Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Educación e Inquietud
Eduardo García Gaspar
25 mayo 2012
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Supongo que sea el tema fuerte en México.

Una serie de sucesos que han sido vistos bajo la óptica de “jóvenes en movimiento”.

Universitarios inquietos. Gente que protesta en las calles. Reclaman, en esencia, su fastidio ante los gobernantes.

Sobre todo, su oposición al candidato del PRI. Pero también, contra noticias sesgadas.

En lo que he escuchado y visto, hay una actitud favorable hacia esas marchas de juventud (en las que hay otros participantes muy poco mencionados y no precisamente benéficos).

Se suele, también, hablar con admiración de las redes sociales. Todas esas maneras de comunicación por Internet que permiten comunicación inmediata. En fin, se ha hablado de la superficie de los sucesos, de lo visible a primera vista.

Por mi parte, no estoy tan seguro de ese ángulo favorable con el que se perciben las protestas. No comparto esa actitud tan favorable ni esa admiración.

Creo que es una cuestión de expectativas, de lo que se espera de la naturaleza de un universitario. No sé usted, pero de ellos esperaría lo que una educación avanzada supone: ideas no gritos, discusiones no marchas, análisis no eslóganes, proposiciones no oposiciones.

Hay algo allí que no cumple con esas expectativas de quienes tienen niveles universitarios. Sí, entiendo el alboroto juvenil, su agitación natural. Hasta sus indignaciones y revoloteos. Entiendo sus motivos, que no son pequeños.

Nuestra clase política no es precisamente lo mejor de la sociedad. Su desempeño ha sido consistentemente mediocre y deshonesto.

Pero entender todo eso, no me lleva a aprobar las conductas ni las posiciones.

Hay algo que no es propio cuando un joven universitario realiza los mismos actos que se ven en marchas callejeras vulgares de sindicatos y grupos de presión (que se han metido en esas protestas). Quizá sea la ingenuidad propia de la juventud, aún sin experiencia para evitar ser usados por gente más sagaz y astuta.

Quizá, también, es que las posiciones anti-lo-que-sea son poco constructivas y fácilmente utilizables para presentar con otra fachada eso mismo contra lo que se protesta. Puede ser que la rabia y el enojo no llevan jamás a una meta positiva.

En lo personal, cosas como las anteriores me hacen no tener esa actitud favorable frente a las marchas recientes adjudicadas a inquietud juvenil.

Las veo con preocupación, porque de gente con educación espero eso, educación y lo que ella significa: propuestas, discusión, escuchar, participar, admitir la realidad, comprender la posición opuesta. Para salir a la calle y gritar eslóganes, o tener pancartas llamativas, no hace falta haber pasado por salones de clase. Tener un machete en la mano vestido de charro no es algo que vaya con una mente ilustrada,

Recuerde las protestas callejeras sindicales en Oaxaca o las del SME. Escuchar repeticiones de ideas no propias en sus entrevistas, es decepcionante. Dan la impresión de ser actores con líneas escritos por otros.

Preocupa, también, por el momento. Los tiempos electorales son como los eslabones más débiles de una cadena democrática. Instantes en los que se realiza una trasferencia de gobierno y que requieren delicadeza y calma.

Las marchas, peor aún, son material invaluable para el aprovechamiento partidista (lo que ya ha sucedido).

¿Efectos posibles en la decisión de voto de los indecisos? Muchos posibles.

Un amigo tiene una idea interesante: si la inquietud crece y se percibe como un riesgo a la estabilidad, los indecisos se volverán conservadores y votarán por quien sea que no esté asociado con la táctica de hacer marchas, la especialidad del candidato del PRD. Puede ser.

Por mi parte, me preocupa la situación posterior a la declaración del ganador. En esas marchas actuales hay material para marchas posteriores a la elección, igual que en 2006. No es agradable ni conveniente para una democracia que ha nacido tan lentamente como en México. Y eso es al final la variable central.

En un proceso de creación de una democracia, lo menos que se quiere es tener ocasiones en las que ella se pone en riesgo.

De los universitarios se pedirían aportaciones constructivas, no gritos ni marchas al estilo sindical y corporativista. Deben ser ellos quienes más fuerte hagan a la democracia, no los que la debiliten. Ni mucho menos sean peones de intereses contra los que ellos se opondrían.

La elección presidencial, se dijo muchas veces, sería aburrida por tener un ganador claro hasta ahora.

Pues bien, está dejando de serlo. Desafortunadamente por causas que no son las adecuadas, ni las propias para consolidar un sistema de libertades en el país.

Post Scriptum

Debo apuntar otra faceta de las marchas universitarias actuales, la que es producida por el dominio izquierdista en la actividad educativa. Los estudiantes están principalmente educados en la aprobación de ideas progresistas y de izquierda que sostienen sus profesores. De allí que sus reclamos tiendan a pedir un gobierno excedido.

Una paradoja interesante. Se esperaría que la juventud pidiera más libertades, no menos.

Además, hay una posición notable en las marchas de estudiantes, la de no aceptar lo que contradiga sus opiniones. Un ejemplo es el de decir que las encuestas son falsas, todas ellas, una acusación en extremo exagerada y sin sentido. Parecen sólo admitir eso que coincide con ellos, una actitud escasamente democrática.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Educación e Inquietud”
  1. Corina Dijo:

    Estoy de acuerdo con el articulo, no es positivo que los Estudiantes Universitarios, salgan a protestar, especialmente por uno de los Candidatos, esto suena a que estan siendo manipulados por la Izquierda, pues bien sabido que las Univiersidades estan llenas de maestros de Izquierda adminradores del Che Guevara, y demas Comunistas…

  2. droctavio Dijo:

    Como casi siempre, usted presenta el otro lado del tema y en este caso creo que lo hace bien. La simpatías con las que se ve el tema de esa inquietud juvenil ha impedido ver sus otras caras, que en su editorial de hoy también presenta S. Sarmiento en Reforma. Sólo añado que puede verse en esa inquietud y esa indignación un dejo de intolerancia que no soporta a quienes piensan diferente. En El Universal, por ejemplo, se publicó eso que usted hace notar, una foto de un estudiante con una máscara que vestido de charro esgrime un machete. Una arma de esas recuerda otra manifestación y simboliza lo opuesto a un libro.





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