse aunque sea posible y rinda beneficios personales.

Si fuese cierto que la pobreza es la única causa de la criminalidad, todos o la gran mayoría de los pobres serían criminales. Pero no lo son, sólo una pequeña proporción de ellos lo son.

Esta variable es la conciencia personal. Es lo que frena a la persona. El incentivo económico lo mueve hacia la criminalidad, lo mismo que hacen los malos sistemas de captura y condena, pero hay otra cosa que es digna de mencionar, eso que lo apacigua y sujeta.

Eso que le dice que puede ser criminal y tener más dinero, pero que también le dice, no debes hacerlo.

Es la variable más fascinante y digna de conocer. Puede llamarse conciencia moral, o como usted quiera.

Es un instinto natural en los humanos, es el sentido esencial de justicia, el no hacer a otros lo que no queremos que nos hagan. Un instinto que, sin embargo, necesita cultivarse y madurar.

La clave es ese proceso de cultivo de la conciencia innata. Y, creo que es obvio, que hay allí una variable que explica a la criminalidad: una conciencia poco o mal cultivada cae con más facilidad en la delincuencia.

En fin, mi punto es ya obvio: la criminalidad no tiene una sola explicación en la pobreza, tiene otras más.

Prometer, como lo hizo uno de los candidatos presidenciales en México, que remediará la inseguridad creando empleos e incentivando a la economía, es al menos inexacto.

Las decisiones de cometer hechos delictivos es personal y, en mi opinión, tiene una variable central: una conciencia moral mal cultivada, poco educada, escasamente instruida.

La gran falla está en la educación, la que realizan los padres, las escuelas, las iglesias. Algunos aspectos de estas fallas son visibles, como el crecimiento de familias rotas: divorcios, hijos fuera del matrimonio, infidelidad conyugal.

O bien, en las escuelas, el vacío moral, donde la ética es mal enseñada fomentando relativismo y libertinaje como derechos. Los malos ejemplos de ministros religiosos y de la desidia de algunos, contribuyen también.

En fin, la criminalidad es creada por muchas variables.

Una de ellas es la pobreza, pero ella es una de muchas y entre esas otras hay una que es mayor, las fallas educativas de muchos para cultivar la conciencia moral innata a todos.

Post Scriptum

Como ejemplo de lo que digo está una declaración de hace ya un un par de años, la de López Obrador y que bien muestra mi punto:

La forma más barata, más humana y más eficaz de acabar con el flagelo de la delincuencia es combatiendo la pobreza, así como garantizar el trabajo y mejores formas de vida a los mexicanos, consideró aquí Andrés Manuel López Obrador… la inseguridad y la violencia no se resolverán con soldados ni policías ni con cárceles, amenazas de mano dura o leyes más severas. (La Jornada, 10 mayo 2010).

El modelo que explica a la criminalidad es monovariable: el efecto es la delincuencia y la causa es la falta de empleo o desarrollo económico, por lo tanto, la criminalidad se resuelve creando más empleos y ya.

Si esto fuera cierto, los únicos criminales serían las personas sin empleo o con empleos de bajo ingreso, lo que es falso. Igualmente, la criminalidad sería mayor en naciones poco desarrolladas, lo que también es falso.

La situación empeora al ver los efectos colaterales de esa manera de pensar: los presupuestos públicos crecerían para crear empleos artificiales, lo que a la larga llevaría a una crisis de deuda pública que empeoraría la situación de todos.

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