Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dando Vuelta en “U”
Eduardo García Gaspar
8 junio 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una idea frecuente. Tiene que ver con la izquierda.

Se repite con cierta obstinación.

Su punto es simple: desear que en México exista una izquierda real, es decir, un socialismo moderno.

Usted lo ha escuchado de seguro.

Esto es algo que bien merece una segunda opinión. Comencemos por el sorpresivo principio.

Se dice que la izquierda real, la verdadera, es la que elimina controles de cambio, la que globaliza al país, la que privatiza los monopolios estatales, como los petroleros.

La real izquierda, se sigue diciendo, es la que promueve inversiones de particulares, la que fomenta la competencia y las políticas de mercado.

La que tiene presupuestos sin déficits, la que respeta la independencia del banco central, la que quiere impuestos moderados y sabe que la inversión privada es la que crea empleos.

Se ha escuchado varias veces todo eso. No lo estoy inventando. Se alaba y reclama una izquierda política con esas cualidades y se citan casos de ella en otras partes como evidencia: en España, Felipe González, por ejemplo.

Y esto es lo que es realmente curioso porque hacer todas esas cosas es exactamente lo que sostiene la derecha. Es decir, la buena izquierda, se dice, es la que da una vuelta de 180 grados y se va a la derecha.

Esta izquierda, que ha virado en dirección contraria, se dice, es la izquierda buena, la real y moderna. Si esa es la izquierda deseable en México, me uno a ella, a pesar de no ser de izquierda.

Todo ese programa de la izquierda buena y real es también el programa de la derecha económica. Privatizar, liberar, bajar impuestos, abrir comercio, fomentar competencia.

Sigamos ahora con un no tan sorpresivo final de esa idea.

Este otro elemento sostiene que la izquierda que se tiene en México no es una izquierda verdadera. ¿Por qué? Por que es una izquierda que se asocia a sindicatos y se deja corromper por ellos. Porque es una izquierda que adora los subsidios a todo y por todo motivo. Que trata a la gente como infantes incapaces.

Se quejan de la izquierda en México porque quiere sostener monopolios estatales y limitar el libre comercio. Porque apoya el sindicalismo en la educación pública. Porque no facilita la inversión y propone impuestos excesivos.

Y, dicen, esta no es la izquierda deseable en México. Por supuesto que no lo es, pero esas medidas son las naturales de la izquierda. Siempre lo han sido.

Uno se queda con una impresión final de asombro.

Opinan que se necesita a la izquierda moderna y verdadera, pero resulta que esa izquierda real y buena es muy parecida a lo que propone la derecha. Conforma más se “derechiza” la izquierda mejor.

Opinan que la izquierda vieja y mala es exactamente lo opuesto a la izquierda moderna, la que resulta que es casi igual a la derecha. Interesante modo de pensar.

Y esto nos lleva al tema de si en México se ha aplicado la izquierda o la derecha. Dadas las comparaciones internacionales y otros datos, es razonable concluir que México está en una posición media: algunos aspectos son de derecha ligera, pero otros son de izquierda pesada.

Algo de lo que pocos parecen darse cuenta y sobre lo que un amigo tiene una opinión muy clara y ruda.

Dice que en México no hay realmente una política clara de izquierda ni de derecha, pero que lo que sí es muy claro es que en este país se aplica una mentalidad de rotundo populismo.

Gracias a ella, se alaban actos inverosímiles de gobierno, como regalar útiles escolares, dar conciertos gratuitos, subsidiar gasolina, permitir marchas callejeras que violan la ley, y demás.

Eso no es de izquierda ni de derecha, dice él, es mera estupidez al estilo de la mentalidad de dar pan y circo. Y como esa es su prioridad, continúa, los gobernantes se meten en todo, para dar imagen de preocupados con el país.

Tiene su punto mi amigo. Al menos, tiene más razón que la mayoría de las opiniones que he escuchado.

¿No me cree? Vea las promesas de campaña de los candidatos a presidente. Es un duelo insensato de promesas de gobierno que dará todo a todos, desde educación gratuita hasta pensiones universales. Por supuesto esto es la izquierda ortodoxa mezclada con populismo y un electorado ingenuo.

En fin, si eso que piden, eso de que la izquierda real y verdadera se aplique en el país, hasta yo la apoyaría.

Post Scriptum

El columnista Sergio Sarmiento publicó (Grupo Reforma, 5 junio 2012) una columna con exactamente esta idea de que la izquierda real que se necesita es, por ejemplo, la izquierda de Ricardo Lagos en Chile, de Felipe González en España y de Tony Blair en el Reino Unido.

Llamarle izquierda real a políticas económicas liberales tiene su gracia. Es como llamarle oveja al lobo, diciendo que el nuevo y verdadero lobo es vegetariano.

El desbarajuste no se queda allí. Da un paso adicional asignando a la nueva izquierda (la “derechizada”) el atributo de ser la que se preocupa por luchar contra la pobreza, como si el liberalismo no se ocupara de ello.

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