Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Nuevo al Pasado
Eduardo García Gaspar
28 septiembre 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Lo escribió alguien hace tiempo. Hablaba de las elecciones de su país.

Dijo que el problema de los candidatos a presidente era uno sólo: que a los votantes se les terminara su medicina, pastillas de Prozac.

Tiene su dosis de verdad. Elecciones como las pasadas en México deprimen.

No es sólo la baja calidad de los candidatos y el mal comportamiento de sus partidos, sino toda la elección en general.

Una llena de promesas absurdas, que son reales compras de votos: “mi gobierno te dará becas”, “mi administración bajará el precio de la gasolina”.

Es la creación de un mundo virtual en el que la palabra del candidato es ley.

Como escribió ese mismo sobre el mismo tema: en tiempos pasados se les decía a los jóvenes que esperaran hasta que llegara el hombre o la mujer adecuados para el matrimonio, en cambio a los votantes se les dice que con cualquiera.

Y es que las elecciones fuerzan una decisión entre posibilidades ajenas al sentido común.

Yo no sé usted en las elecciones pasadas en México, pero si bien le decía a mi conciencia que debía votar de acuerdo con lo que ella me sugiriera, mi conciencia se negaba a verse involucrada en una decisión entre esos candidatos.

No hay remedio, la democracia no un sistema que se distinga por seleccionar candidatos de calidad.

En realidad, ningún sistema político puede garantizar que el elegido tenga siquiera un mínimo aceptable de calidad, capacidad y moralidad.

Las monarquías hereditarias han llevado al poder a gente escasamente valiosa, aunque ha habido excepciones. Fue una gran idea limitar el poder del monarca, por eso mismo, transformándolas de absolutas en constitucionales.

Lo mismo vale para la democracia, que es al final de cuentas, un mecanismo para la limitación del poder. Sin embargo, hay un fenómeno curioso con la democracia, donde bien vale la pena una segunda opinión.

Me refiero a la transformación de la democracia que de constitucional está volviéndose absolutista. Me explico, antes, con la monarquía.

En una monarquía, tiene usted primero la versión del poder absoluto del monarca. Allí, su palabra es la ley, su voluntad las órdenes para el resto, su autoridad incuestionable. Esta bien resumido en eso de “el Estado soy yo”.

Este sistema se presta a abusos sin fin y para evitarlos, se crea una constitución que el monarca debe respetar. Su poder ya no es absoluto.

Esta transformación es a la que me refiero. La monarquía absolutista es transformada en monarquía constitucional, es decir, el monarca pierde poder y debe seguir ciertas reglas respetando las decisiones de otras partes del gobierno, como las cámaras legislativas. El Reino Unido, España, Bélgica, son ejemplos de esta transformación.

Muy bien, la monarquía se modifica sustancialmente y va del nivel absolutista al constitucional. Vayamos ahora con la democracia, la que en algunas partes se mueve en la dirección opuesta, yendo del ser constitucionalista al ser absolutista.

Un ejemplo claro es Venezuela: el presidente llega por medio de elecciones y su poder se balancea con otros poderes, sin embargo, poco a poco acumula más y más poder hasta volverse un presidente absoluto.

Y, la realidad, es que no hay gran diferencia entre un monarca absolutista y un presidente del mismo tipo. La diferencia está en que para la monarquía fue la posición anterior y para algunas democracias es la posición actual.

Concluyendo, las democracias con presidentes absolutistas han regresado a las mismas condiciones de riesgos de abusos de poder de siglos atrás.

Una realidad muy indeseable. Una versión fascinante de este absolutismo en la democracia fue el PRI en México, con su apariencia democrática y una presidencia monárquica y absolutista. No ha desaparecido del todo esto.

En las democracias, el electorado primerizo en estas cuestiones, tiende a ver a cada elección como la oportunidad de encontrar el gobernante ideal en el que se deposite su esperanza y sus sueños idealistas.

Y, por necesidad lógica, se repite lo que sucedía en casa sucesión monárquica, la ilusión de que el nuevo rey sea bueno. Se repite en la democracia esa expectativa emocional, lo que entre los fans de cada candidato se convierte en deseos de que se le dé todo el poder sin límites.

Curioso giro de cosas que nos regresa al pasado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “De Nuevo al Pasado”
  1. Pedro Osvaldo Dijo:

    Así también es en Paraguay y mi región. Fíjense, Argentina, Brasil y Uruguay gobernados por ex-guerrilleros y populistas. En mi país colaboramos con un obispo….. ¿Es la democracia el gobierno de los mediocres?





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