Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Definiciones Distantes
Eduardo García Gaspar
11 diciembre 2012
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El asunto es vital. Muestra la importancia de las definiciones cambiantes.

Para entenderlo debemos ir brevemente a Inglaterra, al año 1871.

Fue cuando se publicó un libro, A Través Del Espejo y lo Que Alicia Encontró Allí de Lewis Carroll.

Uno de sus personajes, Humpty Dumpty, dice

“Cuando yo uso una palabra, ella significa sólo lo que yo quiero que signifique, ni más ni menos”.

Regresemos ahora al presente, a México hace unos días.

La Suprema Corte concedió un amparo a tres parejas de Oaxaca. Homosexuales que están en contra de un artículo del código civil de ese estado y que les impide casarse. Alegan que es inconstitucional y discriminatorio.

La corte alegó violación de la igualdad. El matrimonio, así visto, es un derecho para todos sin considerar nada más.

Ese código civil, según las noticias, contiene una definición de matrimonio.

Dice que es un contrato civil que se tiene entre dos personas, un hombre y una mujer, que asienten unirse indefinidamente para darse ayuda mutua entre sí y perpetuar la especie.

Es una definición legal sustentada en la tradición milenaria, en las costumbres establecidas.

El conflicto entre la corte y ese código civil es uno de definiciones, que es lo que nos lleva de regreso a Humpty Dumpty.

Los legisladores dieron al matrimonio una definición. La corte da ahora otra, basada en que “perpetuar la especie” viola la igualdad constitucional.

Las dificultades son de definición, insisto. Cada quien toma al matrimonio y le da el significado que quiere.

Es exactamente lo mismo que sucede con la democracia. Su significado en, por ejemplo, Australia es muy distinto al significado que le dan H. Chávez, o R. Castro.

Para explicar bien nada hay mejor que ir a los extremos. Es como si usted dice que es de día y su vecino que es de noche. Usted ha definido al día como el período en el que el sol ilumina. Su vecino hay definido como noche el período en el que puede verse el sol.

Una misma palabra, con dos o más definiciones.

Casos como este del matrimonio entre personas del mismo sexo son situaciones de ese tipo. Alguien define al matrimonio como la unión entre él y un perro, otro como la unión entre dos personas del mismo sexo, otro como la unión entre personas de sexo distinto.

Será imposible hablar entre ellas, lo que no es gran problema hasta que una definición se hace legal y aplicable a todos.

Es como si Humpty Dumpty se convirtiera en gobernante. Mientras sea una persona común, todo lo que puede pasar es que exista un desacuerdo entre él y Alicia, con quien habla.

Pero cuando se vuelve gobernante, tiene el poder de imponer sus definiciones en el resto. Las situaciones son muy distintas y eso importa. Una redefinición de matrimonio tiene consecuencias.

El asunto puede verse como insoluble. Una persona define al matrimonio de una manera y otra lo hace de otra. Es un choque de opiniones personales que no tiene solución aparente y que llevaría a un desorden incomprensible pata todos.

¿Cuál definiciónde todos es la buena correcta? Una solución, no necesariamente la mejor, es la que que se establece en la ley, sea la que sea. Pero lo importante ahora es de dónde sale tal definición y qué la justifica.

Tiene que existir una fuente externa que se use para justificar esta definición o aquella. Hay dos fuentes de validación. Esta es la manera civilizada de encontrar acuerdos.

Una fuente es la tradición, los usos, las costumbres, las prácticas, y es la que usan los conservadores en su favor. Modificar estas cosas, dicen, es crear riesgos sociales severos.

No es un razonamiento malo, al contrario. Es una manera de mostrar respeto por las generaciones pasadas: ver lo que ellas hicieron, pensando que no fueron nada tontos. Por algo hicieron lo que hicieron.

Pero la historia no es la única fuente de justificación.

Hay otra, lo que llamamos Ética y que es el estudio de lo bueno y lo malo, para determinar así lo que debe hacerse y no debe hacerse. Es un campo del pensar y razonar, del sentido común y la lógica.

En este campo, para unos los matrimonios de personas del mismo sexo son reprobables, están entre las cosas malas que deben rechazarse. Para otros, evitar esos matrimonios es reprobable y deben autorizarse. Los análisis son complejos y densos en este campo. La conclusión a la que se llegue dependerá mucho de la noción de ser humano que se tenga.

Hay una tercera fuente, la religión. Considerar lo que ella diga, el tratamiento que ha dado al caso, todo eso ayuda a resolver la situación.

¿Quién tiene la razón?

En mi opinión es indudable que no puede considerarse matrimonio una unión de la que se ha extirpado la posibilidad de tener hijos de las relaciones sexuales. Es demasiado hedonista, demasiado egoísta. La misma razón por la que no creo que sea matrimonio el de quienes siendo hombre y mujer acuerdan no tenerlos.

Hay otros, por supuesto, que piensan distinto.

Alguno de nosotros tiene la razón y mucho me temo que no llegaremos a un acuerdo.

Lo lamentable es, en nuestros tiempos, que ante tales diferencias de opinión, sea el gobierno quien termine siendo la autoridad moral de última instancia. Nada bueno puede salir de eso.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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