Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Violencia a Violencia
Eduardo García Gaspar
17 diciembre 2012
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La persona fue firme. Firme hasta la terquedad.

Su obcecación llegó hasta el silencio que indica la negación de la realidad.

Todo comenzó con uno de los temas favoritos en México en estos días. Me refiero a la criminalidad, la inseguridad, o como quiera usted llamarlo.

Todos sabemos que hay violencia y que ella no es pequeña.

Fue entonces que esta persona pronunció esas terribles palabras. Dijo, “la violencia sólo produce más violencia”.

Y significó eso que reprobaba el uso de la fuerza del gobierno en el combate a los criminales organizados. “No debe emplearse la violencia, porque con ella sólo se crea más violencia”.

Yo no sé usted, pero situaciones como esta me son irresistibles. No puedo evitar intervenir y poner en tela de juicio lo que se dice en frases como esas.

La cosa empeoró porque acababa de leer un libro precisamente sobre el tema de frases vacías. Esas que se repiten con frecuencia, que nadie analiza y que tienen un significado ilógico.

¿Ilógico? Sí, totalmente. Piense usted en esta posibilidad. Un ladrón llega a su casa y amenaza a su familia con una pistola. La policía llega y trata de remediar la situación.

Si fuera cierto que la violencia genera más violencia, la policía que llega a su casa estaría desarmada. Ni un arma llevarían. Ridículo. Sólo con armas esa policía podrá detener al delincuente.

Es decir, es justo lo opuesto a lo que la frase dice. El poder de la policía para violentar al ladrón es lo que detuvo la violencia usada por el ladrón. La violencia frenó a la violencia.

El principio es aplicable a otros niveles. Vayamos a la Segunda Guerra Mundial para apuntar la misma idea. Sin la violencia de los Aliados, la violencia empleada por los nazis hubiera sido imposible de vencer.

Esto es lo que la persona simplemente se negó siquiera a escuchar. Su silencio revelaba quizá un shock interno, el de enfrentarse a una realidad que negaba algo en lo que creyó cierto.

Es la posición del pacifista extremo que se sostiene en esa idea de que es incorrecto responder con violencia a la violencia. Sobrevive el pacifista gracias a la violencia que otros usan.

La cosa es algo más compleja. Se guía por un principio sencillo: la violencia es permitida y legítima contra quien primero la usa. Si una mujer está a punto de ser violada ella puede con toda validez y justificación defenderse con golpes, incluso con armas.

Este tipo de situaciones son conocidas como defensa propia, es decir, situaciones en las que la violencia se frena con violencia.

La clave del asunto es la del primer uso de la violencia. Quien primero la emplea es ése contra el que la violencia es permitida.

Quien con un cuchillo amenaza a otro con robarle la cartera crea una circunstancia de excepción, la de concederle el derecho de usar la violencia proporcional y suficiente para detener la agresión.

Golpes, patadas, otro cuchillo, quizá una pistola, serán permitidos. Pero podrá haber un exceso reprobable, como el lanzarle una granada, o ametrallarlo con decenas de balas. Cada caso es único, pero el principio general es claro.

La violencia frena a la violencia y eso está probado.

La repetición insensata del clisé en México se da en buena parte por quienes reprueban las decisiones del presidente Calderón en el combate a la criminalidad y las víctimas que ha producido, algunas de ellas, inocentes.

Estas estrategias y tácticas del gobierno pueden ser criticadas, es cierto, pero contra ellas no es válida la idea de que la violencia es reprobable porque ella genera más violencia. Eso es falso de arriba a abajo.

Piense usted en esto. La razón última del poder gubernamental para implantar un estado de derecho es la posibilidad de usar la fuerza contra quien amenaza ese estado derecho. Sin la posibilidad de usar la violencia, usted no podría vivir tranquilo. Todos estaríamos a merced de quien decida ser violento.

Estas consideraciones no son complicadas. Son cosas de mero sentido común, esa molesta cualidad que nos vuelve críticos que cuestionan las frases hechas y sin sentido.

Este es un ejemplo de muchos de frases que no soportan siquiera un simple cuestionamiento. Lo que me maravilla es que esas frases sean usadas una y otra vez, como si ellas fuesen un conocimiento cierto e indiscutible. Es fascinante retarlas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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