Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Derechos no, Exigencias sí
Leonardo Girondella Mora
5 marzo 2012
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Se vive en tiempos en los que es costumbre hacer reclamos por parte de grupos organizados —reclamos que se exigen como derechos legítimos y sólidos.

Uno de los casos concretos de reclamos, convertidos en derechos exigibles, es el de los derechos sexuales de los adolescentes —personas que a partir de los 12 o 13 años se instruye en las escuelas públicas para exigir algunas acciones.

Se les enseña, como si fuera una verdad incuestionable, que tienen ellos la libertad absoluta de hacer con sus cuerpos lo que a ellos venga en gana —que solamente ellos son los que deciden cuáles son los límites sexuales que deben seguir.

Todavía más, en la instrucción secundaria se les enseña que como parte de sus derechos, ellos deben recibir condones y píldoras del día siguiente, incluso sin contar con el permiso de sus padres —sin siquiera notificarles.

La situación que he expuesto tiene dos grandes planos que examino a continuación —uno macro, de una visión general y amplia sobre los derechos humanos; y otro, micro, de una visión particular sobre la sexualidad y los jóvenes.

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Primero, la visión macro sobre los derechos humanos —la que ha sufrido una modificación sustancial poco notada: los derechos humanos se han convertido en una lista creciente de reclamos basados en creencias de grupos organizados con gran poder de presencia pública.

En su concepción original, un derecho humano es uno derivado del valor personal igual en todo individuo, lo que deriva en una obligación específica en todas las personas. Se trata de los derechos más conocidos y que se refieren básicamente a libertades humanas —como la de expresión, trabajo, posesión y similares.

Esas libertades humanas en diferentes expresiones, como la de pensamiento o creencia, tienen una contrapartida clara en todas las personas —el derecho de libre expresión, es una libertad de difusión de ideas personales, que obliga a los otros a no impedirla.

Es una noción clara que se ha complicado con la adición de otros derechos que no tienen esa claridad —por ejemplo, el derecho a la cultura se ha añadido con la connotación de que las personas tienen derecho a exigir cultura proveída por terceros que la pagan.

Ya no es una libertad de expresión artística, sino un reclamo para que unos paguen por la cultura que otros exigen.

Es una transformación significativa en la misma esencia de los derechos —la libertad para educarse de acuerdo con deseos propios ha sido cambiada a la exigencia para que la educación propia sea pagada por terceros.

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Segundo, la visión micro sobre el tema concreto de los derechos sexuales de los adolescentes —que han sufrido la transformación de la que hablé antes.

Transformados en exigencias, ahora se le instruye al joven que puede obligar a terceros a que le provean de condones y píldoras anticonceptivas.

El problema puede verse de inmediato y es importante —¿quién cubrirá los gastos para la compra de los condones que los jóvenes exigen gratuitamente? No hay una respuesta satisfactoria posible: si quien usa un producto no paga por él, entonces pagarán quienes no lo usen. Es, en el fondo, un regalo obligatorio, por ley.

Hay otro problema causado por la transformación de los derechos humanos —que han sido convertidos de libertades en reclamos exigibles por ley—, el problema de exigir sin responsabilidad personal.

El nuevo derecho, el de los adolescentes a exigir que sólo ellos pueden decidir qué hacer con sus cuerpos y que límites poner a su sexualidad, crea hábitos inmoderados de exigencias irresponsables. Las consecuencias de una sexualidad sin límites, en la adolescencia, serán no sólo personales, sino familiares —lo que se deja fuera de consideración.

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Como conclusiones:

• La transformación de los derechos de libertad a derechos de reclamos y exigencias ha significado un cambio sustancial y esencial en la concepción de la noción de derechos original —un cambio que hace pagar a unos las exigencias de otros.

• Esa transformación se inculca desde edades tempranas, en generaciones que crearán hábitos de irresponsabilidad personal y nociones que les lleven a creer que es justo exigir a los demás cubrir los costos de los deseos personales.

• Un principio central de los derechos bien entendidos condiciona a que los derechos de una persona no pueden alterar los derechos de otras —una condición que las exigencias y reclamos violan. Por ejemplo, obligan a que las píldoras que exigen sean cubiertas con dinero que es propiedad de terceros.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Derechos no, Exigencias sí”
  1. Corina Dijo:

    El Humanismo ha hecho todo este daño , Pues sostiene que el hombre y la mujer, pueden hacer lo que les venga en gana si esto no perjudica a los demas, pero eso es una gran mentira, que tragedia quehan sexualizado a los niños , pues no se les puede llamar de otra manera a esto adolescentes de 12 y l3 años y aun de 9 y l0 años que el mismo Gobierno les esta diciendo que gozen del sexo pues tienen todo el derecho a ello, siendo que estos jovencitos que aun son niños pues su caracter no esta formado, toman estas decisiones, que deben de ser solo de adultos, que va a pasar con estas generaciones con la cultura del sexo, y del aborto, pues a las jovencitas despues de salir embarazadas las envian a abortar, que va a pasar con todo este horror que estan viviendo, cuando ellos formen sus famiias, si que un dia tienen el deseo de tener familias…





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