Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Derechos Humanos: su Origen
Eduardo García Gaspar
25 abril 2012
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El problema es fascinante. Tiene que ver con los derechos humanos.

Se refiere a la determinación de su origen. ¿De dónde vienen?

No es un problema sencillo, pero lo más interesante son las respuestas que se dan.

Comencemos por el principio. Si alguien defiende los derechos humanos, más le vale decir porqué. Especialmente de dónde salen.

Después de todo, alguien podría jugar al abogado del diablo y decir que los derechos humanos no existen y que son un invento artificial. Hay que pensar en cómo contestar este reto.

Una de las respuestas más claras es la religiosa.

El Cristianismo, por ejemplo, cree que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, de lo que es fácil concluir que cada uno de nosotros es una creación de Dios y que todos tenemos valor y dignidad por igual.

De allí a concluir que tenemos derechos humanos, el brinco es fácil y lógico.

Pero ahora enfrentemos el problema de intentar justificar a los derechos humanos como muchos quieren, sin consideraciones religiosas. Lo que ellos dicen es que los derechos humanos no provienen de dogmas, o bien que necesitan examinarse sin consideraciones religiosas.

No está mal intentarlo.

Es un buen uso de nuestra razón ver si puede encontrarse un origen sólo racional de esos derechos. Hay posibles respuestas.

Una de las más acostumbradas y de las más débiles, es la que dice que los derechos humanos son el resultado de acuerdos internacionales, típicamente de la ONU y organismos de ese tipo. Me explico.

Lo que se dice es que los derechos humanos existen porque han sido decididos por diversas comunidades y acuerdos de organismos internacionales.

Es decir, personas reunidas en algún lugar en cierto momento que llegan a acordar que tales o cuales cosas a las que deciden llamar derechos. Esto es lo que, por ejemplo, se enseña en las escuelas públicas de México.

Se parece mucho a otra respuesta al origen de los derechos humanos, la que afirma que esos derechos tienen su origen en las leyes de los países.

México es un ejemplo de esta mentalidad. El artículo primero dice que el el país “todo individuo gozará de las garantías que otorga” la misma constitución. Es decir, se reúnen unas personas y ellas definen los derechos. Eso es todo.

Dije que esta respuesta al origen de los derechos humanos es muy débil. Todo depende de lo que opinen ciertas personas en un momento dado, lo que abre la posibilidad de que otras personas en otro momento cambien esos derechos.

Mi punto es que los derechos no pueden ser algo tan volátil como para ser el resultado de acuerdos entre algunos nada más.

Es mucho más sólida la respuesta del Cristianismo, por ejemplo, más fuerte porque quita esa volatilidad de modas y caprichos humanos.

Tiene una ventaja enorme, coloca al origen de los derechos humanos fuera del poder humano: esos derechos existen lo quieran o no las personas de la ONU o de cualquier organismo. La ley no los puede otorgar, lo único que puede hacer es reconocerlos.

Con esto llegamos a algo que bien vale una segunda opinión.

Si quiere usted realmente ser un defensor de derechos humanos, más le vale usar un criterio externo y ajeno a la voluntad humana. Uno que no sean tan absurdamente inestable e incierto como una reunión de gobernantes en la ONU.

Afortunadamente existen esos criterios.

Uno de ellos es el del derecho natural, sustentado en el entendimiento de la naturaleza humana, digna en sí misma y que por eso merece respeto por igual a todos, no importa lo que digan la ONU o los gobiernos.

Y de esto se trata precisamente, de que los derechos humanos tengan una justificación que no dependa de acuerdos ni de la voluntad de gobernantes.

Sólo así será posible defender los derechos humanos con legitimidad y solidez. Defender a los derechos humanos porque es un acuerdo de la ONU es lo que dicen muchos de los que se oponen a usar dogmas religiosos.

Lo curioso es que no se dan cuenta de que sólo han cambiado de sede, del Vaticano se han mudado a Nueva York, creando también un dogma.

El Vaticano, al menos, tiene un criterio que es muy superior a incluso sus propias medidas, pero no la ONU. En fin, mi punto es que los derechos humanos son algo bastante más serio y que merece más que creer que su origen radica en la autoridad humana de acuerdos internacionales.

Post Scriptum

Igualmente curiosa e inestable es la propuesta que sostienen que los derechos humanos tienen su origen en acuerdos sociales dentro de las comunidades que así reconocen tales derechos y los hacen respetar.

Es una idea peligrosa por la incertidumbre que crea y los riesgos en los que pone a quienes allí viven.

Un caso muy usual es el de las comunidades en las que se determina que las mujeres no tienen derechos para ocupar puestos públicos. Ya que eso es producto de un acuerdo comunitario tendría que considerarse legítimo.

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